El misterio siempre ha dotado de grandes temas a la literatura; nombres como Poe, Conan Doyle, Louis Stevenson y demás genios nos han legado historias que nos aprehenden y nos cautivan; “cuando el misterio es demasiado impresionante, es imposible desobedecer”, apunta magistralmente Antoine de Saint-Exupery. Y esto se ha registrado desde el inicio de los tiempos.
Buscando seguir esta línea, Fedro Carlos Guillén escribió “La traición de Bertrand”, una novela ambientada en el París de finales del XIX y en el México contemporáneo. Con esta novela, Guillén obtuvo el tercer lugar en el género novela del Certamen Internacional de Literatura Letras del Bicentenario “Sor Juana Inés de la Cruz” (el jurado estuvo integrado por Mónica Lavín, David Martín del Campo y Anamari Gomís).
La historia corre paralela en dos vertientes: Juan Pablo Balcárcel, un mediocre escritor y traductor, padre de un niño superdotado intelectualmente, José María, es contactado por Miguel Dupin, un terapeuta ciego, quien está ávido por resolver un misterio que lo ha perseguido desde siempre: una terrible e injustificable traición cometida por su abuelo, Bertrand Tavernier, cuando el decimonoveno siglo veía llegar su crepúsculo. Por otra parte, vamos conociendo a la par (a través de un narrador ominisciente y, posteriormente, del diario del propio Bertrand) la historia de este joven, que por azares del destino conoce y trabaja con Louis Pasteur. Gracias a ello descubre una fórmula para hacerse millonario junto con su socio, Benoit Pouchet, a quien después traicionará.
Una novela amena, sin grandes pretensiones, pero que se lee de volada.