La trama Fibonacci es una obra rebosante de cinismo e ingenio para leer de un tirón, para pensar sin darse cuenta de que se está pensando y para reír a mandíbula batiente. En cada página, en cada párrafo, hay dos o tres estocadas de un finísimo humor sarcástico. La trama Fibonacci es la saeta de la sátira. León, profesor de literatura en el instituto, se ve envuelto en una trama digna de las noveluchas por entregas a las que está acostumbrado, convirtiéndose en el alterello de su personaje favorito. Corbey Malone, detective aficionado incapaz de resolver una ecuación sin incógnitas. León vivirá toda una serie de peripecias que le llevarán desde un oscuro puticlú hasta una fábrica de anchoas abandonada donde se celebran peleas de perros clandestinas con traficantes de drogas implicados. Pero, todo esto, no es más que la tapadera que utiliza una curiosa secta pitagórica liderada por un sacerdotiso Drac Queen. La trama Fibonacci es una novela con diferentes registros idiomáticos y culturales donde conviven el lenguaje elaborado y el vulgar: las matemáticas, la filosofía y la crítica social. Una sabrosa salsa agripicante. fácil de digerir, que deja buen sabor de boca.
7/10. De 2012: Ví el libro en el tema de Sabo de Libros gratis en Amazon y , como trataba del viejo amigo Fibonacci (un tío muy serio), le pillé.
Y resulta que es una novelita detectivesca/satírica/humorística tipo “Lo mejor que le puede pasar a un cruasan” o “Gay Flower, un detective muy privado”. Pero sin sexo, conste.
Es decir, que bien, divertida, para pasar el rato. Con referencias matemáticas (obvio por el título) y escrita con estilo cínico, un poco irreverente pero gracioso. Si se quiere leer algo de humor se puede empezar con él y si no gusta el estilo, pues nada. Yo he sonreído bastante con ella.
Lectura sin muchas pretensiones, tanto por parte del lector como -supongo- del autor. Se trata de una obra que mezcla toques de novela negra con detalles matemáticos y una cierta dosis de ironía en sus diálogos.
Anima a ser leída de un tirón (o casi), dada su extensión y lo pobremente construidos que están tanto los personajes como la trama. Esta última flojea bastante por momentos, algunos aconcentimientos están hilados deficientemente y en otros cojea su descrición.
Lo mejor de la historia es, sin duda, el primer tercio de la misma, la presentación y el inicio del desarrollo de la trama tienen bastante gracia y se dejan leer muy bien, es también cuando más fluyen los toques irónicos que dejan buen regusto. Sin embargo, según vamos pasando páginas el nivel decae de forma notable, con los defectos que he citado en el párrafo anterior.
Debo decir que llegué a este libro atraído por su título, deformación profesional, y me decidí a hacerme con él en el momento que leí en la sinopsis que, efectivamente, las matemáticas tenían su cuota de presencia. Y ello lo hacía, para mí, interesante de por sí. He de admitir que quizás mi nivel de exigencia en este ámbito es bastante elevado, pero me ha parecido la parte quizás más floja de todas, no me gusta cómo realiza las explicaciones ni cómo lleva a cabo la integración de los conceptos matemáticos en la historia. Ello me hace bajar mi valoración de tres estrellas a dos, en este punto no ha colmado en absoluto mis aspiraciones.