Individuos malditos por la mordedura de un licántropo, sometidos a los dictados de la luna llena, arrastrados por una furia homicida que les lleva a desgarrar y devorar la carne caliente de otros hombres y animales, heridos mortalmente por la plata..
Esas son las reglas del hombrelobo clásico. Un mito que se extiende por distintas culturas a lo largo del mundo, desde el lobizón europeo hasta los hombres-tigre de la India o los yaguareté-abá de Argentina y Paraguay.
Eso no es lo que vas a encontrar en Rasguños en la puerta. Al igual que Johanna, cuya visión es la que nos guía durante el desarrollo de toda la novela, nos encontramos con que en el mito hay parte de verdad, pero que esta no se ciñe a los rasgos definitorios de uno de los integrantes de la gran Tétrada del Terror (Drácula, la Momia, el monstruo de Frankenstein y quien nos ocupa, el Hombrelobo).
Porque la realidad que Johanna deja entrar en su vida, desde el mismo momento en el que abre la puerta a lo que a todas luces es un niñolobo totalmente aterrorizado, dista mucho de ser la de una bestia irracional, movida por pulsiones ávidas de sangre y ajenas a toda lógica que no sea la del más primitivo animal. Aquí el mito se reivindica, ante todo, como hombre. Orgulloso de su parte loba y sus habilidades, pero ante todo es un hombre, exactamente igual que cualquier otro.
Estamos pues ante una nueva visión del licántropo, alejado de mitos y magia, sustentada por el ADN y las mutaciones. De esta forma la autora consigue darle una pátina de verosimilitud a la historia, haciéndola más creíble a los ojos de un público que busca algo nuevo, distinto de otros “crepúsculos”. El trabajo de documentación que se intuye, sobre todo en lo referente a la etología de los cánidos, armamento o logística, es ingente.
Esta es una historia protagonizada por dos individuos heridos que se encuentran: Johanna, oculta al mundo para recuperarse de la muerte de su esposo y su hijo nonato se cierren; Nikolai, perseguido junto a sus hijos por un enemigo implacable que no se detiene ante nada a la hora de darles caza, quien además debe tender de nuevo un puente hacia la familia y la comunidad que le creían muerto desde hace años. Personajes imperfectos que, en medio de situaciones en las que sus vidas corren peligro, consiguen de alguna forma ir dando pasos hacia el cierre de sus heridas.
La novela está narrada, como decía, desde el punto de vista de Johanna. Admito que no soy fan de la primera persona, pero en este caso creo que ha sido un acierto. Johanna, que es normal (como el lector), es nuestros ojos hacia esta nueva realidad. Es ella, con su inagotable curiosidad y sus preguntas, quien nos permite conocer las respuestas a medida que Nikolai, aunque a regañadientes, va compartiendo con ella información sobre los suyos y su naturaleza. De esta forma, no conocemos demasiado de antemano, permitiendo que la tensión se mantenga.
Claro que no es difícil que la novela te mantenga ansioso de pasar una nueva página y seguir avanzando. Obviando el maravilloso trabajo de definición de los personajes, la trama fluye sin que decaiga el ritmo, alternando momentos de la más pura acción con otros más pausados en los que la tensión argumental se mantiene sin necesidad de “fuegos de artificio”.
Los personajes, como decía, están tratados con maestría. Nos pueden gustar más o menos, pero nadie puede acusarles de bidimensionales. Todos tienen su momento y una personalidad bien definida. Desde los integrantes del círculo interno de Nikolai, que en otras manos hubieran quedado como simples comparsas para aquí brillar con luz propia en más de una ocasión, hasta los niños (y tiene su mérito lograr que un bebé de meses no resulte simplemente un bulto que acarrear de un lado al otro). El mayor desafío, conquistado con solvencia, son los adversarios de nuestros protagonistas. Porque es fácil caer en la caricatura y la exageración al enfrentarse con la caracterización de los malvados y, sin embargo, este no es el caso. Amorales y despiadados, pero aún así fascinan.
En resumen, estamos ante la primera novela de una autora que promete mucho y que ha conseguido crear un universo propio fascinante.