¿Por qué los aforismos de William Blake no son estudiados por los filósofos? Porque no son siquiera estudiados por los literatos. Pero los aforismos de William Blake son una de las puertas secretas del pensamiento moderno. Junto con Granos de polen, de Novalis, es la contribución más relevante de un poeta europeo al pensamiento especulativo moderno. Es el verdadero testamento lúcido del romanticismo. Ante el fracaso del pensamiento occidental, los aforismos y fragmentos de Blake son una de las claves para reestructurar el cuerpo teórico que consideramos como la tradición central de la filosofía. Si queremos cambiar el rumbo del pensar humano, es claro que Descartes, Kant y Hegel no pueden seguir siendo los pivotes de toda reflexión. A quienes están embarcados en el proyecto de una filosofía alternativa, no les cabe duda que Blake será una de las fuentes de eterna juventud, es decir, de eterna maldad, de eterna muerte autoconsciente.
Un verdadero pensador es aquel que mantiene una relación honda con el lenguaje, como Blake la mantuvo de una manera que Descartes, Kant o Hegel jamás lograron. Esa relación especial se llama Profecía. Como el mismo Blake lo afirmó, el don profético no es un estado extraordinario de adivinación infalible, sino una facultad natural del ser, la capacidad de meditación diligente sobre el devenir de las entidades.
Todo individuo es profeta porque no hay nada que no proceda de la imaginación. Según sus escritos, ésta es la fuente de toda realidad. Coleridge también lo afirmaba, pero en Blake tiene una fuerza adicional. La imaginación no sólo es la principal facultad del hombre sino que el hombre entero es pura imaginación. Sólo cuando olvidamos esto es que caemos en la auténtica ilusión, pues lo irreal es ignorar que lo imaginativo es la fuerza de toda realidad.
En los aforismos de Blake se da una combinación comprensible entre lo ético y lo estético. De hecho, consideraba a la Biblia como si fuera esencialmente un código de arte. Wittgenstein (otro aforista estupendo) hubiera cerciorado esta intuición del poeta inglés. Sin embargo, a pesar de su relevancia como doctrina fragmentaria (es decir, moderna) la aforística de Blake es ampliamente desconocida. Acaso muchos de nosotros conocemos solamente los “Proverbios del infierno” incluidos en Las bodas del cielo y el infierno (1790), libro donde profesa su maravilloso antidualismo: “El Hombre no tiene un Cuerpo distinto de su Alma...”. Su aforística comenzaría no sólo con los proverbios sino también con los minitratados parcelarios Todas las religiones son una y No hay ninguna religión natural, ambos probablemente de 1788, en donde Blake ya discutía los asuntos que lo harían célebre: la potencial divinidad del hombre y la humanidad de Dios, las puertas de la percepción y de la infinitud.
Muchas de las oposiciones de Blake son los puntos de llegada que, décadas después, alcanzarían algunas de las filosofías más intrépidas. Escribió: “No puede haber una Buena-Voluntad. La Voluntad es siempre Maldad; es perniciosa para otros, o egoísta”; ello pudo haber sido dicho, palabra por palabra, por Schopenhauer, su contemporáneo. Blake fue, más que Schopenhauer, el profeta que anunció la venida de Nietzsche. No hay clarividencia elemental en esto que no esté en Blake: el mal como manifestación pura de la energía; además, se le adelantó por mucho en anunciar la falsedad de un supuesto “Orden Moral del Mundo”. En fin, muchas de las tesis y aun del estilo profético de Nietzsche se reconocen en Blake. En cambio, a Nietzsche le falta algo para ser como su precursor: el gnosticismo. Blake concibe al cristianismo como una poética de la percepción: “Si la Moralidad fuese el Cristianismo, Sócrates sería el Salvador”. Jesús no es tanto amor como revelación; es amor porque es revelación. El cristianismo de Blake es una forma herética de gnosticismo amoroso: “Un Poeta, un Pintor, un Músico, un Arquitecto: Varón o Mujer que no sea uno de éstos no es un Cristiano” o “Jesús y sus Apóstoles y Discípulos eran todos Artistas”. La esencia estética (productiva) del cristianismo es el alegato substancial del Laocoonte (1820). Tal es el peligro de este escrito: resulta la defensa más intrépida que jamás se haya hecho del judeocristianismo. Son hombres tan excepcionales como Blake quienes transforman el legado. Bajo su perspectiva, incluso la Biblia resulta un documento luminoso. Fue uno de los auténticos visionarios del cristianismo, como san Juan de la Cruz o Martin Luther King [del prólogo de Heriberto Yépez].
William Blake was an English poet, painter, and printmaker. Largely unrecognised during his lifetime, Blake's work is today considered seminal and significant in the history of both poetry and the visual arts.
Blake's prophetic poetry has been said to form "what is in proportion to its merits the least read body of poetry in the language". His visual artistry has led one modern critic to proclaim him "far and away the greatest artist Britain has ever produced." Although he only once travelled any further than a day's walk outside London over the course of his life, his creative vision engendered a diverse and symbolically rich corpus, which embraced 'imagination' as "the body of God", or "Human existence itself".
Once considered mad for his idiosyncratic views, Blake is highly regarded today for his expressiveness and creativity, and the philosophical and mystical currents that underlie his work. His work has been characterized as part of the Romantic movement, or even "Pre-Romantic", for its largely having appeared in the 18th century. Reverent of the Bible but hostile to the established Church, Blake was influenced by the ideals and ambitions of the French and American revolutions, as well as by such thinkers as Emanuel Swedenborg.
Despite these known influences, the originality and singularity of Blake's work make it difficult to classify. One 19th century scholar characterised Blake as a "glorious luminary", "a man not forestalled by predecessors, nor to be classed with contemporaries, nor to be replaced by known or readily surmisable successors."
Un pequeño libro que extrae los aforismos de algunas de las obras más relevantes de Blake, sus reflexiones giran entorno a lo profético, poético, filosófico y hermético.
Lo que siempre me ha llamado la atención de Blake es la propuesta que tiene sobre la dualidad humana, reflejos que luego vemos en las obras de otros tantos autores como Yeats, Yibrán, Schopenhauer, Cioran, etc…
Plantea al bien y el mal como cualidades de todo ser humano, descartando así la posibilidad del cielo o infierno literalmente. Al cielo serán admitidos no los que hayan esquivado o gobernado sus pasiones, o los que no tengan pasiones, sino los que han cultivado su entendimiento. La santidad no es el precio para entrar al cielo, tener una pasión propia y no pasar la vida gobernando las pasiones de los otros, es lo que cuenta. Por otro lado, el infierno es encerrarse en la posición de los deseos corporales que pronto debilitan el ser humano, pues la aspiración mayor es el arte. Y todo lo que es negación es vicio.
Una buena colección de aforismos de William Blake que abordan temas como la unidad del cuerpo y el alma o la necesidad de comprender que la división entre el Bien y el Mal no coincide con la realidad de la Naturaleza. Es un libro que permite conocer el pensamiento de Blake a través de esas frases sucintas pero certeras y que de alguna forma hacen posible completar la comprensión de la obra de este verdadero poeta hermético, un iniciado y un adelantado a su tiempo, al punto que sus reflexiones, tanto como su poesía, siguen siendo de una enorme vigencia. Algunas perlas del libro: "Ver un Mundo en un Grano de Arena/ y un Cielo en una Flor Silvestre"; "No cuestiono a mi Ojo Corpóreo o Vegetativo más de lo que cuestiono a una Ventana"; "Espera veneno de aguas estancadas"; "¡Escucha el reproche del tonto!¡Es un título nobiliario!"