A través de cartas muy jocosas, Francisco Moscoso Puello critica la figura dominicana desde las diversas dimensiones que la componen: social, política, psicológica... Esto lo hace sin dejar de lado la influencia del medio que incide directamente dentro de cada dimensión: ubicación geográfica de la isla de Santo Domingo, clima tropical, mestizaje, inmigración, etc.
Las críticas de Moscoso Puello están cargadas de sentimentalismo, pues quien las escribe, a pesar hablar de la realidad sin ninguna clase de tapujos y sin recurrir a eufemismos, es un patriota empedernido con ansias de ver su país mejor. En este sentido podemos encontrar afirmaciones que van desde el hecho de que el dominicano no tiene ideas trascendentales, porque el clima le ha derretido la habilidad para pensar (estoy parafraseando), hasta la exaltación de aquello que puede no tener importancia ni mérito alguno para otros: nuestra diversidad étnica.
Sin duda, las declaraciones hechas en este libro pueden resultar hasta controversiales, porque rayan con la burla. Sin embargo, el hecho de que sea un dominicano quien la diga (al menos desde mi perspectiva) lo excusa. Me hace recordar en cuando a veces una persona se burla de sí misma, pero se ofende si lo otro lo hace. Lo mismo nos pasa a los dominicanos, podemos hablar abiertamente de nuestros defectos, burlarnos de nuestra gente y despreciarla, quejarnos de todo... pero que no lo haga otro, porque ahí sí salimos a defender lo nuestro con uñas y dientes.
Este aspecto emocional tan presente en el libro nos da a entender la visión de la realidad que tuvo Moscoso Puello y su filosofía de vida. Personalmente infiero que el autor de este libro era un pesimista que vivía en un estado de insatisfacción constante por las cosas que veía a su alrededor, pero que a la vez de contradecía queriendo ver la realidad con la que estaba inconforme desde la óptica del optimismo para así estar tranquilo.
Cartas a Evelina es un libro multifacético y eso fue lo que me encantó. En él encontramos una rica fuente de historia dominicana, diversas referencias a historiadores y escritores de esta tierra; encontrarnos la filosofía del autor, su sentido del humor y su constante invitación a la reflexión.
Lo recomiendo.