Plaza del Castillo es la novela de las vísperas. La Guerra Civil está a punto de estallar, pero aún no lo ha hecho. Es como si los españoles todos hubieran alcanzado el acuerdo tácito de correr los encierros antes de lanzarse a los campos de batalla. Pamplona, su emblemática Plaza del Castillo y los Sanfermines de 1936 conforman el escenario desde el que Rafael García Serrano, crea y recrea con una prosa que se paladea con los cinco sentidos, el ambiente, las pasiones y las razones, el amor y el odio, el dolor y la alegría de aquella España y de aquellos españoles que poco después de entonar el «Pobre de mí», que clausura los Sanfermines, se echaron al monte el 18 de julio de 1936 cantando la Internacional y el Cara al Sol.
Rafael García Serrano, father of Eduardo García Serrano. During his first university years in Madrid, where he studied Philosophy and Literature, he joined the Spanish Falange. As a Falangist and provisional infantry lieutenant, he fought in the Civil War. His extensive literary work begins with "Eugenio o proclamación de la Pirimavera" and culminates with the "Quinto Centenario". Rafael García Serrano combined his literary passion with his journalistic profession, in which he also stood out as one of the greatest of the Spanish twentieth century, leading to the journalistic chronicle. the quality of his prose, never questioned even by his most bitter political enemies.
Estaba predispuesto a que me encantara, esperando encontrar otro Madrid de corte a checa, de su compañero ideológico Foxá. Pero no ha sido así.
Rafael Gª Serrano, destacado prosista y periodista falangista, incómodo para Franco y para la democracia, en esta ocasión escribió una novela tediosa, llena de diálogos anodinos y vulgares. De un costumbrismo que solo puede interesar a los folcloristas o a los nostálgicos de la vieja Pamplona.
Pamplona aparece como un lugar más tranquilo en medio de la locura que se estaba gestando en el 36, y esta tranquilidad es grata para vivirla, no para leerla. Esta novela, que está bien escrita, hubiera ganado mucho acortando su número de páginas, es decir concebida como una novela corta.
“Pensaba Joaquín en lo hermoso que sería dar a aquel pueblo la paz, el pan y la justicia, puesto que tan generoso se mostraba a la hora de defender la patria que nadie les había hecho grata, ni tolerable, ni igual para todos. Aquel pueblo que encontraba una razón de unidad entre abrumadoras y exasperantes diferencias”.
Qué buena novela. Te hace sentir lo que sintieron los españoles en aquellos días de julio. El miedo, la desesperanza, la rabia, y finalmente, el estallido de fervor patriótico del día 19.
La única pega que le pongo al libro es que le sobran personajes, en muchas ocasiones aparece alguno que ni te suena haberlo leído antes.
Propaganda franquista. Es una mierda de libro donde nos intenta hacer ver que el levantamiento era algo bueno, feliz, alegre, que llega la libertad, cuando comienza una de la etapas más negras de España. Y luego la narrativa, demasiados personajes, con sus historias contadas por encima, sin un protagonista que enganche. Quiere meter en 200 páginas ,en la semana de Sanfermines, los acontecimientos de antes del alzamiento militar, y se queda corta, sobran personajes y acontecimientos contados en un flash.
No me ha gustado mucho Plaza del Castillo,tengo un mejor recuerdo de “Eugenio”.Ritmo muy lento y descripciones excesivamente detalladas de la Pamplona pre Guerra Civil.Sí que admiro la buena prosa de Rafael y algunos breves momentos de brillantez pero creo que no he llegado a conectar con la historia.En un futuro me gustaría leer “La fiel infantería” o alguna otra novela del autor para darle otra oportunidad
Me deja bastante indiferente este libro. Sí, una buena descripción de los Sanfermines de Pamplona de 1936, con el alzamiento a las puertas, pero la historia pierde fuerza en sucesivos breves episodios cotidianos de demasiados personajes que interactúan como vecinos pero sin un hilo conductor más allá de la trama política diluida en segundo plano.
Una novela que demuestra que los escritores de derechas ganaron una guerra y perdieron la literatura. Esta misma novela escrita por otro escritor, hubiera sido mucho más divulgada, mucho más aclamada y proyectada. Es una grandísima novela.
Siendo pamplonés, no puedo ser del todo objetivo sobre esta novela. Con todo, creo que, salvando la carga ideológica que inevitablemente empapa todo el libro, hay que reconocer que García Serrano escribe con una prosa de muchos quilates
La propuesta del libro es muy interesante, contar los primeros días del mes de julio de 1936 en Pamplona, mostrando el clima político previo a la Guerra Civil al mismo tiempo que los sanfermines. Sin embargo el libro no acaba de cuajar, en parte porque no existe un protagonista, más allá de la ciudad de Pamplona, sino varios personajes que interactúan y con los que no te acabas de identificar. Además falla en mostrar los diferentes puntos de vista, es un libro escrito en plena posguerra y por lo tanto deja de lado al bando perdedor salvo alguna excepción. Es comprensible que en la época en que se escribe el libro no se pueda dar una versión imparcial, pero el resultado te deja sin conocer la mitad de la historia.
No sé en qué momento me pareció una buena idea leer este libro (que obviamente está descatalogado) como prólogo a “La península de las casas vacías”. Muy gracioso reconocer todos los rincones que menciona de Pamplona. Al margen de eso, mi enfado ha ido creciendo página a página hasta sólo hojear el último tramo.