La palabra animal es un cuchillo que baja por mi garganta pequeñito y trago la saliva con cuidado de no ir a cortarme guardo el miedo de que llegue al estómago si es que acaso pasa la traquea guardo el miedo de que siga adelante y rasgue por dentro la palabra sea lo que termine lo que empezamos y el dolor se dispare pero tan despacio que no estallen las conexiones de las neuronas y entonces deba sentirlo todo otra vez y otra vez cuando ya estoy agotada de tanto sentir y solo quisiera que la palabra fuera más grande y de una vez me hubiera degollado.
El Génesis, un relato que tiene esa tradición católica que tanto nos pesa, un padre ausente con una semilla que no germina y una levadura que no crece. La creación del mundo y la destrucción que hace posible la vida.
Laura logra hacer de una historia íntima (o varias historias íntimas) un relato que pesa sobre nuestros abandonos.
(No tiene el menor sentido lo que acabo de escribir)
"cuál es la diferencia entre venir del agua y venir de la tierra al final todo es barrial y serpenteamos tratando de cavar rutas hacer caminos patrones grietas en el cerebro alterados en la sinuosidad de la neuroplastia"
Es el primer libro de poesía que leo y me encantó. Fluye con mucho encanto. Permite conectarse con la cultura Bogotana y además el libro impreso es precioso.
"Yo soy su miembro fantasma" Pan piedra es justo la poesía que me interesa leer: arriesgada, narrativa, fragmentada, toma varios caminos y mezcla tiempos y al final nos conduce por la misma nostalgia y la misma alegría.
"¿Cuál es la necesidad de lo sólido? Un día me dirán que el padre es la raíz. Diré: No. Raíz no es lo que se eleva. No es volcán donde se vierte el agua. Preparar la masa. Luego dejarla reposar. (...) Dos niños juegan en la cocina a que la mamá vuelva y El Mundo vuelve y nos mira como si fuéramos sus hijos.
La masa es finísima. Se nos quemaron los bordes de tanto reconocernos."
Me ha gustado mucho, la verdad. Al final se me hizo un poco repetitivo, la ausencia del padre está demasiado presente... pero me quedo con el amor de la abuela en la primera parte y el estilo de la autora.
Contar una historia de por sí es una labor titánica, porque claramente, todos tenemos la capacidad, pero en todos está el talento de abstraerte de la realidad con algo tan personal e íntimo.
Este libro se sintió tan real de principio a fin, que sólo podía admirar la capacidad tan genuina de ser vulnerable de la autora. Una historia devastadora que no usa tapujos o pierde el tiempo suavizando la crueldad del abandono y llega a un punto de aceptación de la ausencia de una forma tan auténtica…
Amo este libro tanto que no puedo describir lo maravillado que me dejó. Lo volveré a leer para estudiarlo y captar más detalles por lo denso que es su estilo, hasta el punto de ser ambiguo y detallado al mismo tiempo.
La incorporación de elementos bíblicos, las imágenes vívidas que pinta sobre la naturaleza y cuerpo humano, la caracterización de Bogotá y su gastronomía… todo de este libro es perfecto en mis ojos.
El abandono del padre tan común en nuestro país es abordado de una manera hermosa, densa, dolorosa. No hemos hablado suficiente de la importancia de la paternidad.
La autora toma un tema tan conocido por muchos y logra darle diversos significados al tiempo que ahonda en la emoción del abandono y todo lo que implica. Un gran acierto del libro es el estilo, la mirada sobre lo cotidiano, el lenguaje que no teme mostrar sus verdaderas raíces: Bogotá y su panadería. Algunas imágenes que como símbolo son conocidas en este tema logran sostenerse por sí mismas: El mundo que es la madre, las constelaciones que es la familia, etc. Si bien los poemarios no deben tener una unidad temática, es muy valiosa esta propuesta porque es disruptiva y propone otra forma de entender la poesía y el cómo usurpar técnicas narrativas para ponerlas al servicio del símbolo y cómo el efecto bola de nieve causa un impacto emocional y termina por construir y dar luz y sentido al poemario. Debo decir que hay algunas cosas que creo pudieron desarollarse mejor, como la idea de los apartados sobre la palabra/imagen animal, siento que se queda allí, no logro llevarlo hasta el final y atarlo con otros sentidos. Por último, siento que hacia la mitad del libro el abandono del padre y las emociones se hicieron demasiado evidentes y repetitivas, llegó un punto de saturación en que no sentí ninguna emoción nueva ni tampoco una perspectiva disruptiva. Además, la conclusión es muy fácil: no podemos ser otra cosa más que esto y gracias a ello somos quienes somos. Habiendo tantos elementos con los cuales trabajar me pareció que el cierre no da la talla. Y, bueno, la repetición de emociones de rabia, tristeza y espera de aceptación por el padre llegó a un punto que me pareció escuchar todo el tiempo a una adolescente, lo cual no está mal, solo que a medida que avanzaba el texto y la mirada se hacia más grande porque el personaje crecía, pensé que encontraría otra gama de emociones y miradas. Es una propuesta muy bella que me gustaría incluso estudiar más en términos de lo creativo, hay mucho que aprenderle a la autora.
"de mi vientre brota un humo negro que cae en forma de ceniza sobre mi mano
aprendo a recibirlo y a escribir con esa ceniza
escribo la historia de todo lo que no ha sido esta historia
escribo los rostros de Padre superpuestos sobre los rostros de todos los hombres de este hombre que es todos ellos siempre el mismo y que forzado suena decirlo y qué cierto lo inescapable
escribo lo que se derrama de mí lo que pierde el nombre mientras me abandona
escribo mis carencias para que vuelvan a ser humo esta vez elevandose lejos de mí lejos de mi vientre en un alumbramiento imposible"
me encantó la mezcla entre el tono mitológico y atemporal. arma un relato que de alguna u otra manera puede crear empatía en distintos tipos de lectores y lectoras. hace tiempo no leía un libro de poesía que me gustara tanto
Es el tipo de libro que lees y sabes que necesitas volver a leer en otro momento y en otro estado de consciencia para entender mejor o diferente lo que hoy te dice. Es familiar y claro, cercano en el lenguaje y la transmisión de esa vibra de saberse reflejado en palabras tan extrañas. Me gustó.
Hace mucho no me encontraba con un libro de poesía tan hermoso. Me llevo a mi casa, me sentí en Bogotá. Es precioso el uso del lenguaje, la descripción de las escenas. Quiero vivir dentro de este pequeño libro, así me acuerdo de mi ciudad y mis miedos.