Algunas lagrimillas me ha sacado este libro. 🥲
"La literatura es la prueba inequívoca de que la vida no basta". F. Pessoa.
Creo que sabemos más del universo que de nuestro propio cerebro, lo cual me parece aterrador, pero sin duda también fascinante. Este libro es un alivio para todos los que no podemos con una realidad chata, anodina. Es una palmada en la espalda que significa: yo también me he sentido igual. Es ensayo, es autobiografía, biografía y ficción. No es un libro académico, frívolo y riguroso en la materia de la psicología, neurología o psiquiatría. Es una REIVINDICACIÓN de lo diferente, lo raro es lo normal, y Rosa Montero, a traves de cantidades de datos académicos, estudios científicos de universidades prestigiosas, conversaciones con psiquiatras y neurólogos, biografías, documentos y citas de grandes pensadores y artistas y, porsupuesto, desde su propia experiencia, respalda y busca acercarnos a las respuestas de las preguntas que a ella tanto le inquietaron en su vida. ¿Qué es estar cuerdo? ¿La normalidad existe? ¿La locura hace al artista? ¿Cuál es la tormenta perfecta para la creatividad, para ser creativos? ¿Qué relación tiene la locura con la creatividad?
No me considero un artista, pero le debo mucho al arte, no se que tan lucida podría ser la especie humana sin el arte, sin la grandiosa creatividad de aquellos humanos que en su dualidad, sufrimiento, su sinapsis neuronal aparentemente en conflicto y su oscuridad, crean aquellas obras que nos mantienen en nuestros cabales. La falla puede estar en la realidad.
"De eso va precisamente este libro. De la relación entre la creatividad y cierta extravagancia. De si la creación tiene algo que ver con la alucinación. O de si ser artista te hace más proclive al desequilibrio mental".
Ahora bien, Rosa Montero aclara y es enfática, en lo delicado y grave que es una enfermedad mental, una psicosis severa. Y es igualmente implacable frente al estigma y tabú que tenemos con aquellos diagnósticos mentales que son más recurrentes en la humanidad de lo que intentamos tapar. Invita a la empatía y normalizar que aquellos trastornos no segreguen al paciente, que ya bastante oscuridad y soledad tiene, al sentirse (ajeno a su voluntad) fuera de la especie humana, para que también deba lidiar con la soledad social que ignorantemente propiciamos los "cuerdos". Aclarado esto, menciona que aquellos dedicados al mundo del arte, de la creatividad (independientemente de la calidad de la obra, no tiene nada que ver si es buena o mala) son primos hermanos de aquellos mal llamados locos, pues ambos coinciden en un cableado neuronal en conflicto, una sinapsis que no ha madurado y que mantiene una tormenta eléctrica en el cerebro que impide que la realidad sea suficiente; porsupuesto la diferencia también está en el grado de desconexión y conflicto neuronal, pues alguien que padezca una psicosis grave, definitivamente no puede crear, pero sus primos hermanos, los creadores, los artistas, e incluso, esto si, según una teoría exclusiva de la autora, aquellos lectores que leen con ahínco y que deben hacerlo para soportar el peso de la vida, tienen un funcionamiento de su cerebro diferente de la media, un cerebro que no se fia de la realidad. Una perdida de contacto con lo mal llamado normalidad.
"Porque estar loco es sobre todo estar solo. Es una ruptura de la narración común, es salirse de la convención social".
Hay una tormenta perfecta que crea al artista según dice Rosa Montero. Desde la biología, la propia química genética, una experiencia traumática de la niñez, el ambiente, lo cultural en su desarrollo, esa pizca de sufrimiento y la inmadurez de su cerebro. Y sin embargo, es clara en mencionar: no es cierto que el artista deba sufrir y ser una pena en vida para crear, faltaba más, si lo que hay que hacer es evitar sufrir lo menos posible, ya bastante tenemos con la propia muerte y la de nuestros seres queridos. La profesión del medico es uno de los oficios donde más se suicidan y no estamos diciendo: ¡¡ayy!! que martir es la profesión del medico. Es mucho más que eso. Rosa Montero es todo un personaje, si tienen la oportunidad de ver sus entrevistas se van a divertir bastante y de paso aprender también.
En fin, el libro como dije, reivindica la diferencia, acompaña lo que se sale del molde.
"Yo me dedico a escribir debido al aburrimiento que produce la realidad y la monotonía de la rutina y los objetos que me rodean".
Finalmente, el libro tiene unos datos estremecedores sobre las adicciones de grandes artistas, como estos usaban aquellas adicciones incluso como "musas malvadas" para sus obras (Balzac se tomaba 50 cafés al día, Aldox Huxley consumía LSD, Poe adicto al opio etc), y unas biografías terribles, sobre los padecimientos depresivos y psicóticos que vivieron grandes artistas como: Emily Dickinson, Sylvia Plath, Janet Frame. Entre dichos nombres entra "La otra", historia de una fanática de la vida de Rosa, y que ella deja al lector para que deduzca que tanto de ficción hay en aquella experiencia que padeció por 40 años, pues según Rosa, la parte de mayor ficción termina siendo la más real.
La vida de Sylvia Plath no la tenía muy presente y ¡ufff! que fuerte. 😞
-"Ya le he dicho antes que para mí usted es una especie de exploradora. Por favor, dígame qué también a esa edad hay momentos en los que la vida resulta hermosa.
-Yo nunca pensé que la vida fuera hermosa.
-Pues entonces dígame por lo menos que todavía se conserva la curiosidad, y la exitación de conocer cosas nuevas, y el placer de escribir...
-Sí, eso sí. Todo eso se mantiene aún intacto".