"Volvió junto a la planta de ginseng y se arrodilló en la marga. Perforó la tierra con su viejo cuchillo militar y removió la hoja hasta que pudo extraer la joven planta. El ginseng no se trasplantaba bien, pero mejor eso a dejarlo allí y que lo pisoteara toda la gente que se presentaría a retirar el cadáver.
Era un bonito lugar para morir".
Dice la sinopsis:
Mick Hardin, veterano de guerra y agente de la División de Investigación Criminal del ejército en Alemania, regresa de permiso a su Kentucky natal porque su mujer está a punto de dar a luz. Poco después de llegar, su hermana Linda, sheriff del condado, le pide ayuda para resolver el primer caso de asesinato al que se enfrenta: el anciano señor Tucker, antiguo conserje de la escuela, ha encontrado el cuerpo de una mujer en Choctaw Ridge, una zona boscosa de difícil acceso. Buen conocedor del lugar y de sus gentes, Mick hará todo lo posible para dar con el asesino antes de que la familia de la víctima se tome la justicia por su mano, algo habitual en la región que suele engendrar una prolongada espiral de violencia y muerte.
Mis impresiones.
Chris Offutt, que ya me conquistó hace tiempo con su libro de relatos "Kentucky seco", lo ha vuelto a hacer ahora. "Los cerros de la muerte" es la primera de una serie de tres novelas autoconclusivas protagonizadas por Mick Hardin, que se podrían encuadrar como negra rural de corte realista. Está bien escrita, con una prosa sencilla pero envolvente y buenos diálogos. Los capítulos son cortos y el ritmo ágil.
Aviso a navegantes. No estamos ante un thriller trepidante cargado de intriga y tensión. Si es eso lo que esperamos mejor no acercarse a este libro. El crimen pasa pronto a ser algo secundario y la investigación, muy sencilla, un mero pretexto para mostrar el lugar, sus normas y sus gentes. De hecho esto último es lo que hace que esta obra brille con luz propia.
Se ambienta en una localidad de los Apalaches del Kentucky rural. Las casas están desperdigadas por la montaña, alejadas unas de otras. La mayoría de las familias llevan siglos habitando allí lo que ha creado un fuerte sentido de pertenencia y por ende de exclusión de todo aquel que no desciende de ellos. Un hábitat duro que engendra gente dura. Los cerros tienen sus propias leyes, sus propios códigos del honor que anteponen al cumplimiento de las leyes federales. La venganza, el ojo por ojo, es uno de ellos.
Los personajes están bien perfilados. Destacan los hermanos Hardin, especialmente Mick, con una vida personal complicada, pero sin traumas ni TOCs. Con respecto al resto, la cita inicial de esta reseña refleja la forma de ser de los habitantes de los cerros mucho mejor que cualquier descripción que se pueda hacer.
Me ha gustado el desenlace, la manera en la que Hardin "arregla" el desaguisado. Se nota que es de allí y conoce los códigos. Ningún investigador de fuera lo hubiera podido entender.
En conclusión. Una novela negra que trasciende al crimen en sí para mostrarnos un lugar duro, habitado por gentes que se rigen por sus propios códigos. Leeré las dos que me quedan. Recomendable.