"Podemos decir que a través de los otros nos convertimos en nosotros mismos y esta regla no se refiere únicamente a la personalidad en conjunto, sino también a la historia de cada función por separado. En esto consiste la esencia del proceso de desarrollo cultural, expresada en una forma puramente lógica. La personalidad se convierte para sí en aquello que es en sí a través de lo que representa para otros. Este es el proceso de formación de la personalidad."