De Rafael Ramírez Heredia, ganador del Premio Juan Rulfo.
En este Barrio nadie es nadie, sólo se está al amparo de lo que la Santa Muerte diga.
En el escenario de un barrio bravo -zona de narcos y judiciales, ladrones, sicarios, alcohólicos y confidentes, pero también de obreros, comerciantes, gente como nosotros-, todos buscan la protección de la Santa Muerte poniendo cruces en memoria de sus muertos en el altar de la Esquina de los Ojos Muertos. Ahí se teje un drama iniciado por el asesinato de una adolescente; su madre jura tomar venganza y va por ella... pero en el camino entra en su corazón un hombre solitario cuyo trabajo es bucear en el drenaje profundo para reparar averías.
El barrio se grafitea, se desvela en los operativos policiacos, bosteza con los asesinatos, festina la venta de drogas, se alboroza con el comercio de armas, se duele de los jovencitos dedicados alcrimen, reza en sus múltiples santuarios, se enrosca en los ojos de una mujer cuya furia sigue rugiendo dentro mientras escucha, casi con ternura, a un hombre desnudo de piel rojiza que suele beber tequila sin tregua cuando da órdenes y reparte ganancias.
Hubo capítulos que me atraparon y otros que me horrorizaron. La forma en que el Domador encuentra un cuerpo en una cañería y la muerte de la Callagüita fueron bastante intensos pero jamás llega a algo concreto. El final me dejó un sabor horrible
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En la primer página el narrador me atrapó. Lo malo es que como a la mitad me desncantó, algo pasó que cambió el ritmo, la pericia para narrar una historia llena de violencia.
Fue un paseo por el barrio bravo de Tepito, el tema no se siente tan cercano al autor com el Rayo Macoy, pero sí hace un gran esfuerzo que hace que le otorgue 3 estrellas en lugar de 2