La mas famosa drama-novela de Ramón Amaya Amador, publicada por primera vez en 1950,ha sido traducida a mas de 14 idiomas. Una de las obras mas leidas en historia de Honduras, acercas de la explotacion de las bananeras hondureñas por las compañias transnacionales fruteras y el abuso del suelo patrio.
Ramón Amaya Amador escribe de una forma exquisita, es sumamente fácil leer este libro debido a ello.
El libro, es historia novelada. Tiene muchos personajes lo cual en momentos puede llevar a la confusión, pero conforme avanzamos, conocemos la forma de ser de los principales: Máximo, Saramoya y Lucio, así como el resto de "veneneros".
El libro fue escrito en 1950, 4 años antes del movimiento obrero de 1945 que hubiera llevado esta historia a un final esperanzador, debido a ello quedamos con una sensación de impotencia, tristeza y duelo.
Es triste ver cuántas realidades aún vigentes cuenta está historia. Triste comprobar que tras 70 años, siguen siendo las mismas. Bien se dice que "El pueblo que no conoce su historia, está condenado a repetirla una y otra vez"
La prisión verde continúa siendo azul en nuestro país.
Escrita en esas esas páginas, se encuentra la realidad que vivimos día a día como país y como sociedad. Aún no llega el día que nos liberemos del yugo de la corrupción, la injusticia y el miedo, pero llegará. Mi inocente opinión considera que, este libro debería formar parte del conocimiento compartido a todos y todas dentro del sistema educativo hondureño.
La novela por antonomasia de la literatura hondureña. Posiblemente no sea la que tiene la prosa más refinada ni la técnica argumentativa mejor hilvanada, pero es con seguridad la obra literaria hondureña que más ha trascendido las fronteras y una de las más leídas tanto al interior como al exterior del país; es la primera obra de referencia para la mayoría de hondureños.
Esta novela revela con dramatismo pero con precisión las condiciones laborales precarias e injustas que sufrían los obreros agrícolas (campeños) de las compañías bananeras enclavadas en la zona norte de Honduras. El contexto es, pues, los denominados "enclaves bananeros" de la zona atlántica hondureña a mediados del siglo XX, donde las realidad socio-económica de las personas que trabajaban para estas compañías extranjeras se caracterizaba por jornadas extenuantes en condiciones desfavorables, exposición a agroquímicos tóxicos, trato inhumano por parte de los mandos altos y medios, infravaloración del precio del trabajo y total vulneración de cualquier derecho laboral e incluso de su dignidad humana.
Las compañías sobornan a los funcionarios del Estado, financian confrontaciones políticas y militares según su conveniencia y compran voluntades políticas para obtener enormes áreas de tierras fértiles a concesión, pero, sobre todo, para mantener un régimen legal que impida la ambición de los obreros a exigir derechos y condiciones de trabajo justas, haciendo uso incluso de la violencia para reprimir cualquier intento de organización obrera, recurriendo para ello tanto a escuadrones privados de matones a sueldo como al mismo ejército hondureño.
Este es el clima de injusticia y precariedad que empuja a los personajes de la novela a organizarse y movilizar sus fuerzas con el fin de exigir al Estado y a la compañía mejores condiciones laborales.
La novela fue además premonitoria, pues se anticipó algunos años a la gran huelga general de obreros agrícolas de 1954, muy importante como punto de partida en la evolución de los derechos laborales en Honduras.
Este libro me rompe el corazón cada vez que recuerdo sus palabras. Lastimosamente mi país en un país herido desde mucho tiempo atrás por sus políticos corruptos, por su hijos desleales que no valoramos las maravillas que hay en él y despreciamos por por no ser tan desarrollado como otros. Este libro hace que profundice en mi y haga lo mejor posible para mejorar, para dar la. Mejor versión de mi cada día y tal vez no cambiar al país, pero al menos si transformar esa mentalidad tan mediocre que muchos hoy tenemos.
Creo que le debía a la vida, leer Prisión Verde. "¿Triunfarán algún día los campeños? Su propia voz contestará en las luchas del futuro" ¿Hemos triunfando? No, nuestra memoria histórica es efímera, solo se llega a almacenar en la memoria a corto plazo. Quitemos las compañías bananeras, pero pongamos mineras y call centers, ¿Qué obtenemos? Las mismas prisiones pero de distintos colores. Siempre que pueda recomendaré a Ramón Amaya Amador. Me quedo con la siguiente frase del personaje Maximo Luján "En política necesitamos algo distinto al caudillismo tradicional, al compadrazgo, al paternalismo de los 'gorgueras'. Necesitamos que los anhelos de las masas trabajadoras se plasmen en un ideal político, y este ideal, es un verdadero partido de trabajadores, partido revolucionario de verdad. Ya no debemos de creer en los hombres-ídolos: de sus promesas está llena nuestra historia política"
Releer este libro me trae muchos sentimientos encontrados, porque pienso en lo que pasó antes y pasa ahora en mi país, y el cambio no ha sido mucho. Ramón Amaya Amador es un referente en la literatura nacional, pero también es un narrador excelente, ojalá y sobre todo espero que la nuevas generaciones se tomen el tiempo no solo de leer a nuestros autores sino también de reflexionar en qué los pequeños cambios inician cuando dejamos de repetir los errores del pasado.
M'ha encantat! No sabia res de la situació viscuda a les plantacions, tot i que podia assumir-la per similitud a altres exemples d'explotació. Es nota que es un llibre escrit per al poble, per despertar la consciència de classe. Molt recomanable!
Simplemente deja en evidencia la manera descarada en la cual el Imperio norteamericano fue tomando posesión de todo, sin importar la miseria en la cual nos dejaron sumergidos.
My daughter has read this in Spanish and says it is worth reading. I have not found an English or French translation so far, so have not read it myself.
Cada vez me convenzo más de que las historias que nos cuentan el pasado son joyas que deberíamos atesorar en la lectura. Prisión Verde es de aquellas obras tan bien escritas que viajas con su narración página a página. Es una novela maravillosa y a la vez dolorosa, porque retrata la vida de hombres y mujeres humildes, aferrados a su fe en la tierra, que fueron explotados y despojados por quienes solo buscaban enriquecerse.
Ramón Amaya Amador escritor hondureño, convirtió su experiencia como obrero bananero en denuncia literaria. Con Prisión Verde, publicada en 1950 en Guatemala, levantó un grito de justicia frente a la explotación y la desigualdad en Centroamérica.
Leer esta novela es sumergirse en la herida de una tierra violentada y en la angustia de quienes la trabajaron sin hallar justicia, un eco que se extiende a toda Latinoamérica y que aún hoy sigue resonando en la desigualdad y el despojo.
Gracias a mi querida amiga Majito @novela.historica.por.pais por animarme a conocer esta bella pero dura historia que me recordó a Huasipungo (Jorge Icaza). Ambos autores nos muestran que detrás de cada plantación se esconden historias de dolor, pero también la resistencia de un pueblo cuya voz nunca deja de reclamar dignidad.
La historia de Honduras, y de muchos países como el nuestro en el mundo, es la de un territorio donde el poder económico mandó sobre cualquier otra fuente de poder social. Pocas veces esto queda plasmado tan bien en un escrito. No sé si en mi vida haya leído otro libro que me hiciera sentir tanta tristeza e impotencia. Este libro se publicó en 1950. Toda la generación de trabajadores que vivía en los campos bananeros de ese tiempo ya murieron; tuvieron su vida de trabajadores del campo en el mismo sistema, solo cambiando la cara del patrón, pero bajo la misma realidad. Miles de personas que vivieron y murieron en un sistema injusto, y sus familias que probablemente lo sigan viviendo. Al final y solo puede ser que sienta la historia muy personal. Mi abuelo fue campeño, mi otro abuelo fue médico en Coyoles Central. Mi madre creció al lado de la cabaña de Mr. Foxster, y mi padre en los bananales de La Lima. Honduras sigue siendo la misma prisión, y los que trabajamos para quienes la mantienen así solo aportamos a que el círculo continúe. Qué poca conciencia social tenemos, y qué cantidad de problemas por resolver.
La tiranía de la United Fruit Company es una herida que desgarró a América Latina, desde Guatemala hasta Colombia, y Prisión verde nos acerca a esas crueles realidades en la costa norte de Honduras.
Amaya Amador se presenta como un autor profundamente comprometido con esta obra, basada en parte en sus propias experiencias como venenero en los bananales. La narrativa, los personajes y la trama revelan la vida de los campesinos que sufren la explotación ejercida tanto por los norteamericanos como por sus propios gobiernos.
La prosa suele ser sencilla, aunque en ocasiones adquiere un tono poético y político, lo que genera ciertos altibajos que enriquecen la lectura.
La violencia, el hambre, la sangre, el trópico y el banano se conjugan en un entramado de circunstancias estructurales que conmueven y desgarran, porque esa historia es la historia de muchos centroamericanos: es nuestra historia.
En general considero que es una obra fundamental para entender la historia de la literatura y la historia social de nuestra región. Prisión verde es una prueba irrefutable de que escribir es un arma contra las tiranías de nuestras tierras.
No entiendo porque Rodolfo Pastor desestima el valor estético de esta novela relegándola a un simple documento histórico de gran valor; no pondré ejemplos tomados directamente del texto pues las reseñas demasiado largas, por estos medios, llegan a ser simplemente aburridas pero, me parece, que esta novela tiene un valor literario enorme con una prosa sumamente bella, además de su valor histórico, se trata indudablemente de una de las mejores novelas en la historia de Honduras. Un clásico que todos los latinos deberían de leer para entender por lo que ha pasado nuestra querida y golpeada Centroamérica. Absolutamente recomendada.
Conmovedora obra que retrata una realidad en la historia de mi país. Muchas veces escuché mencionar este libro y probablemente en el pasado no me habría causado interés, pero qué importante es leerlo. La escritura de Ramón Amaya Amador me gustó mucho, tiene ese sabor a Honduras. Lloré y me sentí indignada. Y mi mente se expandió hasta algo que hasta ahora había ignorado. Una parte de la historia de mi país. Definitivamente, todos los hondureños deberíamos leer este libro.
No puedo contar tantas veces que llore con esta obra maestra, justamente me toco hacer una reseña de este increíble libro y esta misma la terminé con: “si quieren saber de la historia de nuestro país y como fue y esta, pues eh aqui”. El sentimiento de adentrarse a la prisión verde y vivir las insufribles situaciones a las que se afrentaron son es un sentimiento incomparable y que dudo que otro libro pueda regalar esa experiencia.
Un libro que todos los hondureños deberíamos de leer. Ahora cuando paso por las campos bananeros o los campos de la palma africana, reflexiono en como las grandes compañías se apoderaron de nuestras tierras y en muchas maneras explotaron a Honduras. Es sorprendentemente relevante hasta el día de hoy.
Creo que es el primer libro que he leído y que me ha dado mucha tristeza, como leer la lucha de estas personas que solo querían tener un trabajo digno, y calidad de vida. Como desaparecen a los líderes que alzan la voz para tener mejores condiciones laborales. Un libro que todo hondureño debería de leer.
Leí este libro únicamente para una clase que estoy cursando en la universidad, basada en los movimientos sociales. Este libro me decepcionó en todos los aspectos posibles. Los personajes blandos, sin personalidad. El plot?? No existe. Pensé que iba a leer más huelgas meramente basadas en las del 54. Estoy agradecida que lo terminé.
Una novela que es imprescindible leerla para todo hondureño. Una historia que deberia servir como advertencia ante la represión extrajera y nacional. Lamentablemente se sigue repitiendo hoy pero siempre se mantiene la esperanza de que el mensaje de Máximo no se pierda.
Estuvo entretenida la lectura y pude aprender mucho de como eran las fincas de bananos, como los trabajadores vivían y las injusticias y experiencias que normalmente tenían que vivir también aprendí más acerca de la historia de Honduras de esa época.
Nunca había visto de primer plano lo que Honduras pasó en aquella época de la huelga bananera, todos los sentimientos, emociones y complicaciones que vivieron las personas trabajadoras en esa época... Sin palabras.
Personajes muy humanos, con diferentes matices y todas las atrocidades que Ramón A. Amador narra me dejó en shock. Creo que todo hondureño debería leer este libro si o si.
Es el primer libro que leo de un autor centroamericano gracias a la recomendación de un amigo cercano de Honduras. Relatos ideales para adentrarse de a poco en su cultura y despertar la conciencia de clase en cualquier lector.
Un libro que narra de manera cruda la situación que pasaban los campeños trabajadores de los campos bananeros, a manos de los gringos, apoyados por el gobierno de aquel entonces.