Decepcionante. Con Nora Roberts casi siempre tengo mis más y mis menos, y en esta ocasión ni siquiera me han caído bien los protagonistas. Lo mejor de la historia es su brevedad, pues no alcanza las 200 páginas, y el hecho de que la narración es fluida.
Lee trabaja en una revista de éxito y dedica la mayor parte de su tiempo a ese empleo. Es una mujer a la que le gusta el lujo y que desea conseguir la admiración de todos los que la rodean. Hunter es un reconocido escritor de novelas de terror del que apenas se sabe nada, ya que siempre ha querido mantener su anonimato y no quiere que se metan en su vida privada. Si no fuera porque Lee quiere ser la periodista que haga la exclusiva del año sobre él, sus caminos no se habrían cruzado, pero ella no se rinde ante nada y un malentendido hará que incluso él sienta curiosidad por ella…
Pintaba bien, pintaba maravillosamente bien, yo ya me veía enamorada de Hunter por ser un tío tan serio y aparentemente hosco, y encima creía que iba a ser genial ver cómo ella iba derribando sus barreras… pero no, nada de eso, lo que me encontré fue a dos engreídos con una complicidad nula y que como mucho tuvieron una ligera atracción física.
No les vi carisma a los protagonistas ni nada que justificara el encaprichamiento que sienten el uno por el otro. Es más, apenas tienen gustos en común y suelen menospreciarse el uno al otro por sus profesiones. Él se cree el listo de turno que sabe lo que es mejor para ella y ella considera que él desperdicia su inteligencia escribiendo simples bestsellers. Si no fuera porque la propia Nora Roberts es una escritora de este tipo, creería que el libro es un ataque contra determinados escritores, ya que en varias ocasiones hay frases descalificativas contra el género romántico y el de terror. Supongo que Nora Roberts quería criticar lo de que se considere que un tipo de literatura es mejor que otra, pero le quedó un poco raro el mensaje.
La historia avanza sin pena ni gloria, es ver a los protagonistas soportándose para conseguir lo que quieren y conteniéndose para no desatar la supuesta pasión que les embarga con solo mirarse. Sus conversaciones carecen de emoción y no se sabe jugar ni con el humor ni con la tensión sexual.
Debido a un trato, los protagonistas deben pasar varios días juntos en un paraje aislado, pero apenas se hace hincapié en lo que ocurre y es como si se limitaran a pasar el rato. Por tanto, ni se le sabe sacar partido al hecho de que ellos dos estén solos casi todo el rato y que nos ahorremos intervenciones de relleno por parte de otros personajes.
A ver, me he leído el libro en apenas dos o tres sentadas, y por eso no le doy solo 1 estrella, pero me da rabia ver cómo un romance que podría haber tenido encanto se quedó en nada. Solo lo recomendaría si lo que se busca es una lectura ligera.