Como si de una fábula se tratara, ¿Cuánta tierra necesita un hombre? Nos ilustra sobre los peligros de querer abarcar más de lo que podemos y de que estamos dispuestos a sacrificar para conseguir aquello que queremos o creemos querer. Un cuento cortito de poco más de 60 páginas que enseña una lección de vida muy valiosa que todos deberíamos conocer, especialmente en la actualidad.
El autor de este pequeño relato es el gran Lev Tolstói, célebre escritor ruso de obras de la talla de “Guerra y paz” o “Anna Karenina”. Resulta bastante obvio que Tolstói maneja la pluma con enorme maestría, ya que posee un estilo de escritura elegante, refinado y con una ejecución magnífica. Todo esto lo logra utilizando una prosa dinámica, ágil, depurada, con un desarrollo sublime, un lenguaje muy bien escogido y unas descripciones bastantes buenas, aunque podrían ser un poco más elaboradas. Y ahora toca hablar de los personajes. Al ser un relato corto, la construcción del protagonista, Pajom, no es demasiado brillante. Cumple el rol que se le asigna, pero sus características son muy superficiales. No obstante, tampoco es realmente importante más detalle. Además hay que hacer mención a la preciosa edición con ilustraciones de Elena Odriozola.
La pregunta del título ya nos indica que nos vamos a encontrar. Y es que, ¿Cuánta tierra necesita un hombre?, es un pequeño cuento sobre la avaricia, pero narrado a la antigua. Lo entenderéis mejor si os hago una sinopsis. Pajom, es un humilde campesino que cada año renta unas tierras, obteniendo buenas cosechas. Un día, tras la visita de la hermana de su mujer, se obsesiona con vivir mejor, tener tierras y más dinero. Este deseo no aparece por si solo. Y es que como en toda fábula, el diablo aparece para castigar a los necios que desean más de lo que pueden manejar. Así pues Pajom empieza un viaje en busca de tierras, ganado y mejores condiciones para su familia. Pero, a pesar de que cada vez prospera más y más, Pajom nunca está contento. Necesita más. Es entonces cuando se plantea la pregunta del título. ¿Cuánta tierra necesita para estar satisfecho? ¿y qué está dispuesto a sacrificar para obtenerlo? Y hasta aquí puedo hablar. Lo que resulta claro es que toda la fábula trata de advertirnos sobre la codicia y, como querer cosas materiales en exceso nos puede condenar a la insatisfacción... o a un sitio peor. La historia presenta un trágico desenlace, un aviso a navegantes que ayuda a ser moderado y no abarcar más de lo que se puede.
Sin lugar a dudas, ¿Cuánta tierra necesita un hombre?, es una lectura provechosa que impacta y educa a partes iguales. Siempre viene bien que nos recuerden lo más fundamental de la vida. Por eso este tipo de historias siempre triunfan, dado que son atemporales, morales y verdaderas. Así que solo me queda preguntaros... ¿Cuánta tierra necesitaríais cada unos de vosotros para ser feliz?