En un mundo lleno de incertidumbres y amenazas, cada instante de felicidad es un tesoro al que agarrarse. No hace falta más que observar con atención para encontrar lujos accesibles al alcance de todos, como los que Hannah Jane Parkinson .Reflexiones inteligentes cargadas de humor e ironía que nos reconcilian con la vida, salidas de la pluma deuna especialista en saborear los pequeños placeres de la vida. Los lectores de La alegría de las pequeñas cosas encontrarán en sus páginas esos milagros cotidianos que nos hacen sonreír y celebrar
La alegría de las pequeñas cosas es un libro compuesto por pequeños relatos nacidos de una columna del periódico británico The Guardian, textos breves que observan la vida cotidiana con ironía, sensibilidad y una inteligencia tranquila. Son escenas mínimas, ideas sueltas, reflexiones mordaces y apuntes sobre los devenires del día a día que, sin grandes pretensiones, acaban diciendo mucho.
Hay algo profundamente reconfortante en su lectura: no busca epatar ni ofrecer grandes revelaciones, sino detenerse en lo pequeño, en lo aparentemente insignificante, y extraer de ahí una mirada lúcida y a menudo divertida sobre la condición humana. Es un libro que se puede leer a ratos, casi como quien hojea una columna en el periódico, pero que deja poso.
En ese sentido, me ha recordado —salvando las distancias— a Agua y jabón de Marta Riez, por esa capacidad de convertir lo cotidiano en material reflexivo, cercano y honesto. Ambos comparten esa vocación de mirar lo pequeño con respeto y agudeza, aunque desde contextos y sensibilidades distintas.
En definitiva, La alegría de las pequeñas cosas es un libro fresquito, que se lee con facilidad y que depara buenos momentos. Ideal para quienes disfrutan de la observación fina, del humor sutil y de esas lecturas que acompañan sin exigir demasiado, pero que siempre aportan algo.
En un mundo tan incierto y complicado, cada instante de felicidad es un tesoro al que agarrarse. Este librito es un recordatorio para deleitarnos.
Un compendio de textos de una columna publicada en “The Guardian”, en los que Hannah Jane Parkinson hace variedad de reflexiones, intentando (con éxito) servir de inspiración para sobrellevar días complicados, o mejorar aún más los días buenos.
En una época inestable de su propia vida, Parkinson recibió de regalo el libro Delight de J. B. Priestley, que la hizo salir al mundo de nuevo al encontrar multitud de pequeñas cosas que le hacían feliz. Y ahora devuelve la cadena de favores, regalando al mundo estas píldoras de buen humor. Un ataque espontáneo de risa, ser cliente habitual de algún establecimiento, compartir un código de chistes internos con un grupo selecto de amigos… son solo algunas muestras de las distintas alegrías que comparte en este pequeño libro-joya.
Citas:
“Uno de los vínculos que más puede unir a la gente es tener el mismo sentido del humor.”
“La risa nos da. No somos nosotros quienes decidimos que llegue. La que viene es ella. Es absoluta decisión de la risa cuándo saldrá a nuestro encuentro y cuándo decidirá marcharse.”
La verdad es que me imaginaba una narrativa con un enfoque diferente, que me diese otra perspectiva, pero la verdad que tal cuál se ha planteado, me resulta bastante básico. También es verdad que llevo bastante recorrido en estos temas, por lo que si eres nuevo en esto y necesitas inspirarte, es un libro perfecto para ponerte manos a la obra y percibir que hasta en las mínimas acciones de tu día a día puedes encontrar belleza, paz o/y alegría.