Valentín vive en una localidad del tercer cordón del conurbano bonaerense y es el emergente de un grupo de estudiantes que organiza acciones pequeñas en su distrito. Un profesor "distinto" se le acerca y lo invita a formarse, en principio con Scalabrini Ortiz, Cooke, Jauretche. Detrás de cada acción, dice, se discute poder. Ya pasó el 2001 y el país está a punto, otra vez, de pasar de pantalla. Uno no decide lo que ama , novela de iniciación, acompaña con una prosa afilada, como en una larga discusión, el recorrido y el crecimiento de estos jóvenes politizados que vivirán con urgencia militante, y con ambición de poder, las primeras décadas del siglo XXI.
"¿Por qué amamos invocando imágenes que luego resultan imposibles de sostener? ¿Por qué seguir depositando la seguridad en los protocolos? ¿Por qué cuesta confiar en lo que sucede, lo que nos pasa, lo que efectivamente producimos?"
Las últimas veinte páginas están compuestas por un vértigo muy bien logrado. Altísimo voltaje.
A pesar de lo denostada que está esta palabra, este libro se encarga de interpelar como pocos últimamente. A quién no le rompió el corazón el peronismo? Inapelablemente, ya sea una bendición o un castigo, uno no decide lo que ama.
Oh to be un pendejo pajero y militante 🤌🏼 Bueno, me gustó harto
"Mi hábitat era esa fauna de pibitas zurdas cautivadas por mi verborragia semiculta que arengaba al combate contra los concejales panzones y vitalicios."
Poder, Pueblo y Peronismo. De los libros que más me gustaron del año. Gran momento para leerlo. Sentí mucho con los personajes. Es un libro muy corporal, muy físico.