Quizás en España y los países de habla hispánica nos hayan llegado noticias de las hermanas Mitford de una manera más marginal o secundaria. Pero en el mundo anglosajón han vertido ríos de tintas, mucho (y eso me ha sorprendido no poco) traducido a la lengua de Cervantes. Sobre eellas se ha escrito mucho, ya sea en forma de artículos y reportajes, de estudios o novelas (el creador de “Downton Abbey“ tiene una serie en la cual las tres hermanas mayores se dedican a resolver misterios. Todo hay que decirlo, a este hombre le pica mucho hacer esto.). Por lo que tengo entendido este mismo año se va a estrenar una serie dedicada a ellas. Y por supuesto, han sido objeto de varias biografías, como la que ahora nos ocupa. En la que Annick Le Floc’hmoan se mueve entre lo que conocemos, lo que creemos conocer sobre estas peculiares , innegablemente, carismáticas, hermanas, para bien o para mal hijas de la rancia, nobleza británica y criadas en un mundo de efervescente cambio.
He leído casi todas las novelas de Nancy Mitford, que hay traducidas al español (habiendo disfrutado, especialmente “ A la Caza del Amor” y “Pudín de Navidad”) y en su momento me encantó la biografía de Jessica “Nobles y Rebeldes”, que si mal no recuerdo, fue una de mis mejores lecturas del año 2021. Tenía desde hace mucho tiempo guardada esta biografía, siempre a la espera, porque sabía que cuando llegase el momento no iba a defraudarme. Y así ha sucedido. De lo que llevamos de año, creo que ha sido una de mis mejores lecturas, y eso que la he leído en enero y ya estamos solo en febrero.
Quedarse tan solo con lo que siempre se ha dicho de todas ellas es quedarse un tanto corto, con lo de que Nancy fue la novelista; Pamela, la millonaria por matrimonio que prefería ir a su rollo; Diana, la que abandonó a su marido para casarse con el líder fascista Oswald Mosley; Unity, la nazi convencida obsesionada con Hitler; Jessica, la «oveja roja» de la familia por su adherencia al comunismo y Deborah, la única viva cuando se publico la biografía, fue un referente de la vida cultural en Inglaterra por la forma en que luchó por preservar el patrimonio de su familia política. Fueron nobles sin fortuna que se relacionaron con la inmensa mayoría de los nombres más relevantes de su época (la duda es ¿había alguien con quien no estuvieran en relacionadas?) siendo las musas y amigas de algunos de los artistas más relevantes del siglo XX. En su día a día de coincidir en un té con Churchill (con el que estaban relacionadas), y al día siguiente volar a Berlín para visitar Hitler. Todo lo que rodea sus biografías es excéntrico, curioso, lleno de salseo que se diría vulgarmente. Y por eso estas hermanas atrapan y fascinan aún a día de hoy. Para entender lo que fueron estas hermanas hay que comprender de donde procedían, que eran hijas de la nobleza británica, en su estado puro, herederas de la filosofía victoriana y de una ideología Snob que marcó sus existencias en todos los sentidos. Y sin embargo, nacieron poco antes de la Primera Guerra Mundial y su adultez estuvo marcada por la Segunda. Vivieron en un mundo de cambios a nivel global, donde se buscaba igualar a todas las personas y de que se derruyeran todos los privilegios que la nobleza había ostentado durante siglos. Donde se derrumbaron esos ideales victorianos que aseguraban que los nobles y los ricos tendrían existencias acomodadas. Las Medford vivieron en carnes propias esa dicotomía entre el mundo en el que fueron creadas y el mundo donde tuvieron que vivir.
La de las Mitford siempre fue una lucha entre lo snob y lo vulgar, el arte y la guerra, el clasicismo más rancio y los nuevos ideales revolucionarios. Y entre esos caminos cada una de ellas escogió el suyo propio y lo siguió con una cabezonería y un convencimiento que no solo, no pocas veces, se chocó con la realidad, sino que también enfrentó a unas con otras. Y que tuvo como telón de fondo el fascismo que como una semilla había empezado a echar raíces por toda la Europa de mediados del siglo XX. Era algo que rodeaba desde pequeñas. Su abuelo paterno (embajador británico en Japón en su momento y gran conocedor de la cultura de ese país, hasta el punto que escribió un libro muy apreciado de cuentos nipones) fue amigo y traductor de uno de los grandes inspiradores de la doctrina nazi que tanto marcaría las existencias de estas hermanas, en uno u otro sentido. Por cierto, su otro abuelo vuelo, el de por parte de madre, fue ni más ni menos que el fundador de la revista “Vanity Fair”. Si hay algo que creo que ilustra muy bien el excelente trabajo de Annick Le Floc’hmoan es la habilidad como despliega ante el lector lo convulsa que fue la Europa de entreguerras y durante la Segunda Guerra Mundial, lo que supuso el lento, pero implacable avance del fascismo no solo en Inglaterra, sino en el resto del viejo continente. Como poco a poco empezó a hacerse más fuerte en la mente y en los corazones de muchas personas, como la forma en que al principio muchos de ellos apoyaron los ideales de Hitler. Algunos se mantuvieron en sus treces durante la peor guerra que la humanidad ha conocido (hasta ahora) y otros terminaron por regular. Un mundo lleno de tensiones, cambiante, donde dos formas de entender el mundo y la sociedad chocaron, donde el fascismo fue uno de los vehículos para que las nuevas ideas luchasen por interponerse a las viejas. Y en medio de todo esto, la autora nos muestra el mundo cosmopolita, efervescente y brillante en el que se movieron las Mitford. Un mundo en el que las fiestas con nombres conocidos se superponía a los mítines políticos, con grandes mansiones inglesas y las capitales europeas como telón de fondo. Un mundo que notaba hacia donde iba, por la manera en que sus habitantes exprimían cada segundo, como si fuera el último, donde las pasiones y las excentricidades eran el pan nuestro de cada uno.
Como lo fueron de las biografías de las seis hermanas. Las vidas de Nancy , Pamela, Diana, Unity, Jessica y Deborah fueron de lo más dispares. La autora se mueven entre ellas y bucea, entre todos los mitos, en torno a sus personas para dar una imagen lúcida y realista de cada una de ellas, sin dejarse llevar por los prejuicios o por la simpatías. Al interesante y exhaustivo trabajo de documentación que hace en torno a las figuras de las hermanas la época y sociedad en las que vivieron, se une la forma en que maneja a cada personaje, de una manera limpia y concisa. El nacimiento y la biografía de Nancy, la autora, es la columna vertebral de toda la biografía, a través de sus vivencias, también vamos conociendo las de sus hermanas. En ese sentido, quizás me hubiera gustado que la biografía hubiera incidido de igual forma en Pamela y Deborah, las hermanas menos conocidas, en las otras. Y también me hubiera gustado que se hubiera incidido más en el único varón de la familia, aunque agradezco que se haya tenido su propio , aunque escueto, espacio dentro del libro .Pero aún así, el estudio biográfico que hace de cada una de las personalidades de las Medford y de sus biografías es fantástico y certero. No solo demuestra con qué fortuna, si mayor o menor, se enfrentaron a las viscitudes que las puso la vida de por medio y los cambios de final de periodo en que vivieron en propias carnes. La autora también las hace testigos y protagonistas de todo este proceso dentro de sus posibilidades. Mientras remarca cada una de sus personalidades complejas y excéntricas, por haciendo hincapié en el compromiso que cada una mantuvo con sus ideales, le pesase a quien le pesase. Así, el lector será testigo de la obsesión de Unity por el fascismo y Hitler, que la llevó a intentar poner fina su vida cuando Inglaterra declaró la guerra a Alemania, con terribles consecuencias. Era tan marcada su devoción hacia el fuhrer con apenas 20 años, fue la comidilla de la prensa inglesa y víctima de no pocas caricaturas, una de ellas de su propia hermana Nancy. Por su parte, Diana, considerada la mujer más hermosa de su época, abandonó a su rico marido, el millonario heredero de la cervecería Guinness, por casarse con el líder fascista británico Oswald Mosley (si habéis visto la serie de “Peakey Blinders” esto os suena). Un matrimonio que no solo contravino todas las normas sociales de la época paréntesis tener amantes era aceptable, abandonar a tu marido no) sino que hizo que la pareja terminase pasando buena parte de la guerra entre rejas y que cuando ésta acabase se convirtiera en una suerte de apestados sociales. En el otro lado de la balanza tenemos a Jessica, la oveja negra de la familia, o mejor dicho roja. La que con solo 16 años se fugó a España junto a un sobrino de Churchill para ir a la mismísima guerra civil española, con el que terminaría casándose y viviendo un una apasionante historia de amor. La que se distancia de su familia por sus ideales férreamente comunistas, que emigraría a los Estados Unidos de América y se convertiría en una abanderada de las causas perdidas y de los derechos de los negros. La que llegaría a escribir un libro sobre el mundo funerario americano y siempre que pudiera alzaría su voz en contra de la injusticia. Imposible no salir de esta biografía enamorado de la figura de Jessica. Y en medio de todas ellas se encuentra Nancy, la autora ácida y sarcástica, lo suficientemente inteligente para ver hacia dónde iba el mundo y aceptarlo, pero incapaz de quitarse de la cabeza todas las ideas entre las que se había criado; inteligente y snob; siempre enamoradas de hombres que no la correspondían; deseosa de una familia y una estabilidad amorosa que solo pudo plasmar en sus libros, ya que nunca la consiguió. su vida es muy compleja, su personalidad estaba llena de claroscuros, y se nota que ella es la piedra de toque de toda la biografía, de algún una forma hay momentos en las que se siente más su propia historia que la del resto de sus hermanas. Pero de todas formas Annick Le Floc’hmoan se preocupa por bucear en medio de mares de información (estas hermanas no solo escribieron muchas cartas entre sí y amigos y familiares varios, como os he dicho antes, también se han estudiado mucho en el mundo anglosajón) para pescar, como eran estas mujeres de carne y hueso, que era lo que realmente les preocupaba, que era lo que amaban y las movía. La autora se preocupa por demostrarnos la humanidad detrás del oropel, que envolvió sus vidas, las relaciones estratosféricas con los grandes nombres de la política y la cultura europea, la rumorología y las polémicas políticas y sociales. Y lo hace con una enorme imparcialidad en un libro que se lee estupendamente, lleno de datos y muy bien documentado. Quizás a veces me haya ralentizado la lectura al tener que pararme a buscar quién era tal o cual nombre (hay muchos). Pero aún así es una lectura que me he ventilado en pocos días, que he disfrutado y que me ha dejado con ganas de estas peculiares hermanas.