"Se hizo silencio. Las islas parecieron bostezar. Los mangles iniciaron sus amores milenarios con los lechos plásticos del fango."
Hasta ahora la mejor novela ecuatoriana que he leído. Este año, de hecho, la única lectura que me ha hecho echar una lloradita rápida.
La novela toca principalmente dos temas: Los cholos ecuatorianos -Cusumbo y Don Goyo- ; y la conservación del mangle.
Al hablar de la vida de Cusumbo y Don Goyo, lo hace con intención de retratista. Uno: joven, vigoroso, e ingenuo, pero curtido del maltrato. Cusumbo. El futuro. El otro: un patriarca envejecido: sabio, práctico y preocupado por el trabajo y la comunidad. El pasado. Cuenta la vida del cholo costero a través de las vidas personales de ambos, incluye detalles antropológicos e intenta escribir los diálogos extrayendo su forma particular de hablar. La famosa palabra "montubia". Sus dinámicas con otras clases o grupos sociales también son parte importante de la novela, e imprescindible para entender la realidad del Ecuador.
"Temprano habían clavado las estacas de mangle, sobre el lodo cambiante del estero. Con los cuerpos desnudos, medio peces, medio hombres, chorreantes, magníficos, eran iguales que nuevos mangles gateados y nudosos".
Me gusta mucho cómo Demetrio Aguilera engloba todo esto en un relato que incluye la naturaleza cómo un verdadero protagonista. La invoca constantemente y le da vida real en ciertas ocasiones, haciéndola comunicarse con humanos elegidos. Construye sus frases de manera que transforman a la naturaleza. A veces le dan sabiduría, y en otras la mortalidad corporal.
"Los cholos empezaron a repicar. Se treparon rápidamente sobre los árboles caídos y los despojaron de sus ramas, con hachazos cortos y certeros. Una vez que el tronco quedó perfectamente limpio, empezaron a cortarlo en pedazos más o menos uniformes, que fueron amontonando en un rumero. Cuando estuvieron cortados y arrumados todos, los empezaron a trasladar a la canoa."
Me hubiera gustado que los personajes secundarios tuvieran un poco más de protagonismo y definición. Como diría don Chejov, una luna no puede brillar igual de bonita si no tienen estrellas del firmamento bien definidas en su fondo (Lo estoy parafraseando completamente jeje). Aún así, en general, la novela me ha gustado muchísimo. Es emocionante. Y más aún para mi sabiendo que hay literatura ecuatoriana ya escrita por descubrir, y también por hacer.
Es posible hablar así:
"Vino de improviso, como un aguacero en día de sol."