Se trata de una crónica de viaje a través de Japón que Kipling realizó en 1889, cuando contaba con 23 años de edad, mientras se dirigía rumbo a los Estados Unidos de América. Tres años más tarde Kipling retornaría a Japón en viaje de luna de miel junto con su esposa, Caroline Starr Balestier. De ese viaje surgiría su célebre poema "Buda en Kamakura", que no forma parte de este libro.
Creo que el interés fundamental de esta obra es poder contrastar la descripción que hace Kipling de un Japón en pleno proceso de modernización y apertura, después de dos siglos de aislamiento, con el Japón actual. De ese contraste se puede inferir qué elementos forman parte inalielable de la idiosincracia japonesa y cuáles son fruto de las condiciones materiales y ecónomicas del Japón de hace más de un siglo, o de las percepciones subjetivas del propio Kipling.
La crónica del viaje comienza en la ciudad de Nagasaki, navegando posteriormente hacia Kobe, a través del mar interior de Japón. En la región de Kansai, Kipling también visita Kyoto y Osaka y a continuación, por via terreste, Tokyo y Arami. Forman también parte de la crónica de este viaje las impresiones de un tal profesor, que no es más que un personaje ficticio en el que se desdobla Kipling para articular sus pensamientos acerca de lo que vive, ve y siente.
Los juicios que Kipling hace acerca del Japón están condicionados por la sociedad en la que nació y medró, la India colonial británica. Una sociedad de por sí jerarquizada en castas sociales, según la tradición hinduista, donde Kipling forma parte del estrato social privilegiado, los sahid. Este es el prisma a través del cual Kipling observa todo lo que ve, donde aún maravillado por las costumbres, artes y virtudes de los japoneses, no deja de considerarlos niños esperando la tutorización de un adulto.
No cabe duda de que Kipling erró en algunas de sus observaciones, otras sin embargo resultaron ser sorprendetemente certeras. El placer de este libro consiste pues en descubrir cuáles. Además de la posibilidad de viajar en el tiempo a un Japón de más de 100 años esperando a ser explorado.