Soy más de ver las montañas desde abajo que desde arriba pero eso no quita para que sienta una genuina atracción por el mundo del alpinismo. No conocía a Iñaki ni su historia y, dado su perfil tan auténtico en persecución de lo trascendente en una vida que - de una forma general en los países desarrollados - nos sepulta de la esencia de las cosas, conocerle me aporta un nuevo referente en esta búsqueda. Quizá por eso me gustan tanto los libros de alpinismo o los de reporteros de guerra. Es en ese umbral donde la vida no está garantizada donde se expresa con mayor nitidez.
Me quedo con las siguientes citas:
De la vida y la muerte:
También sé que sin conciencia de la muerte la vida resulta trivial. Que no quiero en ningún caso vivir una existencia vicaria. Una vez más he arriesgado voluntariamente mi vida y me he justificado, sobreviviendo.
nadie es más que un hombre o una mujer, a la postre, con miserias y grandezas más o menos bien repartidas.
andar a través de las montañas salvajes es un camino hacia la liberación. O quizá “hacia la iluminación”, diría un budista. “No, hacia la redención”, responderá el cristiano. Que más me da a mí. Las montañas nos liberan, nos iluminan, nos redimen. Las montañas nos hacen ser como somos, nos dan y nos quitan la vida. ¿Por qué escalamos? Vaya pregunta más estúpida. Pues por lo mismo que reímos, amamos o lloramos. Porque vivimos.
“Volver todos”, “volver amigos”, “hacer cima”; ésas son, por ese orden, las tres reglas de oro de cualquier expedición al Himalaya.
Quizá sucede que Sher Alí sabe, tan bien como yo, que el hotel donde dormirá esta noche tiene mil estrellas, y mañana seguiremos nuestro caminar, libres y salvajes, bajo el cielo azul o la nieve. Por eso Sher Alí se ríe, y se ve que es un hombre en paz con su alma.
En el K2, por el motivo que sea, cae hasta la elite,
De la belleza de las montañas:
el espolón norte del K2 es una ruta muy difícil, sólo comparable en belleza, en mi opinión, al pilar oeste del Makalu o al corredor Horbein del Everest.
“las montañas de la luz”, que es lo que quiere decir Gasherbrum. En realidad, son seis montañas diferentes que forman geográficamente un semicírculo, un circo de belleza única, y de dimensiones difícilmente calculables al primer bote.
El Gasherbrum I es una montaña que no necesita elogios, ya que su belleza se expresa por sí sola. Me recuerda de alguna manera al K2 por su forma piramidal.
podemos distinguir las siluetas del Masherbrum, quizá la montaña más bella, y del Nanga Parbat, a más de doscientos kilómetros de distancia.
El Ama Dablam se eleva majestuoso y único sobre ese pequeño pueblo de casas dispersas, como si se tratara de una joya, mirando a sus hermanos Everest y Lhotse, que sólo son más grandes en altura, desde esa hermosura radical que parece salir de su propia alma, desde esa misma belleza que sin sombra de duda constituye su esencia infinita y eterna. Es la clásica montaña que ocupa un lugar destacado en cualquier lista de “montañas más bellas” (¿acaso no todas lo son?), y ello sucede por derecho propio, sin necesidad de que jurado alguno le otorgue el galardón. Los atardeceres allí son guapos... Su nombre, Ama Dablam, quiere decir “el collar de la madre”.
Al comienzo del glaciar, agujas de granito de vertiginosas paredes se ofrecen al viajero. Las torres de Trango. En el glaciar hacia el K2
De las montañas:
nos encontramos en la meseta tibetana, en el campo base debajo de la cara norte del Everest. Es un lugar desolado pero de una belleza cruda, de un esplendor que sólo alcanza a conocer aquél que puede poner sus pies sobre la tierra y oler el ambiente. Se llama Rongbuk y está a poco más de 5.200 metros de altura.
El último día antes de llegar cruzamos un alto collado, de 5.400 metros que ofrece vistas inigualables sobre todo el Himalaya. Desde el Cho Oyu hasta el Kangchenjunga, pasando por el Everest y el Makalu, toda la cordillera se ofrece a nuestros ojos.
los geógrafos discutieron acerca de su entidad como montaña independiente. Sólo está separado del Everest por el archiconocido collado sur, de modo que las rutas de escalada en ambas montañas coinciden por completo hasta los 7.700 metros de altura. A partir de ahí, quien quiera escalar el Lhotse debe dirigirse hacia un error geográfico, un estrecho corredor de nieve que milagrosamente rompe la cara oeste casi por la mitad.
El Shisha Pangma es una montaña que tiene tres puntas, dos de ellas que sobrepasan los ocho mil metros por muy poco: 8.012 u 8.046 metros para la cima principal, dependiendo de las mediciones, y 8.008 metros para la cumbre central. La cima oeste sólo tiene 7.996 metros.
De Borges:
como dice Borges (no el de los frutos secos, sino otro) las montañas son muchas y plurales, al revés que la mar y la llanura.
Otros:
Decía H.W. Tillman, quizá el más grande explorador inglés del siglo xx, que cualquier expedición, para que merezca la pena, ha de ser planeable en el espacio en blanco que ofrece el reverso de un sobre. Las cosas simples siempre funcionan mejor que las complejas,
Lukla, en el valle del Khumbu,
Jiri, lugar donde acaba la carretera. Normalmente se tardan siete jornadas en llegar a Namche Bazar, la capital del pueblo sherpa, pero nosotros vamos a intentar hacerlo en tres etapas, de doce o trece horas de duración cada una.
Lo mejor es mirar al cielo y ver de dónde sopla el aire. Si viene del sur, desde Pakistán, podemos dedicarnos con fruición a cualquier actividad de campo base. En cambio en cuanto sopla desde el norte, de China, hay que pensar en salir para arriba cuanto antes, aunque abajo todavía esté nevando.
Una nube lenticular rodea la zona somital de la montaña, señal inequívoca de fuertes vientos.
La cordillera del Karakorum, en la cual estamos, se halla situada al noroeste del Himalaya de Nepal y Tibet. Por eso los inviernos son muy rigurosos, de hecho ninguno de los cinco ochomiles que hay por aquí ha sido escalado en esa época, mientras todos los restantes, menos el Makalu, han sido pisados en el invierno nepalí. Además, y en teoría, las corrientes del monzón procedentes del golfo de Bengala que dejan lluvias en todo el subcontinente indio no llegan hasta donde estamos, con lo cual tradicionalmente siempre se ha venido a escalar aquí durante los meses de junio, julio y agosto.
los meses habituales, de junio a agosto,
Gigante que, dicho sea de paso, si fuese escalado con los mismos medios que la mayoría usaba tradicionalmente en el K2, (sin porteadores de altura ni botellas de oxígeno) entonces sería mucho más difícil que esta montaña pakistaní, ya que el Chomolungma de las vanidades no es tan sencillo técnicamente como la mayoría piensa, en Nepal en primavera hace mucho más frío que en Pakistán y además los 250 metros de diferencia son muchos metros más de los que parecen, dado el estado en el que se encuentra cualquiera en esa cota.
Aunque en la actualidad Pakistán es el país de entre los que poseen ochomiles donde hay menos corrupción y donde mejor se trata al escalador, el gobierno de entonces decide en el último momento que sólo nos iba a permitir subir a una montaña por persona.
Los romanos decían que tanto más fuerte es un ejército cuanto peor sea lo que comen.
“Si quiere garantías, cómprese una tostadora”.
Le hago tragar un potente corticoide llamado dexametazona, y también un no menos fuerte diurético llamado acetazolamida, aunque sé que este último tendrá menos efecto ya que Nancy, como buena norteamericana, lleva meses tomándolo a diario como prevención (¡).
nuestros porteadores, son baltíes, habitantes de esta región desolada y remota del norte de Pakistán donde nos hallamos.
debido al exceso de oxígeno, sientes cómo vuelves a asimilar la comida, cómo el sueño es de veras reparador, cómo tu cabello y tus uñas vuelven a crecer.