Esta biografía fue publicada en 1921, apenas 20 años después del fallecimiento de la reina Victoria. El inglés utilizado es contemporáneo a la época, por lo cual, a los no nativos nos puede ralentizar algo su lectura. El autor sentó un precedente, creando un nuevo estilo de biografía, que ha perdurado hasta nuestros días.
Su lectura me ha parecido apasionante, aunque para mi gusto sobran referencias personales, y quizás falte una mayor contextualización de la época y los numerosos avatares políticos, militares y científicos por los que Inglaterra llegó a ser el Imperio más poderoso de la época. Una época de constante innovación, de revueltas callejeras, de hambrunas (sobre todo en Irlanda), de atentados contra la monarquía, de agitación política. En definitiva, una época de cambios sin precedentes que sentaron las bases de nuestra civilización actual.
El terreno emotivo y personal de Victoria está muy bien descrito. Su confinamiento de pequeña, la relación de amor-odio con su madre, las vicisitudes que la llevaron finalmente al trono, su enamoramiento con Albert, no exento de constantes enfrentamientos (En realidad, el rey consorte se consideraba a sí mismo por encima de la reina, ninguneándola en cuanto se le presentaba la ocasión), su terror a los embarazos, la dejadez para con sus 9 descendientes, el odio hacia su hijo “Berthie”, (que le sucedería en el trono como Eduardo VII), su aislamiento casi permanente tras quedar viuda, ….. En fín, una personalidad bastante incoherente para las funciones que le vinieron atribuidas, pero que supo sacar lo mejor de sí misma cuando la situación así lo requería. Una vida apasionante.
Completan la obra una bibliografía y un índice, así como unas cuantas ilustraciones. Es una biografía muy recomendable.