Mucho tiempo va a pasar y muchos libros me va a tocar leer para poder sentir que alguien supera este libro narrado en tercera persona y con un sentimiento exquisito cuyo título y portada consiguieron llamar mi atención desde el primer instante en que tuve el libro en mis manos, aunque la portada podría haber sido más impactante los ojos de Saira ocupándola y con el burka cubriéndo su rostro magullado. De principio a fin de lectura, las lágrimas acompañan al lector, lágrimas de tristeza, de rabia, de frustración… de saber que las cosas son tal como Anabel nos las hace ver y con lágrimas de impotencia de saber que no tenemos en nuestras manos los recursos necesarios para ayudar a otras posibles ‘Sairas‘ de Kabul… Si el propósito de la autora era concienciarnos de la situación de estas pobres mujeres, en mi caso lo ha conseguido.
Siguiendo un orden cronológico, la autora nos narra la vida de esta pequeña niña de ojos azules, cabello dorado, miles de preguntas en su cabecita y muchos sentimientos en su pequeño corazón. Una niña que mira a las estrellas esperando una respuesta a sus plegarias, unas palabras de alguien que la quiso y la abandonó… Capítulo a capítulo, Saira se mete un poco más en el corazón del lector, haciendo que este sienta lo mismo que ella. Con un vocabulario sencillo pero un estilo cuidado al detalle, en una prosa ligera que ameniza la lectura, Anabel nos narra esta historia consiguiendo que cueste apartar la atención del libro, demostrándonos que no hace falta un estilo demasiado rebuscado para conseguir una obra perfecta, como lo es esta novela.
Este libro es un canto a la esperanza, un grito a la libertad, una súplica por lograr un mundo más justo. Desde mujeres maltratadas a mujeres vendidas, pasando por nuevas oportunidades y sueños por cumplir, Anabel nos enseña que por muy negro que se vea el cielo, el sol siempre termina saliendo de nuevo, que no nos rindamos y que no nos quedemos cruzados de brazos esperando a que nuestras vidas se arreglen solas. «Escribe tu propio destino y lucha por conseguir tus sueños. No te rindas nunca…«, nos dice la novela en cada página.
Consiguiendo que la novela pueda pasar por una biografía de una mujer real, la autora consigue darle más veracidad a sus palabras con todos los detalles que aporta sobre Kabul, sus gentes, costumbres, sus expresiones… Si bien quizá pueda parecer que el final esté sacado de un cuento de hadas, hay que recordar que en ocasiones, la realidad supera la ficción.
En definitiva, considero Ojos azules en Kabul un libro IMPRESCINDIBLE en toda estantería de un buen lector que se precie. Es una LECTURA OBLIGATORIA para adolescentes y adultos y sugeriría que fuera lectura de colegios e institutos para conciencias a los jóvenes de las situaciones que pueden encontrarse fuera de nuestro país