Edit 2019: Hay gente que todavía me comenta esta reseña que hice en 2015 defendiendo al libro. Aclaro de entrada: detesto al libro, no entren a la reseña si buscan convencerme de lo contrario o de que Blue Jeans era un autorazo cuando lo escribió, porque no es mi parecer, ni cambiaré de idea. Además esta reseña es vieja y ya no reseño de esta forma. Y no me gusta el género que escribe este hombre, lo leí porque me lo prestó una amiga y nada más.
Buenos días, princesa nos presenta a un grupo de amigos marginados e incomprendidos que, tras pasar varios recreos juntos, piensan que lo mejor es fundar el Club de los Incomprendidos, de los cuales solo ellos formarán parte. Cada uno tiene su personalidad incomprendida, que lo hace único y especial, y por supuesto nadie los entiende, porque como dice el título del club, son incomprendidos.
Bueno, paremos acá.
Primero, ¿incomprendidos? ¿En serio?
Escuchen, que por haber sido marginados un año de tu secundaria no te hace incomprendido. No te hace marginado. Te hace un chico tímido, pero eso se puede mejorar. Y estos chicos, por más que hayan tenido un pasado "marginado", han crecido y se han desarrollado y cada uno puede tener los amigos que quiere. No me vengan con que Elísabet, que es sumamente lanzada y extrovertida, no puede hacer otros amigos. Esa chica no es incomprendida. O Raúl, que tuvo no sé cuántas novias, es incomprendido. O Ester, que hace un deporte y tiene amigas en su equipo de voley ball, es incomprendida. Con bolaceadas no me vengan. Estos chicos son más normales que cualquiera. Y son los típicos chicos de cualquier secundaria, estereotipados y chatos.
Prosigo. ¿Amigos? ¿En serio?
Las dichosas mejores amigas Valeria y Elísabet no son amigas. ¿Qué es lo primero que se cuentan dos mejores amigas de dieciséis años? Sí, qué chico te gusta, cuál pendejo te parece lindo. Bueno, parece que Valeria, que gustó un año entero de uno de sus mejores amigos, creyó que era mala idea contarle a su mejor amiga del alma. Ah, y claro, a Elísabet le empieza a gustar justo el mismo chico, Raúl.
¿Qué es esto? ¿Son amigas o qué? Si a mí me gustara por tanto tiempo el mismo chico, mi mejor amiga se entera al día siguiente del que sentí el flechazo. Y ¡no! Valeria se lo oculta, y no solo eso, sino que cuando empieza a "salir" con Raúl (si es que se le puede llamar "salir"), ambos le mienten a Elísabet. ¿Pero qué es esto? Repito: ¿¡AMIGOS!?
Esa la primera mitad del grupo. ¿Y la otra mitad? Bruno, Ester y Meri se llevan mejor entre ellos que con el resto. De hecho no hay prácticamente amistad entre Bruno y Raúl que, bueno, son los dos varones del grupo, deberían juntarse... no sé, a jugar a la PlayStation, al fúbtol, a hablar de chicas o qué sé yo, andar en bicicleta por ahí... nada. Relación nula. Cero. ¿Son amigos? ¿EN DÓNDE?
La única amistad que sentí verdadera fue la de Bruno y Meri. Ellos sí se quieren y se apoyan en serio. Ester con Meri tampoco me sonó realista. Y bueno... ni hablar de Valeria o Elísabet con alguna de esas dos. De hecho, en una parte, Meri llega al bar de la mamá de Valeria con su padre para poder almorzar o merendar, no recuerdo, y la madre de Valeria les dice que "invita la casa, ya que Meri es como una hermana para Valeria". Meri misma admite en su interior que si bien es amiga de Valeria, no la considera una hermana...
Así que esto de la amistad, es mentira. Los amigos acá solamente son Bruno y Meri, y quizá Bruno y Ester. Pero lo que la pobre Elísabet cree de Valeria no es cierto, porque por lo visto Valeria no confía lo suficiente en ella, y Raúl no es amigo de nadie, solamente está enamorado de Valeria, y no aguanta a Elísabet, que también está enamorada de él, y no se habla con los otros, con los que prácticamente no mantiene relación. ¡¿AMIGOS, DÓNDE?! *corre en círculos *explota
La relación Valeria-Raúl. El libro se desenvuelve en el lapso de tres o cuatro días, nada más. Raúl y Valeria deciden comenzar a "ser algo" un sábado a la noche. Para el martes siguiente, ya tuvieron relaciones sexuales y se aman a más no poder. QUÉ.
En serio. ¿Las relaciones amorosas son así, Blue Jeans? ¿O es que en España se ama con más efervescencia? Algunas actitudes de Valeria son entendibles, porque gusta de Raúl desde hace un año. Pero en serio, hermana, ¡un poco más de autonomía! Desde que Raúl le correspondió, no para de pensar en él, de bañarse pensando en él, de comer pensando en él, de dormir pensando en él, de lavarse los dientes pensando en él, de limpiarse el culo en el baño pensando en él. DIOS. DIOS SANTO. ES ENERVANTE. Si para algunos esto les parece amor, disculpen, es una obsesión. Recuerden que solo pasan cuatro días, por favor, solo cuatro días.
Valeria es sumamente celosa de Raúl con lo que respecta a Elísabet, y no puede permitirle siquiera el tener una conversación en Messenger con ella. Primero, esa es una reacción demasiado exagerada para una pareja que ni siquiera son novios todavía. Segundo, aunque Elísabet buscara otra cosa de Raúl, Raúl la consideraba su amiga, y por tanto, le estaba limitando el tener amigos. Pero, ¡adivinen qué es lo peor! ¡Que cualquier capricho de esta chica que no es su novia pero que piensa en él todo el tiempo es concedido por él! Incomprendida, ¿verdad?
Las reacciones de Valeria son en su mayor medida infantiles y obsesivas. Pero lo que más me enerva no es ella, de la cual es esperable todas estas reacciones, sino él, que le concede lo que ella quiera. "Si te pone mal tal cosa, la dejo de hacer". Ok, si le pone mal que se junte con sus hermanas, el pibe va a dejar de juntarse con sus hermanas. NO.
En serio. Valeria me sacaba de quicio. EN SERIO.
Era el último día antes de que Meri se fuera de Madrid a vivir a Barcelona. Elísabet se pierde en medio de la noche de la ciudad. Y estos dos, adivinen qué: SÍ, ¡deciden tener relaciones sexuales! Oh, qué románticos e incomprendidos. No hay problema en que una de sus mejores (pseudo) amigas se vaya a vivir a otra ciudad, no hay problema en que otra de sus mejores (pseudo) amigas esté perdida por ahí y le pueda agarrar un ataque de ansiedad, no hay problema con nada. Ellos se aman incomprendidamente y van a tener su primera vez. Ah, por cierto. Raúl tiene 16-17 años y era virgen después de haber tenido mínimo 4 novias. Eh, no te creo, hermano, no te creo.
Relación Ester-Rodrigo.Esta relación sí que me puso mal. Me puso mal porque Ester me caía bien y Rodrigo es un tremendo pelotudo (gilipollas como dirían en España). Ya mencioné que Ester hacía voley ball. Bueno, Rodrigo es su entrenador. Me corrijo. Rodrigo es su súper-hot-diez-o-quince-años-más-grande-y-que-no-tiene-novia-entrenador. Obvio, ¿qué podía pasar? Sí, mis compadres y comadres, relación entre entrenador-jugadora. Bueno. En general no me molesta la diferencia de edad CUANDO AMBOS SON MAYORES. ACÁ UNO DE LOS DOS TIENE 16 Y ES MENOR. MUCHO MENOR QUE EL OTRO. Rodrigo, siendo tanto más grande, debía ser más maduro, y la que definitivamente actuó con más madurez en esta relación fue Ester. Cuando a Rodrigo le pinta, se la lleva al departamento de un amigo, en el que estarán completamente solos. Ester se la veía venir. (Por favor, concéntrense en que ella tiene dieciséis años. Por favor). Obvio que el tipo buscaba otra cosa, buscaba tener relaciones con ella, y ella, incluso después de negárselo cincuenta veces y de haber casi cedido ante su insistencia, decide levantarse e irse. ¡Hurra, un poco de coherencia en este libro! Ah, pero no contaban con que él seguía siendo su entrenador. ¿Y qué hace el señor mayorcito que odia a las pendejas inmaduras? Sí, la echa del equipo de voley. QUÉ. Me encanta cómo Rodrigo manejó la situación. Incomprendidísimo. Ah, no, esperen, él no era parte del club.
Lamentablemente, me compré primero el segundo libro de esta saga sin saber que había un primero, y por ende, como empecé a leer primero el otro, me enteré de todas las "sorpresas" que deberían haberme dejado pasmada a final de este. Debo decir algunas cosas sobre ello.
El tema de la esquizofrenia de Elísabet me parece bien llevado, bien logrado al menos. Alicia me pareció un toque inteligente en la historia. De todas formas, creo que la esquizofrenia se desarrolla de manera diferente en las personas, y lo único que nos llevaría a inducir que Elísabet padece de tal enfermedad, es la presencia casi fantasmal de Alicia. Si no me equivoco, y esto lo digo sin investigar, la esquizofrenia es una enfermedad que, más allá de hacerte ver cosas que no existen, te agarran ataques de pánico, de querer huir, de salir corriendo a la calle porque creés que te persiguen, y hasta incluso ataques de violencia. Bueno, no pasa esto con Elísabet, así que si lo que yo creo de la enfermedad no está mal, ciertamente la esquizofrenia no fue bien aplicada en ella. Y así llegamos a un punto menos para la novela.
Y el tema de Meri... este personaje me gustaba mucho. Si hay alguien verdaderamente incomprendida acá, es ella. De todas formas, su personaje ya estaba bastante completo con todo lo que le pasaba con su padre y su viaje a Barcelona, me pareció sobrecargado que encima se descubriera al final que era lesbiana y que estuvo todo el libro enamorada de Ester. (A todo esto, ¿les dije que el pobre ignorado de Bruno también estaba enamorado de Ester? Friendzoneado hasta la muerte ese. Incomprendido, mejor dicho. Por que, osea, ¿quién no ha sido friendzoneado alguna vez en su vida? Nadie, por eso es un incomprendido).
La cuestión es que... ambas sorpresas, que no me sorprendieron por haber leído el segundo antes, podrían haber sido mejor... pero se quedaron ahí, cortas. Sin dudas lo de Elísabet es el golpe final del libro, que queda en un cliffhanger supuestamente tremendo.
Ahora, pongámonos técnicos.
Blue Jeans, continúo con mi lista de quejas. Hay errores básicos en tu narración. Primero, el tema de los flashbacks. Me costaba muchísimo comprender cuándo era un flashback y cuándo algo pasaba en el tiempo presente. Sobretodo porque todo estaba narrado en presente y no había ninguna aclaración de nada. Tal vez de vez en cuando aparecía algún que otro año, pero como yo no tenía ni idea de en qué año sucedía la novela (ni tampoco te aclara en ningún momento), me era lo mismo los años 2009, 2010, 2011 y 2012.
Ahora, otras cuestiones. El tema del narrador. Blue Jeans, ¡decidite! Es exasperante ver que pasás del ominisciente al equisciente. En serio. De a ratos se hacía llevadero ver que se contaba todo desde la perspectiva de un solo personaje, pero de pronto o saltaba a otro personaje o tiraba frases como "ninguno sabría qué lo esperaba al otro día". Eeeeeh, ¡no! Venís hablando de un solo personaje, cortar con eso es como que me den un sartenazo en la cara mientras leo. En serio. Molesta. Aunque esto es cuestión de gustos, creo que me parecía correcto anotarlo.
Y otra cosa más. En los largos diálogos en donde los seis personajes principales participan, es imprescindible el uso de aclaraciones (dijo tal, preguntó tal), porque no me sirve eso de que en tu cabeza hablen unas voces y en la mía otras. En muchas partes de diálogos no se aclaraba quién decía cada cosa y reaparecía un personaje que decía algo más abajo del que creías que había preguntado instantáneamente lo anterior. No sé si me explico. Les tiro un ejemplo que invento en este momento:
*Tres personajes, A, B y C*
-Hola, ¿cómo estás?-dijo A.
-Todo bien (sin aclaración, se presume que contesta B)
-Este fin de semana hagamos algo (sin aclaración, se presume que es A)
-¡Sí! Vengan a mi pileta el sábado-dijo A.
YYYYYYY vos estás ahí diciendo ¿quién dijo tal cosa? Es primordial. En serio, también era enervante no saber qué decía cada uno.
También este señor Blue Jeans arrancaba un capítulo sin ponerte quién era el que realizaba tal acción o pensaba tal cosa después de dos páginas. O sea que te pasás leyendo algo sobre alguien que todavía no sabés quién es hasta dos páginas después. No cuesta nada poner el nombrecito del personaje al principio del capítulo, eh, nada. Blue Jeans, no podés dar por sentado me sé la rutina de tus personajes tan bien cómo vos te la sabés, porque no conozco de pies a cabeza a tus personajes. Ni tampoco me interesaba aprenderme sus rutinas.
Personajes al pedo: César. En serio. No habría hecho falta poner a este chico. Pero, obvio, mientras Raúl lidiaba con los eufemismos de Elísabet, Valeria necesitaba hacer algo de su vida, sino, nos quedábamos sin libro. Y claro, qué mejor que poner no a un tercero en discordia (que sería Elísabet), sino a ¡un cuarto en discordia! Si bien César me pareció un buen personaje, no aporta nada a la historia. Lo único que hace es querer enamorar a Valeria, quien es incapaz de decirle en un primer momento que estaba saliendo con un chico. Re bien todo, re bien mantener a un chico a la expectativa cuando sabés que al final no le vas a corresponder porque te gusta el chico que hace un año entero que te tiene loca. Encima en varios momentos Valeria dudó. ¡DUDÓ! Odio al mundo.
No lo sé, demasiados puntos en contra, demasiados. No me decepcionó porque directamente lo empecé con malas expectativas. Me lo prestó mi mejor amiga y en honor a ella lo termino, pero si no, creo que ni siquiera terminaba el segundo, que es el que yo tengo. Realmente exasperante la manera de narrar de este señor Pantalones Azules, y realmente exasperante cómo se desenvuelven la mayoría de los personajes. Y los personajes relativamente llevaderos (Meri, Bruno, Ester) quedan en un tremendo segundo lugar por culpa de la relación de Valeria y Raúl. Toda esa amistad, todo ese amor que me plantea el libro, no me llega, porque lo que se ve después es todo lo contrario. No hay tal amistad. No hay tales incomprendidos. Solo son un grupo de adolescentes hormonales con algún que otro problemilla fuera de lo común, pero nada que fuera... incomprensible.
Media estrella por Elísabet, cuyo personaje se volvió uno de los más aguantables y coherentes tras la obsesión de Valeria y lo demasiado perrito faldero de Raúl. Y porque además, considero que tiene razón. Y media estrella por Bruno, el eterno friendzoneado amante de los videojuegos, por Meri, la chica de lentes pelirroja que escribe en blogs y por Ester porque realmente es un pan de Dios que tuvo la mala suerte de cruzarse con un imberbe como Rodrigo, su entrenador.
Pero, ¿por el resto? Preparen una hoguera en la plaza principal y quemen todos los libros de esta saga. Por favor. Salvarán vidas.
Me retiro incomprendidamente.
PD: En uno de mis estados de progreso de lectura puse "negatiba". Perdonen, estaba desde el celu. Maldito teclado táctil. Debería comprarme un BLACKBERRY COMO LE GUSTA A BLUE JEANS. LOS MENCIONA TANTO EN LA NOVELA QUE PARECE QUE LE PAGARON PARA PROMOCIONARLOS. NADA DE ANDROID, CHICOS, LOS BLACKBERRYS SON MÁS INCOMPRENDIDOS!!!