Este libro es una entrada a los mundos paralelos más extravagantes y divertidos: en uno, un taxista del futuro vive acosado por animales mitológicos; en otro, la batalla final de la carrera armamentística está a punto de suceder, sólo que en proporciones que nadie imaginó; en el de junto, un hombre se enamora de la sombra perfecta de una mujer imperfecta; en uno más, un niño descubre que su habilidad para volverse invisible lo pone en grave riesgo. El cuento fantástico es piedra fundamental en nuestra tradición literaria, la pieza más rebelde y anómala en el tablero de la narrativa mexicana. Tierras insólitas se inserta en esa genealogía de imaginación desbocada. Apariciones, viajes en el tiempo, extrañas habilidades, paisajes alucinantes. Diecisiete autores se confabulan para renovar las posibilidades del género mutante, en una surtida variedad de registros e intenciones. Reunidos por Luis Boone, narrador de probadas habilidades y lector heterogéneo y entusiasta, estos cuentos son pruebas de la vitalidad del género fantástico en nuestros días. Ponen al día temas y personajes clásicos, echan a andar historias cuyo centro es un misterio a punto de desvelarse, nos invitan a aventuras donde la inagotable fantasía derriba las absurdas convenciones de la realidad.
Cuando vi el índice de la antología me molestó mucho ver los nombres de siempre; más aún nombres de editores y consagrados escritores y periodistas mediáticos que poco, pensaba yo, debían estar ahí. Sigo un poco resticente: supongo que el antologador, Luis Jorge Boone, se vio en la necesidad de incluir a ciertas celebridades literarias por algún motivo. Algunos textos son pésimos y totalmente forzados, en los que lo fantástico está de más y que es solamente un pretexto para considerarlos de esa forma. Entre estos están, por mencionar algunos: "Ojos de lagarto" de Bernardo Fernández; "La noche de Bia" de Magaly Velasco; "La cosa del otro milenio" de Jesús de León. No obstante, la antología cuenta con algunos otros que son realmente sorprendentes: "Las bestias del Báltico" de José Abdón Flores; "Manual de comportamiento fantástico" de Fernando de León; "Mogo" de Alberto Chimal; "Invernal" de Isaí Moreno; "Demonzilla" de Rodolfo J. M.; y "Mar de la tranquilidad, Océano de las tormentas" de Bernardo Esquinca. Como digo, algunos de ellos no son ni remotamente fantásticos, pero, pese al subtítulo explicativo del libro: "Antología de cuento fantástico", nos brinda información más acertada el título: "Tierras insólitas". Estos cuentos son eso.
La ciencia ficción mexicana ha ido labrándose un camino fructífero: cada vez son más los autores que logran el reconocimiento de los lectores. Por ello no sorprende que Luis Jorge Boone apostara por una antología de relatos fantásticos que reúne a gente de sobrado talento –y ya con una trayectoria más que cimentada– como es el caso de Bernardo Fernández, BEF, Alberto Chimal, Bernardo Esquinca, César Silva Márquez, Rodolfo J. M. y Jorge F. Hernández (de estos tres últimos desconocía su veta fantástica, pero huelga decir que sus narraciones son sobresalientes), así como a autores cuya labor literaria no es tan evocada, pero que, de igual forma, prodigan bastante talento, como Gonzalo Lizardo, Magaly Velasco, Isaí Moreno y Francisco José Amparán, entre otros. Así, podremos disfrutar cosas “conocidas” en el mundo fantástico como los viajes en el tiempo, apariciones fantasmales, paisajes alucinantes, pero también de extrañas y extravagantes manifestaciones como “leer las sombras” (como leeríamos el café o la palma de la mano), nigromantes convocadores de monstruos godzillianos, o que el astronauta Neil Armstrong nunca volvió de la Luna, y desde allá se comunica con nosotros. Lo más interesante de esta antología es la diversidad: como bien apunta el antologador, “no se perfila una generación o un grupo. Los autores incluidos apuestan, desde sus trincheras particulares, por la expansión de los lindes del cuento fantástico”; por ello, cada vez que inicias un cuento no sabes qué esperar, lo cual, obviamente, es lo mejor que se podría esperar de una fantástica antología.
Uno de los libros más divertidos y amenos que podamos leer. Historias que nos llevan a mundos imaginarios que hacemos nuestros en la medida que los leemos. Lo leí por segunda vez y me gustó aún más.