Poemas Plagiados es milagro heredado de mi padre. Un marinero dálmata a quien le costaba pronunciar el español. Eso daba a sus frases un destino original. Su diccionario residía en su inocencia. “Esa muchacha es saludable. Saluda a todo el mundo”, fue su primera perla verbal. Mi madre María mutaba de nombre, de “sol mío” a “manzana” o “jazmín”, según él la sentipensara de mañana o de noche. Y fue su prístina creación oral que me inspiró ir en resca-te de la poesía rehén, plagiada y oculta en los repliegues del idioma.
Este libro de Peichovich es de los que me gusta llamar libros-guía telefónica, porque lo abro en cualquier página y desde ahí sigo avanzando o retrocediendo. Peicovich realiza un trabajo minucioso de recopilación de frases, textos y conversaciones provenientes de los contextos más variados y nos propone leerlos en clave de poesía. Su libro, más que ninguno, refuerza mi idea de que la poesía puede ser cualquier cosa, y cualquiera de nosotros puede escribir poesía, incluso inadvertidamente.
5/10 porque la mitad del título (poemas) es mentira. -1 porque muchos pasajes son malos. Creo que es un trabajo pretensioso que pretende ser profundo, pero que en realidad es vano.
Este libro es especial, a veces te emociona otras te roba una sonrisa, cada poema encontrado es un pequeño milagro que vamos descubriendo "de a poquito" con el autor.
Esta edición viene completísima con varias críticas y comentarios a la obra que ha sido estudiada en diversas ocasiones.