Veinticuatro relatos escritos entre 1930 y 1980 que Silvina Ocampo no llegó a publicar a lo largo de su vida.
Las repeticiones contiene veinticuatro relatos que Silvina Ocampo no llegó a publicar a lo largo de su vida y que constituyen una muestra definitiva de su maestría como narradora. Escritos entre las décadas de 1930 y de 1980, despliegan magistralmente sus diversos registros narrativos y temáticos. En ellos encontramos sus obsesiones más fecundas, siempre insondables e el misterio de casas y de jardines, la crueldad y los artificios de la infancia, la predestinación de un nombre o de una voz, los amores fantasmales. Al conjunto de cuentos se añaden dos novelas cortas -"El vidente" y "Lo mejor de la familia"-, que narran destinos signados por la posesión de un don que se vuelve contra quien lo detenta. Revelando la ambigüedad en los sentimientos más puros, siempre atenta a la magia furtiva de cada día, Silvina Ocampo introduce en sus ficciones una dosis de verosimilitud sin renunciar jamás a situaciones que rozan lo sobrenatural. Las leyes que gobiernan su literatura son tan coherentes e implacables como las que rigen el mundo que llamamos real.
«Una obra de abundancia avasalladora, indómita, una imaginación que regala en tres o cuatro páginas escuetas temas que podrían merecer el desarrollo de una novela.» Edgardo Cozarinsky
Silvina Ocampo Aguirre was a poet and short-fiction writer.
Ocampo was the youngest of the six children of Manuel Ocampo and Ramona Aguirre. One of her sisters was Victoria Ocampo, the publisher of the literarily important Argentine magazine Sur.
Silvina was educated at home by tutors, and later studied drawing in Paris under Giorgio de Chirico. She was married to Adolfo Bioy Casares, whose lover she became (1933) when Bioy was 19. They were married in 1940. In 1954 she adopted Bioy’s daughter with another woman, Marta Bioy Ocampo (1954-94) who was killed in an automobile accident just three weeks after Silvina Ocampo’s death.
Me da bronca que en el apéndice de la ultima novela hayan dejado fragmentos sueltos y no los hayan reubicado, ¿qué sentido tiene leer esos fragmentos solos después si ya sabés el desenlace y pasaste por toda la trama?
Fuera de eso, de los cuentos me gustaron algunos; se nota que no están muy trabajados (todo esto es inédito) porque no logran cerrarse del todo.
Las novelas tienen un ambiente y un estilo que a mi me encanta, la prosa suena más natural y contemporánea que la de la mayoría de las novelas contemporáneas y tiene, como siempre, el toque de humor Silvina que te hace jijear con diálogos y descripciones.
«Oh, Dios, matame de cualquier dolor que no sea el de alguien que venero y que ya no me quiere, y que no podrá volver a quererme nunca más.»
Octavo libro de cuentos de Silvina Ocampo que tengo la suerte de leer y, por desgracia, también el último. Espero poder leer sus novelas y su poesía pronto.
Me sorprende que muchos de estos cuentos no hayan pasado el filtro de Silvina o del quetejedi (Bioy Casares) que la ayudaba a seleccionar los cuentos para sus libros. Algunos fácilmente podrían haber sido parte de libros publicados durante su vida, e incluso reemplazar otros relatos. Pensé que si Ocampo no quería publicar esto, quizás esta colección sería un punto bajo respecto a sus libros anteriores, pero no fue para nada así.
Obviamente no hay ningún tipo de hilo conductor ni patrón que se repita a lo largo del compendio, porque todo se escribió a lo largo de cinco décadas, pero sí se ven todos los tópicos que definen a Ocampo como cuentista y que abundan en su bibliografía: diálogos surrealistas, personajes con intenciones ocultas, personajes que nacieron con un algo que los aliena; con nombres que no escuché nunca y paisajes del interior bonaerense solo aparentemente normales.
Me pareció raro lo de poner fragmentos de una novela corta al final, en lugar de incluirlos directamente en el relato. ¿Capaz no sabían dónde iban? Los leí medio por encima porque me pareció que, por fuera del relato, estaban de más.
No entendí muy bien algunos cuentos, aunque a medida que los fui leyendo fui encontrandole un sentido a las simbologías infantiles y a la magia que los rodea. Las dos mininovelas me encantaron. Vale la pena explorar obras centrales de la autora.
Un compilado de cuentos y novelas bizarros, relatados con una escritura maravillosa. Las novelas cortas [el vidente] y [lo mejor de la famila] son historias extrañas y fantásticas que difrute de principio a final!
la AMO a silvina ocampo amo como escribia se nota que es una gran influyente en la escritura de mariana enriquez no sé ame los cuentos y novelas claramente se ve como lleva escenarios surreales a situaciones que parecen ser normales