Las tres historias que componen este libro tratan sobre la búsqueda. De esposos, padres e hijos que durante la sombría dictadura militar fueron detenidos, torturados y hechos desaparecer.
Las tres historias que componen este libro tratan sobre la búsqueda. De esposos, padres e hijos que durante la sombría dictadura militar fueron detenidos, torturados y hechos desaparecer. De madres, esposas e hijas que decidieron no callar y que, mediante huelgas de hambre, recursos de amparo y protestas en la vía pública, nunca dejaron de ir tras los pasos de los responsables. De mujeres que bailaron la cueca en soledad, que no tuvieron miedo de los mecanismos de la represión, que decidieron decirle al mundo lo que ocurría en el país. De amores que nunca olvidaron y que hasta hoy exigen justicia y verdad.
Las vidas que Richard Sandoval retrata en este libro son memoria viva. Con ellas es posible adentrarse en la historia de La Legua y cómo se resistió allí el 11 de septiembre; en una historia de amor que surgió en la población José María Caro y que dio paso a un baile de resistencia; en la vida de los pobladores de La Victoria y cómo hicieron frente a la precariedad económica y la constante persecución policial. Son historias que no aparecen en los relatos oficiales, que luchan contra el olvido y que no fueron vencidas -ni siquiera medio siglo después- por la impunidad.
Si pudiera doblar o triplicar las estrellas sólo por este libro, lo haría. Me costó muchísimo terminarlo, sé que no soy la única que lo ha leído haciendo largas pausas para contener las lágrimas (o sollozar con tranquilidad). Gracias a Richard Sandoval por mostrarme con tanta belleza amores y batallas, para que nadie pierda la memoria (tal como me escribió en la dedicatoria del libro). Por todos los que perdieron su vida por el camino de la dignidad, una dignidad que pueden recuperar no solo a través del recuerdo de sus seres queridos, sino también a través de quienes los reconocemos por medio de esta lectura. Las luchas de Violeta, de la familia Salamanca y la familia Morales las guardo en el corazón. Sólo sé que yo también nunca, nunca dejaría de buscar. Dónde están?
Es difícil hacer una revisión de un libro de este tipo. Criticarlo de cualquier forma se siente como una ofensa hacia los relatos; pero después de todo, es de todas formas un libro y en ese sentido hay cuestiones que gustan y otras que no. Con cierta incomodidad, va mi (humilde) crítica:
Me parece un esfuerzo extremadamente necesario de reconstrucción y memoria, pero no me gustó la forma de narrarlo. En algunos puntos se tornaba enredado, habiendo dificultades para entender cuando ingresa el relato explícito del entrevistado, y cuando es mas bien cosecha del autor. De todas formas, me parece que es una buena aproximación a entender un poco mejor cómo se vive la desaparición, cómo se vive el perder tanto y como se lidia con ese dolor. Darse un espacio para leer la crudeza de la dictadura en letra viva es un deber para no olvidar y para que nunca más.
Este libro constituye un importante esfuerzo de investigación y síntesis que auna casos, experiencias y trayectorias de víctimas de violaciones a los derechos humanos en sectores tan significativos como La Legua y La Victoria. Me parece, sin embargo, que faltó una corrección de estilo más precisa, pues tiene desde errores de puntuación a oraciones repetidas.
Memoria vida de detenidos desparecidos a 50 años del Golpe de Estado. Y si te mataran a tu papá? O a tu abuelo? O a tu compañero? O a tu hijo? Si además, los hicieran desaparecer y 50 años después, aún no supieras dónde están? Tú también los buscarías sin descanso? Las tres historias que componen este libro tratan sobre la búsqueda. De esposo, padres e hijos que durante la dictadura militar fueron detenidos, torturados y hechos desaparecer. De madres, esposas e hijas que decidieron no callar y que, mediante huelgas de hambre, recursos de amparo y protestas en la vía pública, nunca dejaron de ir tras los pasos de los responsables. De mujeres que bailaron cueca en soledad, que no tuvieron miedo de los mecanismos de la represión, que decidieron decirle al mundo lo que ocurría en el país. De amores que nunca olvidaron y que hasta hoy exigen justicia y verdad.
Las vidas que Richard Sandoval retrata en este libro son memoria viva. Con ellas es posible adentrarse en la historia de La Legua y cómo se resistió allí el 11; en una historia de amor que surgió en la Gran Avenida y que dio paso a un baile de resistencia; en la vida de los pobladores de La Victoria y cómo se hicieron frente a la precariedad económica y la constante persecución policial. Historias que no aparecen en relatos oficiales, que luchan contra el olvido y que no fueron vencidas (ni siquiera medio siglo después) por la impunidad. Las historias de Herminda Morales de Salamanca, madre de Gerardo y Ernesto Salamanca; Violeta Zúñiga, compañera de Pedro Silva Bustos y Elsa Castro, esposa de Víctor Hugo Morales; que hasta la fecha de investigación y publicación del libro no sabían dónde fueron dejados sus cuerpos. A través de ellas conocemos la huelga de hambre del 78 y la cueca sola, un ícono cultural de la resistencia y la búsqueda de la verdad. Mujeres que desarrollaron la única forma de protestar, quizás la mejor. La instalación, la presencia molesta, el aviso de su existencia. Sentarse, mostrarse, estar. El zumbido en el oído que no consideró la planificación del experimento de secuestro, tortura, muerte y desaparición, aún conservando quizás la duda interminable de cómo hubiera sido una vida sin el golpe, una vida juntos, de viejos, con todo lo bello y con todo lo feo, la vida que hoy no es más que la añoranza de corazones en fuga.
Este libro constituye un ejercicio necesario y fundamental de memoria. Una memoria que a ratos parece frágil entre tanto discurso negacionista y tanta indolencia. Es un libro emotivo, desgarrador, me tomo un mes terminarlo, porque el ejercicio de la memoria es muy intenso, es muy lento también. Cada información aportada me llevaba a escarbar más y más en testimonios y antecedentes. Es desgarrador, pero es valiente. Conmovedor y resiliente. La lectura de estas páginas, en una nueva conmemoración del Golpe, es una obligación casi moral de quienes rechazamos el negacionismo, el relativismo que se pretende adjudicar a las causas del golpe, la liviandad de juicio para el tirano y quienes lo apoyaron durante casi 20 años.
Termino el libro con la angustia y el dolor del donde están. Y también de haberme acercado más a quienes vemos hoy en fotografías y en pancartas, a aquellos que aún no aparecen, con el anhelo de que prontamente haya verdad y haya justicia. Para que nunca más.
¿Dónde están? Es parte, triste y lamentable, de nuestro acervo histórico. Las mujeres, familias y descendientes que hasta el día de hoy buscan a sus familiares que fueron detenidos en la dictadura y de quienes se perdió todo rastro; es una herida que no cicatrizará sin saber la verdad de qué sucedió con ellas y ellos. Son historias particulares, que se transforman en una sola gran historia que nos persigue hasta hoy.
Es desde ese punto de partida que comienza a escribir y configurar su trabajo el gran periodista Richard Sandoval; en su cuarto libro que nos lega. Primero fue analizar la realidad nacional (Tanto nos duele Chile, 2017 y Tiempos peores, 2018), para luego ir acercándose de manera casi natural a entender que nuestro presente tiene un correlato directo con nuestro pasado y que no comprenderemos nuestro futuro sin saber de dónde venimos, por qué seguimos y hacia dónde vamos (La sonrisa de Gladys, 2022).
Entrando en historias familiares de pesar, tristeza que va mutando en rabia, resignación y por sobre ello, de lucha consecuente por saber la verdad. Logramos comprender de alguna forma cómo se construye el relato para quienes no lo tienen en torno a sus detenidos y detenidas desaparecidas. En Amor, te sigo buscando (2023) serán tres historias, protagonizadas por tres mujeres que no saben dónde están sus hijos, sus esposos. Y que fueron apagando su vida con la consecuencia que no descansaron nunca hasta encontrar la verdad.
Las historias de Herminda Morales de Salamanca, madre de Gerardo y Ernesto Salamanca; Violeta Zúñiga, esposa de Pedro Silva Bustos y Elsa Castro, esposa de Víctor Hugo Morales; que hasta la fecha de investigación y publicación del libro no sabían dónde fueron dejados sus cuerpos. A través de ellas veremos la huelga de hambre de 1978 (donde se visibiliza por primera vez la existencia de las y los detenidos desaparecidos y la búsqueda de sus familiares), la cueca sola de Violeta ícono cultural de la resistencia de las agrupaciones de detenidas y detenidos desaparecidos y la consecuencia de seguir adelante la búsqueda a pesar de toda la persecución empleada por la dictadura.
Son tres historias, en donde se entrelazan las voces de descendientes, amistades, documentos históricos y la mirada única que otorga Richard Sandoval a través de su pluma; que configuran un libro y una lectura que va dejando rastros en tu corazón a medida que avanzas por sus páginas. Y entender y comprender la necesidad, hasta sus últimas consecuencias, de saber la verdad para que por fin haya justicia; como única forma de reparación real por los crímenes de lesa humanidad cometidos en dictadura.
A poco más de un mes de conmemorar los 50 años del Golpe Cívico Militar de 1973, la lectura de estas páginas puede transformarse en un deber casi moral de quienes rechazamos el negacionismo, el relativismo que se quiere aducir a las causas del golpe, y de la defensa irrestricta de los derechos humanos.
Richard Sandoval consigue atrapar un pedazo de la historia de nuestro país, en sus momentos más oscuros, para entregarnos esa luz de esperanza, que nadie está muerto o muerta, hasta que no es olvidado por completo. Y en este libro siguen estando presentes, ahora y siempre.
A 50 años de cumplirse del golpe de estado, este libro hace un ejercicio necesario y fundamental de memoria, memoria que hoy más que nunca es indispensable y que a ratos parece frágil. El libro reúne tres historias que tratan sobre la lucha y búsqueda de las familias, amigos y compañeros/as por sus detenidos desaparecidos, una búsqueda de justicia que hasta el día de hoy no se ha entregado. Es un libro emotivo, y desgarrador a ratos, y nos recuerda la importancia de la búsqueda de la verdad, y que sin ella estamos sentenciados a repetir la historia. Una lectura 100% necesaria contada desde la voz de las personas que vivieron y sufrieron las consecuencias de la dictadura, así como las repercusiones y el legado que dejó.
Es un libro necesario, con historias dolorosas, valientes. Me cuesta no mezclar lo potente del relato con la escritura en sí. Me incomodó a ratos que estuviera escrito en ¿inculto formal? También siento que el como se ordenó los textos no facilitaba tanto, a primeras, entender quién era quién o qué había pasado. De todas formas, reitero que es un libro necesario, inspirador y desgarrador. Justicia y memoria siempre.
Un libro de memoria, memoria nacional que expresa sin duda alguna la intensa búsqueda guiada por el amor, el amor al otro, a la humanidad y a la libertad. Un libro apasionado, unos relatos únicos que te erizan la piel, producto de su realidad.
Es un libro hermoso, pero desolador. Es una perspectiva especial de casos de detenidos desaparecidos y un poco de su historia, es un abrazo al dolor, pero un recordatorio de que Chile no ha cambiado tanto en los últimos años.
Desgarrador. Valiente. Resiliente. Conmovedor. Todo/a quien quiera conocer de la historia vivida por tantos chilenos y chilenas en plena dictadura, debería leer este libro.
Es un libro que logra tocar todas las fibras de uno, me emociono en todas su páginas. Los relatos están bellamente escritos y te demuestran crudeza y todo el sentir que tienen estas familias
Un libro maravilloso! hace muchísimo tiempo un relato no lograba llevarme por un carrusel tan profundo y variado de emociones , pasé por la tristeza, rabia, impotencia, angustia.. fue una mezcla muy grande y poderosa de sentimientos. El libro transmite una parte del gran sufrimiento con que aún viven muchos de nuestros compatriotas y más aún la desolación de quienes ya partieron sin saber que paso con sus seres amados, pienso que leerlo es necesario sobre todo para quienes como yo no vivimos ese período tan oscuro de nuestra historia, porque muestra la razón más allá de la política, más allá de cualquier debate ideológico o postura de la gran deuda que tenemos cómo Estado y como sociedad, que es imposible mirar al futuro si aún al mirar nuestro pasado debemos hacerlo con vergüenza y con dolor, es mantener bajo las 3 historias que se desarrollan en una mezcla de relatos y entrevistas por que es necesario mantener viva la historia de quienes no deben ser olvidados.