Más que una recopilación de textos publicados en la columna La vida sigue, de la revista Todo en Domingo del diario El Nacional de Caracas, entre 2008 y 2012, lo que el periodista Rafael Osío Cabrices presenta en las páginas de Apuntes bajo el Cien crónicas empantanadas es un documento para mirar la realidad de un país en el que todavía llueve y mucho.
Con la experiencia del oficio periodístico a cuestas, Osío Cabrices se mete bajo la tempestad y sin paraguas, con el propósito de explicar cómo los grandes acontecimientos afectan la vida de las personas comunes, que intentan guarecerse como pueden de los fenómenos que a diario confrontan en la calle, la casa, el trabajo o los medios.
Este es un libro sobre los cambios -nacionales y personales- , que puede ser leído muchas veces y de distintas maneras. Domingo a domingo, durante cuatro años, estas crónicas tejieron una lectura atada a la cotidianidad. Reencontrarlas ahora supone ver las cosas con otra luz, con otros sonidos de fondo. Repasarlas dentro de algún tiempo, probablemente ayude a comprender hechos que todavía no somos capaces de imaginar, pero que están por suceder. Tal como lo plantea el historiador Tomás Straka en su prólogo, “podemos avizorar que sus entregas constituyen un importante testimonio histórico que en un futuro será muy valorado para compulsar nuestra actualidad, o al menos una determinada sensibilidad y unos determinados valores frente a la misma”.
Con confesa subjetividad, este cronista escribe como ciudadano, argumenta a favor de unos valores que percibe minoritarios y propone un sistema más o menos organizado de ideas sobre lo que le ha pasado a Venezuela y sobre lo que le convendría que le pasara. Pero sobre todo, es una voz que, entre otras, ha pretendido descifrar la naturaleza de la transformación de su país. Una voz perteneciente a una generación que fue criada para un futuro que se perdió en el camino.
Earth Una porción de las ventas de este título es donada a nuestro planeta.
Me gustó, pero no tanto como La vida sigue. De todas maneras, son crónicas/ensayos que describen y desarrollan la venezolanidad o lo que se ha convertido el país. Tristemente, todo lo que el autor quiso pensar que podía cambiarse, sigue igual.
Este es el segundo libro de ROC que leo este año. Por algun motivo estuve retrasando la lectura de estos libros por unos diez años, sin embargo, leerlos desde esta distacia temporal me deja una sensación muy rara.
Por un lado, mirar con nostalgia que esta es una compilación de crónicas que salían en la revista Todo en Domingo de El Nacional y que leerlas era parte mi ritual de los domingos. Es muy raro tener este recuerdo lejano y casi distorsionado de una Venezuela que ya no existe. Por otro lado, ver todo lo que pasó en el medio, lo que vivimos, lo que algunos siguen viviendo y caer en cuenta que en verdad, en Venezuela no ha escampado.
Uno de los mejores libros que he leído y seguiré leyendo. Es impresionante como, siendo yo un chico de 17 años, este libro puede cambiar tu forma de pensar y al mismo tiempo darte a entender que las cosas que algunas cosas que pensabas antes, tus filosofías, no son sólo tuyas. Aprendes a sentirte menos solo. Estando con la gente que de verdad puede sacar adelante a un país tan efímero últimamente como Venezuela. Seguiré leyéndolo siempre, cada vez aprendes algo nuevo. Cada línea es una cobija que te hace entender que vas por buen camino y cada capítulo es inspiración pura.
Un excelente libro el cual, para ser una compilación de historias de hace 4 años o mas, reflejan casi de manera perfecta el día a día que tenemos actualmente e incluso nos hace considerar como podría tornarse la situación actual en algo mas critico. Son historias que te maravillaran y harán reflexionar así sea por algo mínimo porque siempre conseguirás algo con lo que identificarte mientras seguimos esperando que salga el sol mañana y comencemos el cambio que tanto esperamos.