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496 pages, Paperback
First published January 1, 2012
"¡Soy croata! Puede que tenga un trabajo de mierda, que mi mujer me riña cuando vuelvo borracho y que mi jefe disfrute humillándome, pero ¡ah, compatriotas, hermanos, antiguos camaradas!, no soy un cualquiera, sino un elegido, pertenezco a una gran nación, a un pueblo milenario, ¡soy croata! "Una frase que bien podría ser pronunciada igualmente por un serbio, un catalán o un español, de esos que se sienten miembros de un pueblo milenario, con una personalidad única y magnífica, objeto de derechos inalienables y protagonista de actos heroicos (si es nuestro pueblo) o víctima de actos deleznables (si es cualquier otro), el mismo pueblo que, para lograr el futuro esplendoroso que tanto merece y anhela, solo tienen que eliminar el pesado lastre que suponen los otros pueblos con los que el injusto azar los ha mezclado.
Hermann Göring, el fundador de la Gestapo, dejó dicho: "Por supuesto la gente no quiere guerra; (...) Es tarea de los líderes del país encaminarlos, dirigirlos hacia ella. Es muy fácil: todo lo que tienes que decirles es que están siendo atacados, denunciar a los pacifistas por falta de patriotismo y por poner al país en peligro. Funciona igual en todos los países, sean democracias, monarquías o dictaduras". Hay que meterles miedo (...) hay que procurar que ese miedo fermente y se convierta en odio, un odio absoluto, irracional, desbocado...
Los delirios del fanático provocan estupor y en cierto modo risa, pero no miedo, no en un principio; nadie imagina que un día puede llegar a tener el mando.
Nikola Koljević, el literato, experto en Shakespear, fue quien dio la orden de incendiar y destruir la biblioteca de Sarajevo, un edificio imponente de estilo otomano, a orillas del río Miljacka, que albergaba cerca de un millón y medio de volúmenes: textos croatas, musulmanes y serbios, incunables, manuscritos, todas la historia escrita de Bosnia-Herzegovina, buscando borrarla de un plumazo, rectificarla, destruir toda huella de la influencia turca, crear un nuevo pasado en el que Sarajevo nunca fue más que Serbia.