«He aquí un libro asustado. Está escrito en los años en que la adolescencia ya ha quedado atrás, pero lo que se suponía que uno tenía que encontrarse cuando saliera de ella sigue sin aparecer por ningún sitio. Lo que sí aparece son preguntas, muchas preguntas, y quejas, muchas quejas, y asombros y contradicciones. También es un libro impúdico y completamente heterogéneo en el que tienen cabida las transcripciones oníricas, el desencanto ante el mismo hecho literario, el juego pseudoculturalista y la ironía junto a la gravedad elegíaca; el filtro de la metáfora y los tarareos métricos al lado de la expresión directa que no pretende filtrar nada, y que se sirve de fáciles versos blancos y de un lenguaje más que conversacional; y la simple captación fotográfica frente a la reflexión. En fin, aquí hay más signos de interrogación que puntos finales y, como siempre, terminamos preguntándonos si no sería mejor callarse.»
Un texto breve, de numerosas referencias clásicas, románticas y modernistas, en el que se trasluce un espíritu de inconformidad y (aun) rebeldía adolescente.
Un poemario que a veces parecerá titubeante, otras se afirmará con un paso más definitivo, pero que, en suma, será una experiencia lectora fresca, personalísima y original.
Yo, sin embargo y a título muy personal, le doy solo cuatro estrellas porque los poemas de este libro me parecen (a veces demasiado) alejados de la experiencia y más concentrados en responder a eso llamado “literatura”. Me hubiera gustado ver más de lo que estaba atravesando la autora, en su día a día, y menos reafirmación (o búsqueda de) frente al canon.
Le pongo cinco estrellas PORQUE QUIERO, y porque un tres y medio de nota en Goodreads es muy cruel para un libro con tantos puntos buenos.
Una métrica natural y un desencanto irónico que lo vuelven un compañero ideal en los momentos de tristeza y desengaño; la vida no va a venir a salvarnos (más bien al contrario).
«Los marineros rielan como lunas encogidas, los catedráticos se pudren dentro de un arcón. Miras sin ojos una entrada y múltiples salidas que corren hasta el valle negro del Harmagedón».
‘Rincones sucios’ tiene de ese miedo final de los adolescentes, de querer volverse transparente y desprenderse del cuerpo, del duelo, de sueños tristes y feos, de la muerte, de la culpabilidad del creador. De todos nosotros. «Creo que siempre he escrito poco, pero ahora escribo menos, / y que no escribo porque acaso no tenga nada que decir, / creo que estoy harta de leer los suplementos culturales / a cuyos críticos habría que cortar algo de su cuerpo, / creo que el estudio no es lo mío, al menos no solo el estudio, / y que tal vez debiera dar clases de corte y cofección, / creo que siento impulsos raros hacia criaturas adorables, / creo que están tipificados en nuestro código penal, / creo que tal vez estoy llamada a irme a una isla montañosa / y allí vivir muda y salvaje bebiendo leche de las cabras.»
"Nada quiero del mundo, que es mi azote-- con lo que llevo en mi interior me basta. Mi alma la salvé. El resto del lote vendido queda en pública subasta".
-Poema "Vivo en la tierra de lo imaginario", Carmen Jodra-
Segundo (y lamentablemente, último) poemario de Carmen Jodra. En esta ocasión, se aleja en ocasiones de las métricas rígidas, dando rienda suelta a una creatividad poética que desafortunadamente no podremos disfrutar más.
He disfrutado mucho este poemario de Carmen Jodra y, sobre todo, la forma en la que en algunos poemas usa el verso suelto en contraste con algunos con una rima y una métrica más o menos clásica. Me ha parecido bastante curioso y divertido eso, además del contenido, que me parece muy introspectivo .