Rosario y Milagros son barrenderas y se conocen desde niñas. Tan vulnerable en apariencia como firme pese a sus contradicciones, Rosario relata los años transcurridos junto a esa fuerza de la naturaleza que es Milagros; años de tropiezos, ilusión, miedo y realidades que han dado forma al temor de no merecer ser felices. Galardonada con el Premio Biblioteca Breve 2005, Una palabra tuya es el retrato de dos mujeres ―extraordinaria aportación a la narrativa española actual―, de dos proyecciones de un mismo espejo deformante, de dos trayectorias vitales, una hacia la nada más cruel desde una vida triste y la otra hacia un futuro expectante desde una vida redimida; y en medio, la piedad y el perdón. Elvira Lindo es dueña de un admirable sentido de la forma, una observación del habla y de la realidad tan precisas que refleja la vida con una complejidad narrativa prodigiosamente fácil. Visceral, arrebata, escrita en un estado de trance que se desliza intacto en su lectura, la novela posee una hondura emocional que corta el aliento. Es una novela grande y grave, pero también llena de ironía, de sarcasmo, de una crudeza que se transforma de pronto en ternura. Las vidas corrientes que retrata Elvira Lindo cobran la dimensión de encrucijadas morales y adquieren la grandeza, dignidad y profunda nobleza humana de una tragedia antigua en el mundo contemporáneo.
At the age of 12 Lindo moved to Madrid, where she studied journalism. She did not get her degree, as she began to work in television and radio as a speaker, actress and scriptwriter. Her first novel was based on one of her fictional radio characters, the madrileño boy Manolito Gafotas, who has become a classic of Spanish children's literature. Manolito is the son of a trucker and lives a humble life in the working-class quarter of Carabanchel. The character was the protagonist of several first-person novels written with a solid style that includes humour, irony and sharp social criticism.
Lindo has also written adult novels and plays; she is the screenwriter of the film La primera noche de mi vida, and collaborated with director Miguel Albadalejo on the screenplays for Manolito Gafotas and Ataque verbal. She also adapted the screenplay Plenilunio from the novel by her husband, Antonio Muñoz Molina.
Ever since her husband Muñoz Molina was appointed director of the Instituto Cervantes of New York, Lindo has lived in New York City. She often writes for the Spanish-language newspaper El País, contributing editorials, and writes freelance work for other magazines and newspapers.
In 1998 Lindo was awarded the Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil (National Award for Children's and Youth Literature) for her book Los trapos sucios de Manolito Gafotas, and she received the Biblioteca Breve (Tiny Library) Award for her adult novel Una palabra tuya.
¡Qué grandes y emotivos personajes creó Elvira Lindo en este libro! Y me refiero en particular a las dos protagonistas. Ambas, barrenderas públicas de ocupación. Personalidades contrastantes, una controlada y otra desparpajada. Rosario es el personaje principal, y vamos conociendo su entorno familiar. Ella es la única que cuida a su madre, a pesar de tener una hermana que vive alejada y con quien discute a la primera provocación. Es soltera, con relaciones eróticas esporádicas. No encuentra su lugar en el mundo. Se ve invadida por su amiga Milagros, quien es encimosa y extrovertida. Y aunque chocan constantemente, van reconociendo que se quieren y se necesitan. La madre de Rosario, finalmente muere, después de un largo periodo de amnesia senil. A partir de ese momento, la protagonista sufre alucinaciones en las que ve a su madre y se siente culpable por lo que no hizo para cuidarla. Acude al psiquiatra y al cura del pueblo para poder sanar. Milagros encuentra en la basura a un bebé abandonado y se lo lleva a su casa, pero finalmente muere y ella se derrumba emocionalmente. Tiempo después decide suicidarse. Los personajes son profundos, a pesar de que la narración se lee fácilmente. Por momentos, el tono de la novela es jocoso, rebosado de humor. El lector va conociendo el contexto en el que ellas han vivido y puede entender su comportamiento, sus filias y sus fobias. Son personajes complejos, comunes, cotidianos; tratados con realismo por la autora, sin caer en estereotipos gastados. La técnica narrativa es simple, se digiere fácilmente, pero de gran belleza prosística. Es el primer libro que leo de Elvira Lindo. ¡Leeré más de ella!
“Pienso en lo que soy pero también en todas las cosas que podía haber sido. Ya sé que no soy vieja, pero dime, cómo podría cambiar ahora de pronto, cómo se cambia, dime, cómo se da un vuelco al presente cuando te has ido enredando en algo que no querías.”
Es un libro que avanza despacio, en el que parece que no pasa nada pero en el que todo se va desenredando poco a poco. Las protagonistas, Rosario y Milagros, sencillas y cotidianas pero con historias tan complejas, tan distintas pero tan iguales entre ellas; siempre presentes para la otra aunque a veces no quieren ni verse.
“No me gusta ni mi cara ni mi nombre. Bueno, las dos cosas han acabado siendo la misma. Es como si me encontrara infeliz dentro de este nombre pero sospechara que la vida me arrojó a él, me hizo a él y ya no hay otro que pueda definirme como soy. Y ya no hay escapatoria.”
Las dos arrastran su pasado y el silencio con el que lo cargan es su propio cilicio; callarse las lleva a sufrir y este sufrimiento que apenas comparten construye indudablemente la personalidad de cada una. Los últimos capítulos, en los que se profundiza en la historia de vida de ambas, dan sentido a un libro que al principio no me terminaba de convencer. De todo, me quedo con la pena.
“Me ha pasado muy pocas veces, ese desdoblarme y entender de forma tan nítida el funcionamiento del mundo, como entiende el relojero la maquinaria del reloj, pero cuando me ha ocurrido he tenido que empezar a respirar hondo porque el corazón se me desbocaba.”
"Todos somos muy perspicaces a la hora de predecir el pasado, pero en el presente la mitad de las cosas pasan delante de nuestros ojos sin que nos demos cuenta de su verdadero sentido."