Porque viajar en la piel del otro es el modo más humano de viajar. Si, como decía Plácid García-Planas, un reportero es como un taxista porque es alguien que te lleva de viaje, aquí comienza uno que incluye muchos mapas, algún reventón de ruedas e infinitas carreteras . Este libro incluye una selección de los mejores textos del escritor Pedro Simón, quien ha dicho muchas veces que no pretende cambiar el mundo, pero sí llevar a la gente de paseo por lugares que ni se atreve a pisar. Hacia fuera y hacia dentro. Póngase el cinturón de seguridad porque vendrán curvas en cada página .
Una nueva recopilación de artículos de este grandísimo contador de historias que es el periodista Pedro Simón. Un libro para leer en pequeñas dosis porque hay que digerir, y a veces la digestión es más dura que un caldero en Cabo de Palos. Son historias humanas, historias duras, desgarradoras o tiernas, pero siempre humanas. Historias devastadoras que te marcan, que te joden la tarde, pero que te reconcilian con muchas cosas. Un catálogo y un manual de seres y estaréis, dibujados y narrados por la pluma, o el lápiz de Ikea, más autorizado para hacerlo. Una compra que es un antídoto, un reactivo y un antibiótico al mismo tiempo. Debería estar en las farmacias además de en las librerías.
Las recopilaciones de artículos de prensa me suscitan siempre ciertas sospechas, aquí cualquiera que lleva un tiempo escribiendo opinión junta los artículos les pone una portada bonita y dice que ha escrito un libro. Estas recopilaciones tienen siempre cierto riesgo de aliteración, en las que el todo suele ser menos que la suma de las partes, y terminan siendo otra versión de aquellas fórmulas que usábamos en el instituto: combinaciones de cuatro elementos cogidos de dos en dos, porque suelen repetirse temáticas y argumentos.
Con Pedro Simón y sus malas notas no pasa eso, su capacidad para hablar sobre temas delicados y agitar los sentimientos, dándole voz a accidentes, tragedias o situaciones dolorosas hace que la lectura de este libro no pierda interés en ningún momento, y sin caer en ningún momento en el sensacionalismo barato. Estamos todos a una llamada de teléfono de que nos jodan la vida, nunca está de mal recordarlo.
Hay que leerlo poco a poco y digerir todo lo que lees, sobre todo teniendo en cuenta que son casos reales y que esa gente está ahí, existe, o existía cuando lo escribió. Los hay que me han conmovído, otros, la mayoría, me han hecho pensar que hay que vivir la vida y disfrutarla al máximo porque nunca sabes lo que te espera. El artículo que más me ha removido es en el que una viuda de un político socialista asesinado por un etarra, le dice al asesino: "Prefiero ser la viuda de Juan Mari que ser tu madre..." Y me parece de un acierto total la oración: "No te compares con los otros. Porque de todos los pecados capitales, la envidia es el único que no proporciona placer. Un seis con la cabeza alta es más feliz que un ocho rabioso por no ser un nueve".
Como todas mis anteriores lecturas de Pedro Simón, recomendable 100%
Este libro recoge escenas de infancia y adolescencia con un tono entre nostálgico y desencantado. Simón reconstruye la vida familiar, escolar y barrial de los años setenta y ochenta en España, con un estilo fragmentado, a veces lírico y a veces costumbrista.
El retrato generacional tiene momentos reconocibles y un aire entrañable en algunos pasajes, pero el estilo no terminó de convencerme. La prosa busca ser evocadora, aunque en muchos tramos se siente dispersa, más pendiente de la forma que de la sustancia.
En suma, es un libro que puede conectar con quienes compartan esos recuerdos, pero a mí no me entusiasmó su estilo ni la manera de narrar. Si a alguien le gustó, MUY respetable - AE
Soy tan fan de su forma de escribir, que hace poco me pasó que estaba leyendo un reportaje, sin saber quién lo firmaba y antes de descubrirlo supe que era suyo. Hay que ser muy bueno para soltar esos zascas con tanta elegancia. Por eso, quizá no sea la persona más imparcial a la hora de reseñarle. Lo que sí te advierto, es que es un libro para leer a ratos, porque toda la realidad que hay aquí dentro, por momentos se hace bola.