Cada descubrimiento científico está plagado de historias, discusiones, anécdotas… Este libro entrelaza muchas de ellas en un viaje de la A a la Z. ¿Cómo han llegado hasta nosotros palabras como «clon», «supernova» o «robot»? ¿En qué momento fueron creadas y con qué criterio todas estas palabras que usamos a diario? Al intentar dar respuesta a estas cuestiones, el periodista científico y escritor Antonio Martínez Ron nos muestra que, si se colocan en una línea de tiempo, la aparición de los términos científicos es en sí misma una nueva forma de contar la historia de la ciencia. Este diccionario es un recorrido de la «A de Átomo» hasta la «Z de Zoonosis» en el que se documenta el momento exacto en que se crearon palabras como «microscopio», «neurona», «láser» o «píxel» y cuál fue la discusión para elegir esos términos y no otros. El resultado es una crónica de cómo, forzada a inventar nombres para los nuevos descubrimientos, la ciencia se convirtió en un motor del lenguaje. Y de cómo los científicos se entregaron a la tarea de etiquetar el asombro.
Es licenciado en periodismo por la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y trabaja a fecha de abril de 2017 como redactor jefe en «Next», la sección de ciencia del diario digital Vozpópuli. Es también colaborador activo de las revistas Quo y del programa Te doy mi palabra en la cadena de radio Onda Cero. Entre 2009 y 2011 trabajó como redactor jefe de ciencia en lainformación.com.
En septiembre de 2003 publicó el blog Fogonazos, donde se puede leer una recopilación de sus «asombros diarios», artículos sobre ciencia, curiosidades e impresiones de actualidad del mismo.
En La 2 de Televisión Española presentó la sección «La demostración», un espacio destinado a explicar conceptos de física, química o neurociencia mediante sencillos experimentos, en el programa Órbita Laika, presentado por Ángel Martín.
El 28 de diciembre de 2009 publicó en Fogonazos un artículo titulado «National Geographic destapa el fraude de Stonehenge». En él afirmaba que el 90 % de las piedras de Stonehenge habían sido colocadas en sucesivas «restauraciones», es decir, un montaje. Acompañó este artículo con evidencias fotográficas y narró como el arqueólogo Mike Parker Pearson había descubierto que varias de las rocas de dolerita contenían una variedad de feldespato que no tenía nada que ver con las ubicadas en Perseli, de donde se extrajeron los megalitos más antiguos. Lo que era una broma por el día de los inocentes adquirió inmediata relevancia a nivel internacional y National Geographic tuvo que intervenir para desmentirlo.
Es uno de los creadores de Naukas, una plataforma en línea de divulgación científica, en la que también es editor. Está activa desde el 2010 y cuenta con más de 150 colaboradores, en su mayoría científicos y divulgadores. Esta red ha realizado eventos de divulgación en ciudades como A Coruña y Bilbao.
En 2014 creó junto a Javier Peláez y Javier Álvarez el proyecto radiofónico Catástrofe Ultravioleta. Esta serie de programas busca fomentar la ciencia a través de diversos ámbitos del conocimiento, hablando de experimentos y sus creadores. También publicó su primer libro, ¿Qué ven los astronautas cuando cierran los ojos?, un recopilatorio de más de cincuenta artículos de historias publicadas en el blog Fogonazos. Trata temas como las experiencias de los astronautas e historias sobre neurociencia.
En 2016 publicó El ojo desnudo —Crítica, colección Drakontos— , una reconstrucción de la historia de la ciencia a partir del entendimiento de la visión y de la luz, mediante una visión crítica, narración de historias y la ilustración de experimentos científicos.
En 2017 la Academia de las Ciencias y las Artes de Televisión de España le concede el Premio de Periodismo Científico Concha García Campoy en la categoría de Prensa Digital por el artículo Plasticidad a la carta para salvar cerebros.
Me ha parecido un libro de divulgación científica muy original. Perfecto para amantes de la ciencia y la literatura. Organiza de forma cronológica la invención de las palabras en distintos campos científicos. ¡Muy curioso!
1a reseña apresurada: muy bueno para aprender de todo (más de) un poco, tanto leído de principio a fin como a saltos y como libro de consulta, como buen diccionario que es, se ha ganado un sitio en mi biblioteca de ciencias.
Un 2. No me ha gustado. Es una lista de términos agrupados de los que se explica cómo se decidió darle ese nombre. Los otros libros del autor me gustaron mucho, pero este no me ha interesado nada.