Olvídate de tu mejor versión y sé tú mismo. Los nuevos gurús de la industria de la autoayuda nos repiten machaconamente frases como "Sé tu mejor versión", "Consigue tus objetivos y serás feliz". Hacen depender el valor de los individuos de su productividad y sus logros, deshumanizándolos. Así, nos vendemos a través de las redes sociales como si fuésemos un producto y nos exigimos cada vez más, en un afán de perfeccionismo insaciable que nos genera ansiedad, depresión, estrés y frustraciones. Debemos reivindicar nuestra humanidad y nuestros valores personales . Empezar a ser nosotros mismos y sentirnos satisfechos con lo que realmente somos para tratarnos con decencia y respeto. Seamos auténticos y honestos y dejemos que los demás, si quieren, sigan jodiéndose la vida tratando de mejorar su versión de sí mismos ante un juez interior imposible de satisfacer.
Cursa estudios de Psicología en la Universidad de Granada, donde realiza la adaptación curricular a psicología clínica, licenciándose en 2010. Allí también colaborará como ayudante de investigación en el laboratorio de registros psicofisiológicos de la Facultad de Psicología bajo la dirección de Jaime Vila Castelar.
En 2010 se traslada a Madrid para proseguir con sus estudios, realizando el Máster de Psicología de la Salud y de la Práctica Clínica de la Universidad Pontificia Comillas y el Especialista en Psicoterapia Gestáltica del Instituto de Interacción y Dinámica. Paralelamente, durante esta etapa realiza su praxis clínica en la Unidad de Intervención Psicosocial de la Universidad Pontificia de Comillas (UNINPSI), el centro de psicoterapia especializado en trastornos de conducta alimentaria Vínculo y como coordinador de un grupo de psicoterapia para pacientes adictos en el Addiction Recovery Center.
Verdades incómodas para estos tiempos, pero muy necesarias de escuchar. Centrado en la aceptación y compasión hacia uno mismo, el autor te da razones de peso para no dejarte arrastrar por la autoexigencia y autocrítica promovida por esta sociedad consumista.
En la misma línea que el libro anterior. Estoy muy de acuerdo con lo que dice. Un baño de realidad y de sensatez en lo que queremos y buscamos en la vida. Me chirría el lenguaje tan lleno de tacos, pero es muy honesto lo que dice.
Te estás jodiendo la vida, de Buenaventura del Charco Olea. El único autor hoy en día al que leo dentro de la no ficción y acercándose, que no entrando, en ese género llamado de autoayuda. Yo prefiero llamarle de ayuda, el prefijo auto- implica volición por parte del lector; la de “copiar” las recetas que la mayoría de mercaderes buenistas quieren dar en ese género. Esos que te dibujan un diagrama cartesiano con valores de emoción, sentimiento y felicidad, haciendo fórmulas como si fueran la segunda ley de Einstein. Pero éste es distinto. Ya me lo pareció en su “Hasta los cojones del pensamiento positivo” y ahora lo corrobora con este magnífico ensayo en el que nos muestra herramientas para mandar a tomar por saco nuestras autoexigencias y búsquedas de la mejor versión, huyendo de delirios posmodernistas del sentirse es ser y toda verdad objetiva se puede deconstruir. Es un ensayo iluminador que da claves de los chantajes y trampas que nos ponemos para no ser honestos con nosotros mismos y estar por encima del canon impuesto. Es una llamada a ser uno mismo, reconocerse y valorarse como es. Tocaba ensayo o no ficción y, de nuevo, buena elección. Ahora seguiremos con ficción, y vienen buenos estrenos, con Pedro Simón o Luis Zueco de forma inminente. Además, debo seguir con la saga de El cuarto mono. Y lo voy a hacer porque vi a un imbécil en alguna red diciendo que deberíamos dejar de leer novela negra si se pueden leer “cosas” bonitas, exentas de asesinatos. Vamos, que el Gran Hermano quiere también decirme que si leo novelas con crímenes, seré un retorcido violento. Suma y sigue. No cabe un tonto más en el universo buenista. ¡Al pijo! ¡Viva el crimen y la novela negra de ficción!!
Un libro con verdades incómodas pero necesarias de recordar o escuchar. En general es un libro que no habla desde la ciencia sino desde sus opiniones. Y hay momentos que entra en temas donde honestamente discrepo porque habla desde la ignorancia. También es algo que ha llegado a mencionar en el libro y es que se repite más que el ajo, todo para que se te incrusté bien las ideas, pero a veces se hace pesado.
Con un lenguaje directo y con mucho humor,mete el dedo en las heridas de nuestro tiempo:la autoexigencia,el postureo,la búsqueda incansable de nuevas emociones que den sentido a nuestra vida.Y nos propone que nos queramos y respetemos a nosotros mismos y nos demos una oportunidad.
Vale totalmente la pena. El autor escribe muy claro y entendible. Aborda de manera colateral muchos puntos vinculados a la psicología y lo hace un mini manual. Algunos desacuerdos pero cada persona y experiencia es diferente. Tiene muchas explicaciones conceptuales y luego ejemplos prácticos.
Este psicólogo es uno de mis favoritos, y este libro demuestra por qué, en comparación de su anterior libro, este me gustó mucho más, creo que es más claro con sus ideas y se puede aprender mucho del mismo, aunque no me gustaron ciertos capítulos que se volvía algo tediosa la lectura, pero no por ello deja de ser un gran libro que es recomendable para todas las personas que quieran aprender a tener una mejor autoestima sin caer en mierdas positivas. El prólogo del libro busca explicar por qué estamos tan mal pese a las mejoras que hemos tenido como sociedad, el valor humano así queda reducido a la productividad, el autor menciona que debemos permitirnos descansar y ser quienes somos, el libro busca replantearnos las cosas encontrar nuestro propio camino, donde el psicólogo nos dice que no es un modelo para seguir, algo muy importante, puesto que muchos gurús buscan ser referentes.
En el primer capítulo tenemos una sociedad que ha mejorado constantemente gracias a los avances tecnológicos y médicos por lo que ahora hay una gran rapidez a la hora de hacer las cosas, si bien han existido mejoras sociales hemos normalizado el estrés, hay otros problemas como el gran consumo de psicofármacos y el aumento de suicidios, cosa que también se ve sumada con la tendencia en alza de la depresión y la ansiedad.
Y aquí es cuando se mencionan 3 variables por las que estamos mal: la primera es la precarización, y es que tener un buen contrato y un buen hogar es bastante difícil, y es que existe una gran ambigüedad y es que si bien podemos acceder fácilmente a grandes lujos muchos de estos debemos financiarlos a veces ni siquiera incluso tenemos lo básico, la segunda variable es la tristofobia, esta consta que se nos hace difícil relacionarnos con el dolor y el malestar, por ello es importante experimentar la frustración y no reprimir ni evitar las malas sensaciones, y aquí es donde entra lo peligroso de la industria de la felicidad, la autoayuda, la psicología positiva y la atención plena que busca cada rato eso último planteado, la última variable es el perfeccionismo y la autoexigencia, debemos cumplir todos los estándares que se nos imponen, según nuestra actual sociedad, en la que debemos arreglar todos nuestros fallos, pero que en ese proceso nos sentimos culpables por no lograr lo que queremos haciendo que supuestamente la culpa sea nuestra porque no hicimos lo suficiente.
En el segundo capítulo es clara la idea de que siempre queremos mostrar cómo nuestra vida es perfecta a través de las redes sociales, y tiene algo de razón y es que somos seres sociales por lo que he de coexistir con el otro es importante para nuestra supervivencia, no está mal buscar la aprobación social, puesto que es algo biológico, el problema es que nos medimos por el éxito alcanzado, relacionamos la felicidad con el triunfar haciendo que nos echemos la culpa a nosotros mismos de sí no somos felices, las redes sociales y la publicidad han hecho un gran mal y es que nos hace sentir mal y vacíos por dentro, también se nos ha impuesto el ser perfecto en cada 1 de nuestros aspectos de la vida, por lo que se crea una lista de cosas para hacer para lograr supuestamente la felicidad.
En el tercer capítulo las personas en el capitalismo también se vuelven meros productos de utilidad, donde valoramos a un individuo según su productividad y capacidades, es así que valoramos a las personas según lo que nos aporta, pero no tenemos en cuenta que por mucho de que nos esforcemos muchas veces no logramos el éxito hay personas que nacen en la pobreza y mueren en ella, los casos exitosos de las personas más ricas que empezaron desde abajo no son más que mitos y son 1 entre millones los que logran el éxito así, la individualidad es algo que también ha impulsado el capitalismo buscamos a cada rato algo que nos haga sentir diferentes, buscamos una identidad para sentirnos especiales, se nos habla de que debemos ser nosotros mismos, pero nunca mostramos nuestros defectos o debilidades, las redes sociales son importantes y tienen una gran utilidad, pero va según cómo las usamos, porque muchas veces seguimos a personas porque creemos que podemos ser como ellos cosa que no es tan fácil.
El cuarto capítulo inicia con una definición de autoestima la cual se puede decir en pocas palabras qué es la evaluación de nosotros mismos, esta evaluación olvida lo negativo, haciendo que nos volvamos muy autoexigentes y nos comparamos con otros para mejorar nuestra autoestima, el problema es que no se evalúan a cada momento y forzamos cosas buenas en nosotros mismos aunque no las tengamos, y es que no tenemos que destacar en todo lo que hagamos, hay que aceptarnos tal y como somos sin necesidad de evaluarnos a cada rato.
La felicidad, por su parte, también se ha reducido a que solo se logra cuando se cumplen con una serie de objetivos. Se nos incita a salir de nuestra zona de confort sin saber que muchas personas están bien ahí; no debemos volvernos esclavos de nuestros objetivos. Otro aspecto importante es que siempre se habla de nuestra mejor versión haciendo que supuestamente tenemos que actualizarnos y mejorar constantemente, lo que hay que hacer es aceptar nuestro dolor emocional no debemos seguir fórmulas baratas para evitar el dolor, ya que es algo inherente a nuestra vida, claro que es bueno el deporte y la meditación, pero tampoco son claves para la felicidad, nunca hay que dejar de lado lo importante de los factores sociales y culturales a la hora de la felicidad.
En el quinto capítulo retoma ideas importantes como el que deberíamos ser más benévolos con nosotros mismos, así como lo somos con nuestros cercanos. Nos autoexigimos mucho para dejar de procrastinar, pero esta última se usa para evitar el malestar. En el sexto capítulo se nos habla de que debemos ser perfectos y usar todo el tiempo para ser productivos sin dejar tiempo para descansar, se nos ha impuesto de que no podemos decir no puedo porque si no logramos algo es nuestra culpa, hay que tener cuidado con el perfeccionismo, puesto que genera ansiedad, tampoco debemos tratar de controlar todas nuestras emociones, debemos hacer cosas que nos da placer como leer o pintar, fue en últimas hacer cosas que no sean productivas, pero que nos hagan felices, tampoco debemos imponernos hábitos como el de meditar o hacer ejercicio, si hacemos algo es desde la libertad y porque lo elegimos así, otra cosa importante y de la cual rescato mucho es que muchas veces vivimos en soledad porque queremos mostrarnos ser perfectos queremos mostrar nuestra mejor versión, lo que debemos hacer es mostrarnos quién realmente somos sin ser perfectos, también debemos aceptar los momentos de calma y reflexión, tampoco hay fórmulas mágicas para ayudar a las personas lo más importante es ser leales a nosotros mismos.
En el séptimo capítulo nos habla sobre el poner límites a nosotros mismos, debemos siempre ser conscientes de nuestra realidad y aceptarlas, algo importante acá y que se aplica también para nosotros mismos es el aceptar al otro sin juzgarlo amarlo tal y como es, si queremos cambiar algo debemos primero aceptarlo, pero en esa aceptación no hay que poner condiciones, también hay que asumir la parte que no nos gusta de nosotros aunque tampoco nos debe gustar mucho de él así como también debemos aceptar nuestros Dolores, como lo reitera el autor debemos ser auténticos y no ponernos máscaras, también es importante la autocompasión así como nos conmovemos con lo que nos pasa a otros deberíamos ser más compasivos con nosotros, así como apoyamos a las personas y no las criticamos eso mismo debería hacernos a nosotros mismos. Hemos de ser muchas veces coherente es con nosotros mismos, puesto que el amar implica actuar y también implica tomar muchas decisiones difíciles, muchas veces tenemos miedo al fracaso y es que deberíamos hacer las cosas por nosotros mismos y por respeto a nosotros, también debemos dejar de racionalizarlo todo, puesto que también tenemos algo de subjetivo y emocional en nosotros, y es que también ha existido un gran exceso de técnicas para ser feliz las cuales en últimas no ayudan mucho, puesto que el sentido de la vida se lo da uno mismo siempre debemos buscar el porqué de nuestras vidas, también debemos ser conscientes de nuestras limitaciones.
En el capítulo 10 hay muchas ideas importantes. A destacar, la primera es que está bien no hacer nada, es bueno perder el tiempo haciendo nada y es que el aburrimiento tiene sus beneficios. Hay que tener cuidado con el autocuidado productivo consumista, como el hacer deporte o irse de spa. No debemos organizar a cada rato todo lo que hagamos. Hay algo de bello en hacer las cosas esporádicas. Algo que destaca mucho el autor, son los vínculos afectivos, los cuales pueden llegar a ser mucho más importantes que la meditación o el propio deporte. No debemos nunca forzar nuestra soledad. La rutina es algo que se ha visto muy mal, pero no tiene de malo nada de vivir en lo cotidiano y confortable. No debemos buscar siempre la obsesión de hacer las cosas diferentes. Todo esto concluye con que debemos practicar la gratitud.
Creí que me demoraría más leyéndolo, considerando que estoy en proceso de cambios y de reflexiones, el libro se me hizo tan ameno que siempre recurría a él. Y algo importante, es que muchas de las ideas que yo cuestiono de la actualidad que vivimos se reflejan en el libro, cosa que me hizo sentir acompañado. Hay muchas cosas de las que estoy honestamente cansado: exceso de productividad, querer siempre figurar, querer siempre mostrarle al mundo que soy mejor, que no hay espacio para el descanso y, sobre todo, las expectativas. Este libro refuerza con mucha fuerza el final de la relación que tuve: tus expectativas son tuyas, no son mías. Así que con esto y con todo lo demás, supongo que debo aprender a mirarme más a mí mismo y continuar con el camino que estoy construyendo que, por lo demás, es congruente conmigo mismo.
Es un libro ligero y fácil de leer. No aporta mucho. En general estoy de acuerdo con lo que dice. Doy mi opinión porque, aparte de estudiar psicología, su libro no habla mucho de ciencia, si no de sus opiniones y como tal me siento en el derecho. Hay un tema en el que el discrepo: la grandísima mayoría de personas que se sienten valiosos en una cualidad... siguen sintiendose valiosos siempre (y no suele ser solo en una cualidad), independientemente de su entorno. Sentirse valioso no es algo objetivo. Por ello da igual si te sentías el más listo de la clase y en la universidad eres solo uno más, tu percepción seguirá siendo la misma. No te destronan. A mí me hace gracia lo contrario: ver adonis con baja autoestima porque de pequeños eran gorditos, o gorditos con una autoestima que te cagas porque de pequeños eran los guapos de clase (así simplificando).
«Llorar por mí y por el dolor que me estaba causando con mi autocrítica ha sido de las cosas más bonitas, difíciles, liberadoras y sanadoras que he hecho en mi puta vida, así que no puedo evitar deseártelo a ti también, aunque espero que te cueste menos que a mí tener el coraje, la comprensión y el amor por mí mismo para atreverte a hacerlo. Hay lágrimas que limpian.»
Un libro lleno de verdades incomodas sobre la importancia de ser compasivos con nuestro propio dolor y congruentes con nuestros valores y el sentido que cada uno quiera darle a su vida. Como un jarro de agua fría, pero me ha obligado a hacerme preguntas que jamás me había ni planteado y cuyas respuestas, aunque muchas no fueran lo que esperaba, se que serán un gran motor para el cambio y el verdadero amor propio.
He leído algunos libros de “autoayuda” a lo largo de mi vida, y sin duda este es uno de los que mas me ha gustado. Dice verdades incómodas, no te promete el paraíso y te echa un cable con eso del día a día, que a veces se hace cuesta arriba.
Creo que quizá no lo relea entero de una vez, pero sí que tengo partes que quiero leer unas veces más.
It really gave me food for thought. A book that really analyzes the society of now.It also gives a piece of advice to all of us about how to combat everyday struggles such as stress,fomo personal fears and a lot more. Buenaventura explains the facts with a humourous and most of the time realistic and ironic way.
Se tu mismo. Es la clave para mantener un cerebro limpio en este mundo de apariencias en el que nos inculcan un terrible sobreesfuerzo por tener meritos y gustar. Menuda epidemia psiquiatrica demostrada...
Es un libro que hace reflexionar, y que lleva a plantearse por qué hoy en día tenemos la necesidad de ser tan perfeccionistas. Me pareció que tocaba las teclas justas para dejarte pensando.
Un análisis muy certero aunque el lenguaje que utiliza no me gusta, entiendiendo que es una elección consciente del autor. A pesar de esto el libro es muy recomendable y el mensaje imprescindible.
Me gustó mucho, es un libro de crecimiento personal realista y directo trata mucho las apariencias sociales y el tema del postureo en el comportamiento de las personas
Escribe de manera muy didáctica, con ejemplos claros. No comparto todo lo que dice pero sigue siendo muy interesante leerle. Ahora bien, le critican, y con razón, el tipo de lenguaje que usa. No es que incomode tantas palabras malsonantes, es que te sacan del libro por momentos: estoy leyendo, no tomando una caña en un bar con un macarra.