Leonora Mildenburg, la sensual compositora vienesa de principios de siglo es un mito, un ideal de la belleza que nacerá de la fusión de los colores de Klimt y de la música de Mahler, una mujer que esconde en su corazón los desos dormidos de muchas mujeres de su época y que representa la última frontera de las conquistas femeninas, el derecho a la creación artística.
Leanora tiene dos protagonistas, la misma Leanora y la música, pero narra bastantes más historias, entre las que se pasean personajes como Freud y Klimt. Narrada desde diferentes puntos de vista, abarca una línea temporal de casi un siglo y en sus doscientas páginas habla de muchas cosas, pero, sobre todo de música y vida.
Leonora es una joven con un excepcional talento para la música, domina el piano y la composición, y no anhela para ella más que su música. Nacida en una familia acomodada y pese a tener una madre excesivamente protectora, tendrá la oportunidad de con solo catorce años trasladarse a Viene e ingresar en el conservatorio, donde es la única estudiante femenina. Es brillante, pero no logra sentirse plena, no es para nada una mujer convencional y su talento es toda su vida, no quiere que nada lo eclipse ni corte sus alas. En su vida comenzarán a aparecer los hombres, un buen padrino, un mejor amigo, un pintor obsesionado con su belleza… y Leonora dejará de ser una niña para experimentar multitud de sentimientos, pero sin sentirse realmente bien, sin encontrar esa paz de espíritu que tanto necesita.