4 Estrellas. Por fin he llegado a ese libro de la serie que realmente me ha gustado, que es bueno, que está bien trabajado, con personajes atractivos y una historia interesante. No es que sea ninguna joyita del género, pero comparado con los primeros libros que escribió Kathryn Smith, este los supera con creces.
El error de los libros anteriores fue crear tramas rocambolescas e incongruentes, y con personalidades y decisiones en sus protagonistas totalmente absurdas. Bueno, pues "En la Oscuridad" por fin nos regala la autora una historia bien hilvanada e interesante, en la que el gran peso de la misma ha sido los personajes, muy bien definidos y carismáticos.
En este libro conocemos el segundo hermano de los Ryland, Wynthrope. Durante los primeros libros lo vimos como un personaje oscuro, cínico, y malhumorado, pero también era ése hermano que estaba tan unido con North, y tan distanciado del mayor, Brahm. Wynthrope cometió un error imperdonable en su juventud, confió en quien no debía, y aunque esa parte de su pasado quedó en el pasado, aún le sigue atormentando, pues es lo que ha forjado su carácter, y en el fondo siempre va a ser para lo que fue entrenado, un ladrón.
La casualidad quiere que una noche, víspera de las navidades que se avecinan, Wynthrope y Moira coincidan en un baile. Pese a que ambos pertenecen al mismo mundo, pocas veces habían coincidido. Moira es la viuda de un vizconde, con quien se casó por conveniencia para escapar de su ambiente familiar, donde tan humillada se sentía. Su matrimonio solo lo fue de nombre, pues su marido jamás le ocultó su homosexualidad, ni apartó a su amante. Quizás esto es lo que me ha parecido más sórdido de la novela, pero en realidad Moira quiso a su esposo Tony, fue su mejor amigo, y también Nathaniel, el amante de este.
Han pasado dos años desde que murió su esposo, y Moira es una viuda respetable. No se ha dejado ver mucho en sociedad, pero su hermana menor está pasando una temporada con ella para ayudarla a encontrar marido. Es en ése primer baile donde acuden, cuando sus miradas se cruzan y literalmente saltan chispas. A Wynthrope le interesa esa mujer que parece ver en su alma, y a Moira le intriga que ése hombre atractivo se fije en ella, pero puede decirse que desde ésa primera vez, su romance se irá gestando a fuego lento, y esto es lo que más he disfrutado del libro. Aquí no tenemos instalove, si no que tenemos a dos personas, con sus cosas buenas y sus cosas malas, a dos adultos con orgullo y secretos, con vergüenza y con complejos, que se irán conociendo poco a poco y nos darán algunas escenas deliciosas.
Pero no todo es tan feliz ni bonito en la novela. A los pocos días de conocerse y verse nuestros personajes, aparece alguien del pasado de Wynthrope dispuesto a destrozar ese trozo de felicidad que Wyn está experimentando. Wyn debe robarle a Moira una diadema que le regaló su difunto marido, si no lo hace las consecuencias serán desastrosas, pues el escándalo sacudirá a toda su familia y a quienes él mas quiere. Wyn se halla entre la espada y la pared, y aunque lo intenta, no puede evitar el chantaje. ¿Cómo puede cortejar a Moira y mirarla a la cara si debe robarle un objeto que es tan importante para ella?
Este será el gran problema que girará en torno al libro, está en juego no sólo el amor de los protagonistas, si no la confianza y la lealtad que se profesan, entre ellos, y hacia sus seres queridos, pero me encanta cómo lo ha desarrollado Kathryn Smith.
Aunque en general me ha gustado mucho, también le he visto algún pero al libro. En los anteriores tuve la sensación de que sobraba mucha página, y la autora alargaba las historias innecesariamente, con este libro no he tenido ésa sensación, pero sí es cierto que los últimos capítulos, pese a ser necesarios, se me ha alargado un poco el disgusto de los protagonistas. Para mi gusto el pastel se descubre muy pronto y el posterior enfado dura demasiado. Por supuesto no hablaré de la redención, pero me ha encantado y me habría gustado que durara más.
Si algo destaco de la novela son los protagonistas, me han gustado todos. Wynthrope, con ésa lucha interna y sabiendo que no es lo suficientemente bueno para Moira, ella es un ser puro que merece a alguien que sea su igual. Y Moira, pese a la fama de fría y distante que tiene, en realidad se esconde una mujer tímida y acomplejada, una mujer muy humana y real con la que empatizas fácilmente. Por supuesto también tendremos mucha escena con el resto de hermanos Ryland, especialmente con North y Octavia, puesto que Moira es amiga de esta. Pero el apunte final se lo lleva el mayor de la familia, Brahm, me encanta su aparición en éste libro, y sus motivos para hacer lo que hace, llevo desde el libro de Devlin deseando conocer la historia de Brahm y ahora mismo me pondré con ella.
Sin más, y a pesar de ser el cuarto libro de la serie, por fin he llegado a ése libro que merece la pena y me ha gustado, creo que puedo decirlo, es de los libros buenos de Kathryn Smith, y espero que el quinto y último esté a la altura de este, Brahm me ha dejado con el listón muy alto.