Mi perfil de lector es: hombre, setentón, jubilado, padre y abuelo, aficionado al senderismo y a las novelas históricas. Ah, y no soy lector de premios, a menos que me lo regalen, o que el personaje principal me interese mucho, y aquí coincidieron las dos cosas.
Es difícil puntuar cuando solo hay cinco estrellas; de 1 a 10, le daría un seis alto. Como hay ya cientos de reseñas y para tratar de no repetir, me ahorraré intentar analizarla en detalle y diré solo lo que me pareció bueno, y malo. Lo bueno: la autora sabe escribir, sabe encontrar personajes interesantes, y sabe darle interés hasta a un refrito que no es ni chicha (la novela histórica seria es otra cosa) ni limoná (el thriller también es otra cosa) y juntos no dan buen resultado, por lo menos en esta novela. Se nota que tiene mucha experiencia, que lo suyo es el misterio, y que aquí ha tratado de hacer algo diferente, y eso tiene mérito, aunque no me convenza mucho.
Menos bueno: ha tratado de meter demasiados géneros y cubrir todo, y no ha podido. La historia de Leonor de Aquitania y toda su época son tan fascinantes, que creo que si hubiera seguido más fielmente todo lo que se sabe de ellos y cómo eran, en general, en su época, en vez de tratar de encasquetarles mentalidades, motivos y reacciones modernos que no son creíbles, habría quedado mucho mejor. Pero soy un lector muy mayor, y a lo mejor soy demasiado purista con la novela histórica, que no solo pido que me entretenga, sino que espero que me acerque a personajes reales con mucho respeto, y no buscando el sensacionalismo barato: sobre todo, si son tan importantes como Leonor o el rey Luis de Francia. Por favor, si hablamos de grandes personajes que hicieron grandes cosas, está bien que tratemos de hacer que el lector los entienda, pero no los hagamos actuar y hablar como el vecino del quinto.
Lo peor: es muy superficial. Ni la época y los personajes históricos suenan reales y de carne y hueso ni te conmueven, ni el misterio es tan misterioso al final, y se resuelve de manera bastante forzada, lo que me sorprendió, porque al principio me había enganchado. Es verdad que solo toma una época muy corta de la vida larguísima, e interesantísima, de Leonor, que fue mejorando con los años, y no toca para nada la época más movida y aventurera de esta reina, después de casarse con el rey Enrique de Inglaterra (y convertirse en la madre de, nada menos, Juan sin tierra y Ricardo corazón de León). Pero la Leonor de la autora, que en realidad es una cría que entra en la adolescencia, es una repipi marisabidilla, con retranca de posmoderna, casi inaguantable, una Mafaldita medieval sin gracia que, al final, no sé si se vuelve tonta del todo, o si el grandísimo amor (que tampoco me convence) le reblandece los sesos, que tampoco. Los demás personajes femeninos tampoco me convencen ni me hacen simpatizar con ellos, y eso, en una novela histórica escrita por una autora, y con la protagonista femenina, me parece un fallo grande.
Otra cosa que he echado en falta es el humor. Nada. Ni ironía, ni sarcasmo, ni humor de verdulero. Y en una historia que arranca con un asesinato de lo más horripilante, y de ahí sigue con escenas bastante brutales, pues algo de humor habría aliviado un poco ese panorama tan negro.
En resumen, si son adictos a la época y no quieren dejar pasar nada que trate de esos tiempos, pues adelante, igual les gusta, porque no está mal escrito, al contrario. Pero si buscan credibilidad, seriedad, fidelidad histórica, pasen de largo.
Y si buscan algo realmente bueno sobre Leonor, que lo hay, y mucho, lean "La leona de Aquitania", de Tania Kinkel, que leí hace unos veinte años y me encantó, o lean "Leonor de Aquitania" de Jean Flori, que es un pedazo de estudio sicológico que, además, encuadra perfectamente a Leonor dentro de su tiempo y con los demás grandes personajes de su época.