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Die Bestie von Paris und andere Geschichten

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Sätze wie Skulpturen – Geschichten wie Choräle
›Die Bestie von Paris und andere Geschichten‹ versammelt Marie-Luise Scherers legendäre Paris-Reportagen, die »zum Kernbestand der deutschen Literatur der letzten Jahrzehnte« (Hans Magnus Enzensberger) zählen. Ihre fein recherchierten Geschichten – geprägt von subtilem Witz und präzisester Beobachtungsgabe – umspannen das Pariser 20. Jahrhundert in all seinen Facetten: Eine Begegnung mit Philippe Soupault, die sie tief in die Geschichte des Surrealismus führt, Reflexionen über Proust und das Paris der Oberschicht anlässlich der Dreharbeiten für einen Film über die ›Recherche‹, die glamouröse Welt der Modenschauen und die undurchdringliche dunkle Seite dieser labyrinthischen Stadt, wenn sie den Spuren eines Serienmörders folgt.



Pressestimmen:
»Jede Gilde hat ihre Gottheiten. Unter Journalisten ist es die langjährige SPIEGEL-Mitarbeiterin Marie-Luise Scherer, deren Stil für nicht wenige zur Leitlinie und deren Reportagen zum Muster einer Gattung wurden. (...) Ein schön gestaltetes Büchlein, das man sofort allen Scherer-Unkundigen schenken möchte (...).«
Regula Freuler, NZZ am Sonntag, 27. Januar 2013

»Man kann sich an ihren Formulierungen wirklich berauschen. ... Scherer denkt sich keine Geschichten aus, sondern findet sie vor. Das Handwerk der Reportage blitzt immer wieder wie ein Stück weißer Haut unter dem raffinierten Kostüm her vor.«
Ina Hartwig, Süddeutsche Zeitung, 09. Januar 2013

»Dass Marie-Luise Scherer eine der besten Reporterinnen – ach Quatsch: Reporter der deutschen Sprache ist, wird keiner, der lesen kann, bestreiten. Der Ärger darüber, dass man selbst nicht versteht, wie diese Frau zu beobachten, beschreiben, lustig zu sein, wird sofort durch die Freude gelindert, den Winter zu haben, um diese Geschichten so sachte und liebevoll zu lesen, wie Scherer sie aufs Papier gebracht hat.«
Frankfurter Allgemeine Sonntagszeitung, 06. Januar 2013

»Scherers Band ist ein Liebhaberband, ein schmuckes kleines Kassiber, das Frankophilen große Genüsse zu bereiten in der Lage ist.«
Helmut Böttiger, DeutschlandRadio Kultur, 10. Dezember 2012

»Die Göttin der Reportage, mit ihren Paris-Texten zum Anbeten – wer sie nicht kennt, sollte schleunigst niederknien und lesen!«
Alexander Cammann, Die ZEIT, 06. Dezember 2012

»(Man kann) sich an ihren Reportagen gar nicht sattlesen (...) - die Texte bleiben unübertroffen. (...) Ihre monströsen, eben nicht inventarischen, sondern im Wortsinn erdichteten Textwahrheiten bleiben gültig nun schon seit über dreißig Jahren.«
Katharina Teutsch, Frankfurter Allgemeine Zeitung, 27. Oktober 2012

151 pages, Hardcover

First published January 1, 2012

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Marie-Luise Scherer

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701 reviews78 followers
August 13, 2017
Recopilación de cuatro ensayos de Scherer ambientados en París: la seca y vertiginosa crónica de un asesino múltiple en los 80, una entrevista a un Soupault anciano que rememora como último superviviente la época dorada del surrealismo, una exploración del universo de Proust a la luz del rodaje de la versión cinematográfica de su obra y, la historia que quizás sea menos interesante, un artículo sobre la moda. Los relatos de la periodista alemana han encontrado en el traductor José Aníbal Campos un descubridor y un conductor perfecto en el mundo de habla española.
Profile Image for Mariano Hortal.
843 reviews202 followers
February 5, 2016
Publicado en http://lecturaylocura.com/la-bestia-d...

La bestia de París y otros relatos de Marie-Luise Scherer. Del periodismo a la literatura

Pasó injustamente desapercibido La bestia de París y otros relatos de la alemana Marie-Luise Scherer (1938, Saarbrücken) redactora de Der Spiegel y gslardonada por su labor periodística con el Premio Ludwig Börne; editado con el esmero habitual por Sexto Piso nos encontramos con cuatro relatos que parten de una base periodística y a los que la escritora da forma novelística.
Es muy interesante comprobar las diferentes aproximaciones que se pueden hacer partiendo de esta misma proposición; tal es el caso de Renata Adler o de Svetlana Aliexiévich (de la que hablaré la próxima semana) que se alejan un poco del acercamiento de Scherer; la primera convierte la información en retazos (des)ordenados que configuran la realidad mientras la segunda se basa en las entrevistas que realiza sobre un tema concreto (Chernóbil, Afganistán…) para conformar una especie de relato oral; la alemana adopta un tipo de narración predominantemente novelística dando voz a los personajes que transitan por ella como si fueran ficcionales y utilizando un elemento conductor, un leitmotiv geográfico y emocional: la ciudad de París. Ejemplo paradigmático de su buen hacer es el primero de los relatos que da nombre al conjunto.
En “La bestia de París” se relatan las andanzas de Thierry Paulin (1989) que, a lo largo de cinco años asesinó a más de veinte ancianas en París junto con su cómplice Jean Thierry Mathurin solamente por el (aparente) fin de mantener una vida de derroche y glamour; la escritora describe a la perfección los asesinatos que se van sucediendo y aprovecha para diseccionar las características, los rasgos que los definen y que, al mismo tiempo le sirven para explicar su personalidad:
“Entre todos los asesinatos que ocurrían a diario en París, la muerte de Iona Seigaresco despertó cierto interés. Aquella maestra jubilada, oriunda de Rumanía, era la cuarta anciana que perdía la vida de una manera similar en un plazo de cuatro semanas. Atada de pies y manos, con una mordaza en la boca, yacía en su recibidor, asesinada a golpes. Tenía rotos la nariz, el mentón, la cervical y las costillas del lado derecho. Aún llevaba puesto el abrigo, al lado de la cabeza estaba el sombrero, y junto a la puerta, la bolsa de la compra.
El piso parecía haber sido registrado con un brío furioso. En el caso especial de la víctima Seigaresco, el asesino, además, se había visto decepcionado en sus expectativas debido a la enorme cantidad de libros que tenía la mujer, lo cual tiene que haber despertado en él unas ganas tradicionales de revancha. Por encima de todo lo que había regado por el suelo, estaban, abiertos y destripados, el sofá y los sillones.”
Paulin y Mathurin, en las palabras de Scherer, se convierten en personajes novelescos desde el mismo momento en que describe el sitio donde viven, introduciendo de esta manera uno de los tantos barrios de París, un barrio humilde, en un hotel sencillo donde la vida no es noble pero tampoco es tan mala:
“Thierry Paulin y Jean-Thierry Mathurin viven a lo largo de todo el año 1984 en el hotel Laval, en el número 11 de la calle Victor-Massé, en el noveno distrito. Con una estrella, es un hotel de la más baja categoría: una cama, una mesa y una silla conforman el deslucido mobiliario. Las habitaciones no están sucias, pero son miserables; los inquilinos, en la mayoría de los casos, son huéspedes permanentes con profesiones nocturnas e ingresos irregulares. El único objeto de valor en su escaso equipaje es una moderna chaqueta de cuero. El dinero se les va en el alquiler diario de 185 francos, en servicios rápidos de tintorería, en paquetes de Marlboro y en los menús para llevar de las cadenas de comida rápida norteamericana. Les restan un par de carreras en taxi y las cervezas de lata de la máquina, que hacia el amanecer, cuando regresan al hotel, ponen el sello a la noche. No es una vida noble, pero tampoco es una vida tan mala para París, donde un hotel como éste es algo más que un techo bajo en el que cobijarse.”
Es sintomático de su carácter el que se encuentren en la habitación más cara y describe ciertos rasgos que sirven para configurar una personalidad obsesiva que no acepta una vida alejada de la riqueza; sus hábitos eran de ricos, su vida estaba alejada de estos ámbitos:
“Paulin, de veintiún años, y Mathurin, de diecinueve, ocupan la habitación más cara, la que cuesta 85 francos. Disponen de un armario para la ropa y de una ducha, viajan habitualmente en taxi y jamás se los ve en la escalera del hotel con un sándwich en la mano. Son gente solvente, y especialmente Paulin tiene el hábito de dar buenas propinas. La sala de estar, aparte de una pecera sin iluminación y un aparato de televisión, no muestra ningún otro elemento de atrezzo que incremente la sensación de habitabilidad; Paulin se ocupa de crear ambiente, invitando a todos a bebidas de la máquina.”
París actúa como desencadenante de muchas de las situaciones, como si de un ente vivo se tratara, solo tenemos que comprobarlo en las “empinadas calles de Montmartre” que causarán, en última instancia, las circunstancias de la muerte de una nueva anciana, desvalida por tener que recuperar el aliento que ha perdido al subirlas:
“Las empinadas calles de Montmartre, que muchas veces se convierten es escaleras, obligan a las ancianas a detenerse en repetidas ocasiones. Durante esas etapas buscan siempre un contacto visual que clama cierta indulgencia.
Jeanne Laurent, de ochenta y dos años, podría estar ya agotada en ese momento debido al desnivel de la calle Eugène-Carrière, cuando aún tiene por delante la escalera de la calle Armand-Gauthier, en cuyo extremo, en el número 7, vivía. Y así debieron de tropezársela el asesino y su cómplice: apoyada en la barandilla, recobrando el aliento.”
Lo geográfico está, por lo tanto, indisolublemente unido a la narración, presente en todo momento y sirviendo como hilo conductor narrativo; la caracterización e investigación de la escritora alemana indaga hasta buscar las causas que originan todo, el fin último de Paulin: ese afán por ser famoso/rico/poderoso.
“Mientras que para Paulin se cumple su anhelo de fama, Mathurin ruega a los agentes, temiendo no poder conseguir nunca más un puesto de trabajo, que no hagan público su nombre. Aún no se ha fijado la vista para un juicio contra Mathurin, que permanece en prisión preventiva en la cárcel de La Santé.
El 17 de abril de 1989, Paulin, que ha pasado a la historia criminal francesa con el apodo de “La Bestia de París””, muere de sida a la edad de veinticinco años en el hospital de la penitenciaría de Fresnes.”
De diferente índole es el segundo relato “El último surrealista” donde, por el contrario, se refleja la atmósfera literaria de principios del siglo XX en París, el ardor manifiestamente cultural por la Belle Époque, una época donde lo bohemio cobró una gran importancia:
“La presentación me llevaría hasta un piso parisino que, por estar situado en el decimosexto distrito, tendría que haber sido elegante. Por lo menos las ventanas francesas que llegaban hasta el suelo hubieran debido tener, en correspondencia, largas cortinas, y en el espacio entre dos ventanas debió haber, en cada caso, un mueble singular. Pero fue todo lo contrario.
Un cartel con las letras en vertical, con el nombre de Résidence d’Auteuil, destaca en la fachada del número once de la calle Chanez. La escalera de entrada podría llevarnos hasta el monumento a un soldado, y a su parte delantera se une una instalación con baños y duchas masculinas. Una desolada llave maestra para miles de usos humanos.”
Un periódo en el que sonaban los nombres de Satie o Picasso (y otros colosos culturales) y donde la poesía era tan relevante para lo cultural que se entendía como una creación colectiva, más que individual:
“Los esnobs de París no hacen sino hablar de un ballet de Diaghilev: PArade; la música es de Eric Satie; la escenografía y el vestuario, de Pablo Picasso; el breve libreto es de Jean Cocteau, que publica, para la plebe que se divierte, “sus tres líneas de texto”, (Soupalt), con lo cual contribuye al éxito del conjunto. También para Philippe Soupalt, Cocteau será (y seguirá siendo) una figura negativa, un tipo escurridizo, a resguardo en la Cruz Roja por su ineptitud para el frente, siempre detrás de los que tienen las verdaderas ideas.
En el penúltimo año de la guerra, el joven Soupault, alto y delgado, yace en un hospital militar de París con tuberculosis pulmonar. En ese estado febril, que estimula su fantasía, lee los cantos de Maldoror, de Isidore Ducasse, que se hace llamar “Conde de Lautréamont”. Soupault, que hasta entonces ha leído de una manera desenfrenada, sin orden, se queda prendido de un pasaje del texto en el que encuentra algo tan bello “como el encuentro inesperado de una máquina de coser y de un paraguas encima de una mesa de autopsias”. A través de la frase apelativa de Lautréamont (“La poesía debe ser hecha por todos, no por uno solo”), se ve imbuido de la certeza casi paroxística de formar parte de esa poesía.”
En “Cosas sobre Monsieur Proust” Scherer ahonda en la figura de Proust gracias a la excusa de describir un rodaje cinematográfico de una obra del autor, es imposible no rendirse incondicionalmente ante un personaje que vive gracias a contar las vicisitudes que vivió el escritor francés:
“Parece que el elixir de su vida reside en contar a la gente cosas sobre Monsieur Proust. Un mal que ahora sólo la hace sonreír son esos señores pertenecientes a la clase social de Monsieur Proust que envidian su proximidad con él; que sienten celos por el polvo dental que ella tenía que sacudirle de la solapa cuando salía por las noches.”
Para terminar la antología volvemos al presente con “Grititos de reencuentro” donde se dedica a la moda parisina y sus fastuosos desfiles, gloriosas descripciones se acompañan de reflexiones más profundas y que van más allá de la superficial puesta en escena:
“Para este pandemonio de damas parisinas cuenta en la moda, únicamente, lo que ellas también puedan vestir. Una excepción la hace el vestido de novia al final del desfile, algo de por sí impracticable, ya que en el caso de todas ellas el momento de pasar por el altar quedó atrás hace mucho tiempo. Como una anteojera, al vestido le crece desde el talle una especie de corola gigantesca que llega hasta más arriba de la cabeza, como si hubiera que proteger a la novia de un repentino cambio de opinión.
A menudo lo sensacional de un desfile de moda no está en la moda en sí. Porque a menudo lo que queda bien grabado en la memoria, más que las prendas de ropa, es la puesta en escena. La moda, para decirlo de una forma guarnecida, sólo ofrece el pretexto para un nuevo tema de conversación.”
Heterogénea recopilación de relatos que nos descubren a una narradora como la alemana capaz de reflejar París desde sus diferentes ámbitos: desde los asesinatos de uno de sus habitantes hasta los desfiles de moda, pero siempre con una gran capacidad analítica/descriptiva y un estilo propio caracterizado por su claridad con pequeños estallidos líricos. Una gran lectura.
Los textos provienen de la traducción de José Aníbal Campos de La bestia de París y otros relatos de Marie-Luise Scherer para la editorial Sexto Piso.
135 reviews2 followers
May 4, 2017
Las temáticas de los cuatro... reportajes? ensayos? ... (definitivamente yo no los calificaría de relatos) no me resultaron particularmente interesantes... y sobre todo la perspectiva desde la que se aborda el primero (la bestia de París) no aporta mucho más que una sucesión de hechos (sí, éste sí es un relato). Sin embargo me fascinó la pluma de Scherer, muy especialmente en el último texto que en principio podría parecer el menos atractivo (sobre los desfiles de moda).
Profile Image for Bladimir Ramírez.
47 reviews1 follower
March 13, 2023
La primera crónica me pareció una maravilla, el resto de libro es bueno, pero en comparación creo que deja un poco qué desear.
Profile Image for Carlos.
795 reviews29 followers
May 20, 2018
De sobra conocidos son los escritores que hacen buen periodismo; el más renombrado por acá es, sin duda, Gabriel García Márquez, y el favorito de quien esto escribe es Joseph Roth... No acabaría nunca si también incluyera a los autores que escriben columnas en decenas de periódicos nacionales y extranjeros. Pero me desvío: lo que en realidad quería resaltar es que también se puede dar la situación inversa, es decir, que un periodista haga buena literatura. Tal es el caso de Marie-Luise Scherer, “una pequeña joya del periodismo literario” (Klaus Bitterman dixit), a quien Sexto Piso le editó cuatro textos en el libro “La bestia de París y otros relatos”.
Scherer lleva más de cuarenta años en esto del periodismo; su obra ha recibido galardones al por mayor: en dos ocaciones obtuvo el prestigioso Premio Egos Erwin Kisch; también el Ludwig Borne, el Premio Italo Svevo (otro caso del escritor que se desenvuelve bien en el periodismo; y otro autor muy recomendable) y, más recientemente, el Kunstpreis des Saarlandes, en el cual el jurado afirmó que los textos de Scherer “ enfatizan contra la rapidez de las descripciones periodísticas; son narraciones con un fondo preciso y documentado”.
En el libro que nos atañe, aparecen cuatro textos que, aunque escritos de forma magistral, no son propiamente “relatos”, sino acertados reportajes cuya narración deleitan a la par que nos cautivan. El primero, que da título al libro, se adentra en la vida y la mente de Thierry Paulin, quien a finales de la década de 1980 asesinó a más de veinte ancianas en la capital francesa; un cuadro complejo e incisivo de un hombre que ha perdido el justo valor de la vida a cambio de la opulencia y la materialidad. Después, en “El último surrealista”, Scherer crea otro perfil, el de Philippe Soupault, amigo y colega de André Breton, a través del cual recrea la Francia cultural y literaria de principios del siglo XX.
“Cosas sobre monsieur Proust” retoma el rodaje de una adaptación cinematográfica del libro capital de Marcel Proust como una excusa para trasladarnos al ambiente parisino a través del cual el célebre autor de “En busca del tiempo perdido” creó su obra maestra. Finalmente, en “Grititos de reencuentro”, la autora hace una crónica del mundo de la moda.
Un libro que debería ser de culto para todos aquellos interesados en hacer buen periodismo.
Profile Image for Juan Jiménez García.
243 reviews47 followers
December 31, 2014
Marie-Luise Scherer. La vida alrededor

Rara vez estamos solos. Tal vez nunca. La vida se mueve alrededor de nosotros. Las cosas. Otras personas. No hay asesino en serie sin víctimas, no hay surrealista sin grupo surrealista, escritor sin personajes, moda sin todo lo que rodea a la moda. Marie-Louise Scherer debía estar (debe) muy convencida de ello, porque sus artículos (relatos, los llama acertadamente Sexto piso), sus historias, buscan aquel nombre al final de los títulos de crédito, que decía Ugo Pirro.

En La bestia de París, Scherer nos cuenta la vida y milagros de un asesino en serie de ancianitas, Thierry Paulin, un jovencito homosexual llegado de la Martinica, que se dedica a malvivir en tugurios y prostituyéndose. Le acompaña al principio en sus aventuras Jean-Thierry Mathurin, llegado él de la Guayana francesa y con parecidas ocupaciones. Estamos en la Francia de François Mitterrand, y la cosa acabó con veintiún asesinatos reconocidos por él. La escritora alemana recorre meticulosamente su vida: su afición a derrochar el dinero, su violencia para con todos, su pasado, su presente, su falta de futuro. Pero, fundamentalmente, se dedica metódicamente a recorrer una a una todas sus víctimas. Todas aquellas ancianitas, los lugares en los que vivían, las calles por las que pasaban, sus pequeñas obsesiones, sus pequeñas o grandes miserias, sus gestos, sus encuentros casuales. Una a una van dejándose caer por las páginas y mueren. Y ni tan siquiera es especialmente importante como mueren, sino como vivieron aquellos últimos instantes antes del encuentro fatal. Ese apasionante desgrane conformará una imagen terrible no ya de los crímenes, sino de las existencias. Como si morir (asesinado o no) solo fuera una consecuencia de vivir. Paulin pudo contar su historia (brevemente, porque murió de sida un par de años más tarde), pero Marie-Luise Scherer, reconstruye aquello que ya no puede contarse. Esa imagen que falta.

Philippe Soupault fue, en palabras de la escritora, el último surrealista. También fue el primero. Junto con André Breton y Louis Aragon funda Litteratures, y junto el primero escribe esa obra fundacional, Los campos magnéticos. Familia del fundador de Renault, no tenía especiales problemas de dinero (algo de lo que no podían presumir el resto), y su personalidad amable invitaba a ser robado de las más diversas maneras. El último surrealista es, bajo el argumento de Soupault, un retrato punzante de aquellos años surrealistas, de sus miserias, de sus pequeñas miserias. Que André Breton era un tipo turbio y personalista no es nada desconocido. Todos los que abandonaron el surrealismo (y fueron muchos), lo hicieron empujados por él, y la lluvia de piedras consecuente no era pequeña. Para alguien que pensaba (siguiendo las palabras de Lautréamont) que «la poesía debe ser hecha por todos, no por uno solo», el egocentrismo del pope del surrealismo no podía llevarle a nada bueno. Así, seis años después de aquella fundación, fue expulsado del grupo, y ni tan siquiera es que le guarde rencor. Retrato, como decíamos, tirando a oscuro, lleno de miserias y no pocas bajezas, Scherer no salva mucho, más allá de su protagonista.

El rodaje de Un amor de Swann, película dirigida por Volker Schlöndorff, sirve para otro apasionante ajuste de cuentas social. El director alemán se lleva unos cuantos capones, pero hay para todos. Cosas sobre Monsieur Proust es pues un retrato ya no solo del peculiar escritor francés, sino también de la aristocracia que tan bien supo retratar (desde su interior), aristocracia recuperada como extras tantos años después para el rodaje de esta película. El fino pincel de Marie-Luise Scherer va recorriendo a todos esos seres prehistóricos, sacados momentáneamente de sus polvorientas mansiones, y el retrato es divertidamente decadente. Para todos tiene unas palabras, una delicadeza quizás no apreciada por esa totalidad. El presente de la película se confunde con el mundo antiguo de Proust, y sus personajes con aquellos modelos reales, que, a su vez, se vuelven personajes en la forma de actores ocasionales. La vida está en otra parte, lejos de ahí. Era lo que asesinaba Thierry Paulin.

Finalmente, como si solo fuera la consecuencia lógica de este desfile de seres humanos que es su libro, toca el mundo de la moda y sus pasarelas, precisamente. Grititos de reencuentro es eso: un paseo por las trastiendas ya no llenas de polvo de la aristocracia, sino llenas de luz, color y vacío. Todo se mueve rápidamente: las modelos, los modistas, los puestos en las primeras filas, los fotógrafos, el dinero. De nuevo como una experiencia colectiva, en el que cada cual, representa su papel, mejor o peor.

La bestia de París y otros relatos es una estupenda colección de seres y lugares, de tiempos y miradas. La escritura irónica, mordaz de Marie-Luise Scherer es golosa. Degusta con un placer evidente todo lo que la rodea, acaricia cada personaje como la oportunidad de decir algo, de construir algo. Como una pieza más que dibujará un instante de la historia, ya sea la de un asesino, surrealista o escritor asmático. Todo tiene su lugar. Todo debe tener su lugar. Porque nadie está solo. Tampoco el periodista.

Escrito para Détour.
Profile Image for Ana María.
8 reviews
March 18, 2021
Un viaje de un par de horas al frío y lúgubre Paris y a los monstruos que acechan a esta ciudad. Basado en historias reales.
Profile Image for Urs.
138 reviews1 follower
August 22, 2024
Präzise Schreibe, aber zu kalt. Mir fehlten die Emotionen. Nach 100 von 150 Seiten daher Lektüre abgebrochen.
Profile Image for Julio Enrique.
182 reviews5 followers
September 4, 2023
La crónica que abre el libro es un fascinante retrato del equivalente francés de la Mataviejitas que sirve para conocer algo de la escena LGBT de los ochenta, pero que destaca porque no sólo conocemos al feminicida, sino que se rescata la esencia de sus víctimas. Las otras tres crónicas se sienten de relleno, de una u otra forma, y la mejor de ellas es la que se centra en Philippe Soupault, su relación con el surrealismo y con Proust. Las otras dos me dieron sueñito, en particular la última.
Profile Image for Patrick.
Author 1 book5 followers
February 10, 2025
Habs gelesen weil Brigitte Kronauer die Autorin so gehyped hat, fands aber wirklich nicht so gut. Verrückt: hatte bei der Lektüre die ganze Zeit das Gefühl daß sich das so liest wie Spiegelreportagen im Wartezimmer oder im Deutschunterricht der Oberstufe, und dann steht auf der letzten Seite daß alle Texte tatsächlich im Spiegel erschienen sind? Wahrlich verrückt.
Profile Image for Daniel Altamirano.
5 reviews
Read
May 3, 2019
Para mi el mejor relato es el de las rivalidades y desacuerdos de los surrealistas.
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