En este poemario Margarit retoma sus temas habituales como el paso del tiempo, la muerte, la soledad, la memoria, aunque desde una perspectiva más joven que en Animal de Bosc.
La Guerra Civil se menciona como algo más reciente y con un mayor tono de denuncia, empañando ese hilo conductor que es la memoria en la obra del poeta.
El tiempo vuela y el yo poético se ve cada vez más próximo a la vejez y la muerte, aunque acepta esta primera como sinónimo de la sabiduría, la experiencia y la vida.
Recuerda con añoranza distintos momentos de su vida y subraya con todos ellos el cariño a sus allegados. También reflexiona sobre la poesía, la literatura, la arquitectura y todas aquellas partes que compusieron su persona.
El manejo del catalán y el castellano es maravilloso, oscilando entre un estilo evocador y risueño y uno más directo y crítico. En definitiva un maestro de la lengua que sabe cómo transmitir múltiples emociones al tiempo que repasa una compleja vida de innumerables anécdotas.