3'5 Estrellitas. No es lo mejor de Mary Balogh, pero sí de lo primerito que escribió y se ve bastante bien su evolución como escritora. El libro no es malo, pero sí me ha dejado una sensación agridulce. Lo que me ha asombrado, es que para estar escrito en 1986 (y tener más años que yo), me ha parecido terriblemente moderno; es más, si me dicen que lo escribió hace cinco años, me lo creo.
Para empezar, teniendo en cuenta los más de treinta años que tiene, su argumento me ha resultado muy similar a un libro que leí recientemente, "Manual para damas afortunadas" de Sophie Irwin. No son libros iguales, pero tienen casi el mismo argumento y el propio trío amoroso. ¿Cómo? Vamos a ello. Felicity Wren es una joven hermosa que con veintiséis años acaba de enviudar. Con dieciocho años sus padres, una familia acomodada con deudas enormes, la obligaron a casarse con un viejo mercader rico con un pequeño título. De esa manera, siendo Felicity la hija mayor, tuvo que sacrificarse por el bien de su familia, y lo que dejó en el camino fue su corazón roto. Felicity amaba Tom Russell, el hijo del vecino, un hacendado y próspero granjero.
Felicity no fue del todo infeliz en su matrimonio, su marido no fue cruel pero sí posesivo y la exhibió por toda Europa como si fuese un premio. Cuando empieza el libro, Felicity enviudó hace un año, y ya ha pasado su período de luto. No tuvieron hijos y su marido le dejó una enorme herencia, así que ahora, Felicity es libre para tomarse la vida que quiere, y quiere ser feliz, buscar el amor, y sí, volver a casarse, pero esta vez apuntará alto, y lo que quiere es ir a Londres para disfrutar de la Temporada que no tuvo.
En su camino hacia su libertad, Felicity vuelve a su pueblo natal para visitar a su familia, allí encontrará a sus hermanas gemelas, Laura y Lucy, convertidas en mujeres y listas para arrasar el mundo. Y Felicity, también se encontrará con Tom, su amor de juventud. Su mayor temor es no saber enfrentarle, por miedo a haberle abandonado, pero Tom es comprensivo y sabe por qué lo hizo. Felicity y Tom vuelven a verse, y los años que han estado separados, no han importado, ambos se portan como si fuesen los amigos inseparables de la infancia que fueron.
Pero Felicity debe proseguir su camino, y esta vez se llevará a sus hermanas a Londres para que disfruten de la temporada, y quien sabe; ver si puede casarlas y muy bien. Aunque esta vez, Tom irá con ellas a Londres, como apoyo y para salvaguardar las apariencias, siendo su amigo de toda la vida.
En Londres, Felicity y sus hermanas deslumbrarán a toda la sociedad y en seguida se hacen muy populares, van de baile en baile, y al teatro. Y en uno de esos encuentros, Felicity conocerá a Edmond Waite, un peligroso y depravado libertino, dispuesto a hacer suya a Felicity.
Aquí es donde tendremos el triángulo amoroso. Felicity siempre estuvo enamorada de Tom, no le ha olvidado, pero sí le recuerda con nostalgia y sabe que Tom no quiere casarse, que no le gusta Londres ni las diversiones, y que solo es feliz en el campo. Felicity ha cambiado y Tom no puede darle la vida que quiere, pero lord Waite sí. Lord Waite es astuto y el que esté casi prometido con una losa (un piedra fría), a los que sus padres prometieron desde niños, no importa. Lord Waite persigue lo exclusivo, lo hermoso y Felicity es la mujer más hermosa que ha visto, y no descansará hasta hacer de ella su amante.
Así que ¿cuál es el problema? Diré que la propia Felicity. No me ha caído mal, pero sí me ha resultado una veleta en muchos momentos, en silencio ama a Thomas, pero cree que él a ella no, y que será feliz como un solterón el campo, y como Tom no se quiere casar, y Felicity sí, intentará poner sus miras en el mejor premio de la temporada, y ese es lord Waite, un hombre apuesto y encantador, dado a la coquetería y que también se ha fijado en ella. El objetivo de Felicity será "pescarlo", pero este ya está prometido y solo puede ofrecerle ser su amante.
Aquí tendremos un juego de si sí o si no. Ahora parece que van a ello y ahora no. Siendo sincera, lo que me ha gustado es el planteamiento tan moderno de ser Felicity una joven viuda rica y que quiere disfrutar de su libertad y sobre todo de la libertad de poder elegir a gusto a su siguiente marido. Lo que no me ha gustado, es el juego que se ha traído entre los dos hombres. Ella misma admite que ha utilizado a Tom cruelmente, cuando lo que deberían haber hecho es hablar hace tiempo y dejar las cosas claras. Pero nada se aclara en todo el libro casi hasta el final. De hecho, hasta el final no se qué ha pasado con el tercero en discordia, supongo que Mary Balogh lo dejó para los siguientes libros de la trilogía.
Gustarme, me ha gustado mucho, pero es esa sensación agridulce lo que no me ha permitido darle más nota. En contra del libro de Sophie Irwin, aquí no tenemos ese gran interrogante de con quién se quedará la chica, que fue el giro de esa novela. Aquí sabemos desde el principio con quien se quedará Felicity, pero lo alarga tanto hasta el final, que ha quedado este un pelín abierto.
Me ha convencido y me ha dejado con ganas de los siguientes, sobre todo de saber qué ha pasado con el tercero en discordia y ver qué tal acaba. Así que no tardaré en continuar la trilogía.