"El amor, no siempre tiene el entorno organizado para llevarse a cabo dentro de cánones; el amor puede ocultarse y ser más bien el arma del desentierro de las emociones y el nacimiento de venganzas y derroche de lujuria; como mascara a verdaderos sentimientos, que al fin solo causan dolor, y se llama entonces amor sufrido."
No es el primer libro que leo de Ángela Becerra, pero si hallo en este con un lenguaje casi coloquial o citadino una ilustración una ciudad como Sevilla, en un entorno folclórico y ameno de lo cotidiano de los ciudadanos. Gentes de alcurnia, asolapando cualidades y protegiendo prejuicios creados. Su lenguaje simple, dibujando a un Francisco como un sinvergüenza mientras oculta su yo, en la posesión y enriquecimiento, en la extravagancia y el sexo; entre los engaños y la bondad; O creando una Alma, mujer bella, capaz de amar silenciosamente, pero a la eternidad, fuerte, más segura de lo que imagina, enfrentada a luchas rivales, envidias y añoranzas, frente a una Morgana, mujer de cuerpo escultural, infame, desvergonzadamente mala, incapaz de sentir aprecio por ella misma; lujuriosa e inagotable mujer de mundo falso, extrovertida y de hilarantes actitudes de venganza contra su esposo, Francisco. Es esta el arma que utiliza la autora para atrapar.
Realmente no esperaba esto, siendo Ángela Becerra, una autora con temas de realismo, más profundos, resulto dándome la oportunidad de descubrir en la simplicidad y común de la historia un entorno que a veces parecía no comprender hasta que entraba el siguiente narrador y daba las explicaciones del caso. Mientras nos perdemos en sus descripciones de capitulo en capitulo, vamos descubriendo la faceta del amor sincero, que termina catapultando a nuestros personajes, en un cuadro agradable, en un libro para recomendar, cuando se quiere hallar en la lectura algo divertido, temas para reflexionar o enojarse, pero que al fin de cuentas no labren nada en tu pensar o sentir, porque resulta siendo una historia mas, solo que bien contada.