«Por eso pasaron los años y seguí amándote con la boca llena de océanos».
Lo encontré muy interesante y bueno, tenía cierto ritmo que era atrayente pero también tenía que releer algunas veces, como cada vez que iniciaba una crónica como si partiera la conversación a la mitad, o con oraciones cláusulas dependientes pero las ocupaba como independientes y era como mm okei releo y lo entiendo.
Me gustó su sagacidad y su mente contestataria y su humor y también su reflexión política y autocrítica, su búsqueda de memoria y comunidad. Lo que me encantó fueron sus retratos a mujeres (especialmente en el apartado “Cantando la perdí”). Pero me chocó y tengo mis reparos con su parte polémica donde entiendo que fue putero/cliente de prostitutos, o cómo hablaba de los adolescentes o (por lo que se entendía) gente más joven que él…. No lo sé, no me podía conectar con eso… a veces entiendo eso de escribir lo más oscuro lo más marginal onda en la ficción o en la observación (apartado Quémame los ojos) pero en la autoficción o en la autobiografía no séee tengo mis reparos etc y más encima como que siempre ponía que muchos se le acercaban y le coqueteaban y qué sé yo y puede serr quizás era tan carismático que generaba eso pero no séee jajaja me daba risa igual como habrá sido tan así o será parte de su propia cosecha
Bueno en fin, es un muy muy buen libro que te acerca a quién fue Pedro Lemebel.
Otra cita que me encantó:
«Nunca estuve tan de acuerdo con ese evangelio del esfuerzo, y quizás es el único punto en que mi corazón izquierdista bosteza agotado cuando le discursean sobre la lucha constante, la militancia activa y el trabajo de conciencia, compañero. Ufff, me agota, me canso y pregunto: ¿por qué los pobres tenemos que sacrificarnos tanto, y los placeres siempre son un premio a la fatiga, una condecoración al sudor y al cansancio, y no un derecho a pearse, vagonear y haraganear sin obligaciones?»