No hay casi nada que tenga un sentido tan agudo de la diversión como una hoja muerta.
quizá todos podríamos volar si estuviésemos completamente convencidos de nuestra capacidad de hacerlo
en el momento en que dudáis de que podéis volar, perdéis para siempre la capacidad de hacerlo. Esa es la razón de que los pájaros vuelen, y si nosotros no podemos es simplemente porque ellos tienen una fe total, porque tener fe es como tener alas.
los poetas nunca son exactamente adultos.
sus casas podéis verlas en la oscuridad, pero no podéis verlas de día, porque son del color de la noche, y nunca he oído hablar de nadie que haya podido ver la noche durante el día.
Una de las grandes diferencias entre las hadas y nosotros es que ellas nunca hacen nada útil.
Cuando el primer niño se rió por primera vez, su risa estalló en mil pedazos, y todos esos pedazos se marcharon dando saltitos. Ése fue el principio de las hadas.
Las madres siempre se despiertan enseguida si sois vosotros los que decís su nombre.
«No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy»
«En este mundo no hay segundas oportunidades»
los que cometemos grandes errores, en la segunda oportunidad obraríamos de forma muy distinta. Pero Salomón estaba en lo cierto: no hay segunda oportunidad, no la hay para la mayoría de nosotros. Cuando llegamos a la ventana es la Hora de Cerrar. Las rejas están echadas para toda la vida.
era un hada oriental, que sufría una enfermedad terrible, a saber, incapacidad para amar; y, aunque había tratado a muchas mujeres de muchos países, nunca había conseguido enamorarse de ninguna.
a los Cupidos no les gusta que se rían de ellos.
Milord Duque, tengo el honor de hacer saber a vuestra excelencia que vuestra Gracia se ha enamorado.
verás, soy bastante ignorante. No soy exactamente un muchacho; Salomón dice que soy Ni Lo Uno Ni Lo Otro.
con frecuencia creía verla esperándole en la orilla de la Serpentina cuando su barco se acercaba a tierra, pero Maimie nunca volvió. Ella quería, pero tenía miedo de que, si volvía a ver a su querido Ni Lo Uno Ni Lo Otro, se habría quedado mucho tiempo a su lado;
El señor Darling solía vanagloriarse delante de Wendy de que su madre no sólo le quería sino que lo respetaba.
No sé si habéis visto alguna vez el mapa de la mente de una persona. A veces, los médicos trazan mapas de otras partes de vuestro cuerpo, y vuestro propio mapa puede resultar enormemente interesante; pero ¿a que no los pilláis dibujando el de la mente de un niño? Porque esa mente no sólo es confusa, sino que no para de dar vueltas todo el tiempo.
Todo se debió a su carácter demasiado afectuoso, que necesitaba sentirse admirado.
Las estrellas son muy hermosas, pero no pueden tomar parte activa en nada, deben contentarse con mirar eternamente. Es un castigo al que fueron condenadas por faltas cometidas en un pasado tan lejano que ninguna de ellas recuerda ya lo que pasó.
Se llamaba Campanilla, y llevaba un exquisito vestido de hojas, de corte bajo y cuadrado, que realzaba su silueta. Tenía una ligera tendencia a engordar.
Es humillante tener que admitir que esa vanidad de Peter era una de sus cualidades más fascinantes. Para decirlo con franqueza brutal, nunca se había visto niño más descarado.
No puedo dejar de fanfarronear cuando estoy contento conmigo mismo.
Wendy, una chica siempre vale más que veinte chicos.
No quiero volverme un hombre… nunca—dijo en tono apasionado—. Quiero ser siempre un niño pequeño y divertirme.
cada vez que un niño dice: «Yo no creo en las hadas», en alguna parte cae muerta un hada.
La segunda estrella a la derecha, y luego todo seguido hasta la mañana
Peter, ya lo veis, siempre decía lo primero que se le pasaba por la cabeza.
Campanilla no era mala del todo: o, mejor dicho, en ese momento era pura maldad; aunque, por otro lado, algunas veces era totalmente buena. Las hadas tienen que ser o lo uno o lo otro, porque, siendo tan pequeñas, por desgracia sólo tienen sitio para un sentimiento a la vez. Les está permitido cambiar, pero el cambio debe ser completo.
Aún no sabía que Campanilla la odiaba con todo el odio feroz de una mujer de verdad.
—Smee—dijo en tono ronco—, hace mucho que ese cocodrilo me habría comido, pero, por suerte, se tragó un reloj que sigue haciendo tictac en sus tripas, y por eso, antes de que pueda alcanzarme, oigo su tictac y salgo corriendo. Se echó a reír, pero su risa sonaba a hueco.—Algún día—dijo Smee—, el reloj se parará, y entonces lo cogerá.
—Escúchame, Campanilla—exclamó Peter—: ya no soy amigo tuyo. Aléjate de mí para siempre.
—Arreglaos lo mejor que podáis—les advirtió Peter—; la primera impresión es muy importante.
era en las rodillas donde más se gastaban los pantalones.
siempre dejarían la ventana abierta para cuando decidiese regresar volando,
Peter inventó, con la ayuda de Wendy, un juego nuevo que lo tuvo totalmente fascinado hasta que, de repente, dejó de interesarle, cosa que, como ya os he contado, era lo que siempre ocurría con sus juegos.
Peter había visto muchas tragedias, pero se le habían olvidado todas.
él nunca elegía las soluciones fáciles.
Ante pruebas tan terribles, lo que necesitaba no era que creyesen en él, sino creer en sí mismo. Sintió que su ego se le escapaba.—No me abandones, valiente—susurró con voz áspera.
No fue el dolor, sino lo injusto del mordisco, lo que desconcertó a Peter. Lo dejó indefenso. Lo único que hacía era mirar horrorizado. Todos los niños reaccionan así la primera vez que son tratados de forma injusta. Lo único que piensan cuando se nos acercan es que tienen derecho a la justicia. Si sois injustos con un niño, no dejará de quereros, pero nunca volverá a ser el mismo. Nadie olvida nunca la primera injusticia: nadie, excepto Peter.
«Morir ha de ser una aventura tremendamente grande».
era una madre de familia demasiado leal para escuchar la menor queja contra el padre. «El padre siempre sabe más», solía decir, fuera cual fuese su opinión personal.
Nos escapamos del hogar como los seres más crueles del mundo, que es lo que son los niños, a pesar de ser tan atractivos, y pasamos un rato delicioso pensando únicamente en nosotros mismos; y cuando necesitamos atenciones especiales volvemos noblemente en su busca, confiando en que nos recibirán con abrazos en lugar de azotes.
¡Ni siquiera lamentaban que se echarían de menos! Si a ella no le preocupaba la separación, Peter iba a demostrarle que a él tampoco.
Había pensado mucho en ella, y sólo recordaba sus defectos.
Ella se vio obligada a estrecharle la mano, porque nada dejaba suponer que prefiriese un dedal.
A veces, aunque no a menudo, soñaba, y sus sueños eran más dolorosos que los sueños de los demás niños. Pasaba horas sin que pudiese librarse de esos sueños, durante los que exhalaba largos gemidos. Creo que tenían que ver con el enigma de su existencia.
¿no es de mala educación pensar sobre la buena educación?
No tenían ninguna intención de luchar contra él. Era el Destino.
como todos los esclavos de una idea fija, era un animal estúpido.
—Soy la juventud, soy la alegría—respondió Peter al azar—. Soy un pajarillo que se ha caído del nido.
Se lleva a menudo la mano al pecho como si algo le doliera por dentro.
—George—dijo ella tímidamente—, sigues estando lleno de remordimientos, ¿verdad?—Tan lleno de remordimientos como siempre, querida. Ya ves mi castigo: vivir en una caseta de perro.—Pero es un castigo, ¿verdad, George? ¿Estás seguro de que no disfrutas con ello?
las hadas malas son chicos, las hadas blancas chicas, y las azules unas tontorronas que no están seguras de lo que son.
—En cuanto los mato, me olvido de ellos—contestó él sin mayor interés.
Wendy descubrió apenada que Peter no diferenciaba entre el año anterior y el día de la víspera; ¡qué largo, en cambio, se le había hecho a ella aquel año!
cuando volvieron a verse, Wendy ya era una mujer casada y Peter no era para ella más que un montoncito de polvo en la caja donde guardaba sus juguetes.
Sólo los que son alegres, inocentes y sin corazón pueden volar.
“I'll hold you in my heart, until I can hold you in my arms.”