El drama del inmigrante. La obra fue estrenada en 1928, cuando Hipólito Irigoyen comenzaba su segundo período como presidente de la Nación, interrumpido dos años después por el golpe militar encabezado por Félix Uriburu. El personaje principal es un músico, Stefano, inmigrante italiano que anhela alcanzar popularidad como un gran compositor de óperas, pero en realidad disimula sus continuas frustraciones tras el sueño de la gloria. En este relato, Discépolo desnuda la ilusión de un futuro próspero en esta parte del mundo, que bien pudo haber atraído a miles de inmigrantes que arribaron a Argentina; de hecho, en un pasaje de la obra Stefano le envía a sus padres, residentes en Italia, una carta en la que les pide que vendan todas sus pertenencias y vengan a vivir en esta supuesta tierra de promisión. Detrás de sus anhelos y deseos, el músico oculta sus frustraciones y postergaciones.
Armando Discépolo fue un destacado director teatral y dramaturgo argentino, creador del grotesco criollo y autor de varias obras clásicas del teatro argentino como Stéfano, Mustafá, El organito y Babilonia, entre otras. El conocido poeta y compositor de tango, Enrique Santos Discépolo, era su hermano.
Sigo leyendo teatro porque es un género que me encanta. En esta obra argentina de 1928, Stefano, el protagonista, es un inmigrante italiano que vino al país pensando que iba a obtener gloria y dinero, y no consigue ni uno ni el otro. Además de él, se trae a sus padres y forma una familia, quienes conviven todos juntos en una casa en Buenos Aires. En la obra vemos a todas estas personas completamente desencantadas con la vida, pensaron que iban a emigrar a un país lleno de oportunidades y terminaron viviendo en la pobreza y sin poder cumplir sus sueños (el de Stefano, de tener una carrera exitosa en la música, el de Margarita el de casarse y poder acceder a otro estilo de vida). Lo que más me sorprendió es como hablan los personajes. La obra está escrita en un castellano italinizado, que hoy en día desapareció completamente de nuestra habla.
Como la ostra pegada al nácar. Cosa inexplicable la tristeza de la ostra. Tiene l'aurora adentro, y el mar, y el cielo, y está triste... como una ostra.
estoy enloquecida, no esperaba que me guste tanto esta obra. quedé afuera en algunas partes más que nada por una cuestión de registro pero fa, me arrancó el corazón.
Lectura sumamente obligatoria del Grotesco criollo. Como lectura requiere de plena concentración para no perderse con los modismos italo-españoles, pero la cruda realidad del inmigrante requiere de ellos para reflejar el pleno sentimiento.
Primera obra que leo de grotesco criollo, y me encantó. Un retrato magnífico del artista en la agonía de sus ilusiones con el que empaticé todavía más posiblemente por el pasado de mi familia.