Estos cuentos orientales, algunos basados en leyendas, otros originales, se sitúan en países como China 🇨🇳, Grecia 🇬🇷, Japón 🇯🇵, Montenegro 🇲🇪, Albania 🇦🇱, India 🇮🇳, Serbia 🇷🇸, Países Bajos 🇳🇱.
Como hilo conductor, el oriente, la única licencia es el último relato que se sitúa en los Países Bajos pero que pareció un buen cierre terminar con un pintor 🧑🎨, ya que el primer cuento habla de otro pintor, en este caso de origen chino.
Hay musicalidad, también historia, belleza, todo resguardado y preservado por las palabras de Marguerite, su vasto conocimiento se nota en cada cuento, son historias de lugares que ya no existen como tales, de personajes que si los tocas se deshacen hasta convertirse en polvo, hay una intención clara en la autora de acercarnos a la memoria humana colectiva, a sucesos que ocurrieron o se imaginaron hace muchos siglos, pero la magia de la oralidad y de la escritura nos permite disfrutarlos, tratar de remontarnos a tiempos y a espacios vividos hace mucho pero mucho más de lo que pudiéramos imaginar.
Son 10 cuentos y todos tienen algo que los hace únicos y memorables, pongo de ejemplo dos de ellos.
⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️Como se salvó Wang-Fo: en una China de emperadores y tradiciones, Wang-Fo es un pintor mezcla con filósofo, un artista que no busca dinero o reconocimiento, que encuentra satisfacción en sus pinturas y en el mundo, tiene un discípulo que lo acompaña, y de él se habla en este precioso párrafo:
“Su discípulo Ling, doblándose bajo el peso de un saco lleno de bocetos, encorvaba respetuosamente la espalda como si llevara encima la bóveda celeste, ya que aquel saco, a los ojos de Ling, estaba lleno de montañas cubiertas de nieve, de ríos en primavera y del rostro de la luna de verano.”
En una plática que tiene el joven emperador con Wang-Fo, le dice que el aprendió a conocer al mundo por sus pinturas, pero al conocer la realidad, le reclama al pintor.
“El mundo no es más que un amasijo de manchas confusas, lanzadas al vacío por un pintor insensato, borradas sin cesar por nuestras lágrimas.”
Es decir la belleza del mundo está en las manos de Wang-Fo, en su mirada, y en su perspectiva, que es capaz de trasmitirla a sus cuadros, es decir el emperador se siente molesto al darse cuenta que sus ojos nunca verán lo que Wang-Fo ve.
Aquí radica el encanto de este cuento, que es perfecto.
⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️La sonrisa de Marco: Marco es un guerrero serbio, y su leyenda se cuenta por todos estos territorios que han convivido tan juntos aún cuando son de razas distintas, serbios, croatas, montenegrinos.
Aún cuando sus batallas son épicas y representan al héroe desnudo que no necesita armadura o una cruz, que con su cuerpo derribaba columnas y enfrentaba hordas, la leyenda más contada, retrata a un Marco humano capaz de soportar torturas, vejaciones, pero que puede rendirse ante una bella mujer.
Un viaje embriagador por lugares, por parajes, por territorios pero también por vidas, por dioses, son una mezcla exótica y al mismo tiempo cercana, ya que al fin de cuentas como humanidad siempre nos hemos alimentado de héroes, heroínas, de leyendas, de sabiduría, de religión.