Con tono poético y tenuemente melancólico, Monte Sinaí narra el período que el autor pasó en un hospital neoyorquino a causa de una dolencia cardíaca. Una obra de lenguaje vivo y sutil que reflexiona sobre la fragilidad de la condición humana y la cercana proximidad de la muerte, sin caer en el pesimismo y la afectación, antes bien con un mensaje optimista que permite conocer la trayectoria vital más reciente de José Luis Sampedro.
José Luis Sampedro Sáez fue un escritor, humanista y economista español que abogó por una economía «más humana, más solidaria, capaz de contribuir a desarrollar la dignidad de los pueblos». En 2010 el Consejo de Ministros le otorgó la Orden de las Artes y las Letras de España por «su sobresaliente trayectoria literaria y por su pensamiento comprometido con los problemas de su tiempo». En 2011 se le concedió el Premio Nacional de las Letras Españolas.
El autor narra con tono poético y melancólico el periodo que pasó en un hospital neoyorquino a causa de una dolencia cardíaca. Una obra que reflexiona sobre la fragilidad de la condición humana y la proximidad de la muerte, sin caer en el pesimismo, antes bien con un mensaje optimista. "Será lo que sea. Corto o largo, fácil o doloroso, hay que vivir el sendero con dignidad. Os daré lo que me queda de lo que soy. Dadme la mano y adelante. En el umbral de los ochenta años ya va siendo hora de empezar de nuevo."
Un libro amable con el enfermo y su miedo ante un diagnóstico incierto.
Sampedro me gustó mucho en su novela La sonrisa etrusca. Este es un librito de apenas ochenta hojas que se lee como el que bebe un sorbo, y en el que despliega su compasión hacia otro tema considerado menor: la fragilidad de la persona cuando se enfrenta a una enfermedad grave.
Sampedro personaje de nuevo es una persona que usa el humor para navegar su edad y sus dudas. ¿Para qué vivir si la vida ya la tengo hecha? ¿Para quién? Es también, cómo no, un enamoradizo platónico que nos saca una sonrisa.
Se dice que quien canta, su mal espanta. Sampedro hace del episodio de su salud un cuento. Un viaje épico. Inventa un lenguaje con símiles absolutamente hilarante (el abrazo del naúfrago, el laboratorio de Metropolis, el barco con pasajeros que no saben a dónde van...). Asigna a aquellos que interactúan con él en esos días, doctores, enfermeras y pacientes, papeles de reparto conmovedores. Incluso el edificio forma parte de la historia.
Todo esto, dice Sampedro, sobre la abversidad, sirve "para hacernos". Porque "hacerse es vivirse y no solo estar vivo (...) Todos mos hacem9s, sabiéndolo o no, pero sólo si se es consciente de ello se vive de verdad".
Me lo empecé a leer porque, de las opciones que dio el profesor para hacer un trabajo de Historia de la Medicina, este es el que menos páginas tiene. Sinceramente, no se qué trabajo voy a sacar de este libro, pero quitando esto, voy a dar mi valoración sincera. Siento que hay mucho, MUCHO, relleno, que si no fuera por ello, el libro sería de 10 páginas (si llega). Si bien es cierto que me gustó en parte el inicio y el medio del libro por el relato de su experiencia siendo paciente con riesgo vital, no recomendaría este libro por lo dicho anteriormente, hay MUCHO relleno. Ya a fuerza, si le tuviera que recomendar este libro a alguien, sería alguien que no entiende en absoluto qué siente una persona que está pasando por una vivencia como la que pasó el autor, pero aun ni eso. Finalmente, decir que realmente la nota que le doy es un 2'5, pero, a diferencia de muchos profesores, voy a ser lógica y voy a redondear a un 3/5.
Cites excel·lents que no compensen el curs del relat, escrit en forma de memòries de la seva estada a l´hospital Mont Sinaí. "Recordé mis tres meses, hora tras hora, al lado de mi mujer que se hundía lentamente... aprendiendo cuánto nos da quien pareces sólo recibir nuestra ternura, pues en realidad nos ofrece la ocasión de darnos a él con el más absoluto desinterés. No hay dar sin recibir y se recibe por el mismo hecho de dar; son la noche y el día juntos en una jornada".
Me gustó mucho la parte final, de reflexión sobre la muerte como parte de la vida. Morir enterándome y que el oscuro galán sea profesional y no me deje mucho tiempo a medias
Muy entrañable. Me ha sorprendido mucho esa respuesta que cuenta que dio cuando le preguntaron cómo desearía su muerte en una palabra y respondió «enterándome».
¡Me ha encantado! No encuentro palabras para poder describir exactamente la sensación con la que me quedo. Calma, paz y el corazón un poquito más calentito es lo que más se acerca. He conectado totalmente con su entendimiento de la vida, pero sobretodo de la muerte y su manera de afrontar el final.
Llevaba un tiempo sin leer nada de José Luis Sampedro y he vuelto a quedar maravillada con su profunda sensibilidad y su fascinante manera de describir. Más de una vez, tras leer una frase, me he encontrado cuestionándome por qué eligió utilizar determinadas palabras, ya que aun finalmente significando lo mismo que otras, su elección cambia totalmente la sensación que deja.