Para que no se despeguen de la hoja del cuaderno de dibujo, encolo mis quimeras, mis centauras de ojos bovinos y pies ungulados. Gloria y yo inhalamos la cola como quien se pasa un porro. Cuaderno de monstruas y centauras.
A veces me gusta interpretar el papel de las chicas buenas, pero otras veces prefiero ser la mujer que manda y lleva los trajes dorados. La emperatriz mejor que la pastorcita. A veces, en la leonera, también prefiero ser la madrastra de Blancanieves o la dueña del teatro chino de Manolita Chen. 68
No entiendo por qué quiere estudiar si ya tiene un trabajo, una casa, un marido, una hija muy lista de la que debe preocuparse porque las hijas listas somos las que damos más preocupaciones y exigimos mayor atención. Me pregunto por qué mi madre no se conforma con atendernos y con rebozar trocitos de pescado y con poner en el baño toallas limpias. Me lo pregunto en serio. No estoy hablando en broma. Mi madre tiene la obligación de ser feliz. De darme seguridad y abrirme un hueco para que yo pueda disfrutar de mi personalidad compleja. [...] Noto perfectamente que a mi madre lo que le nace de dentro es darme un capón. Pero se guarda el puño. Se controla. Me gustaría que no me vigilase tanto, pero tampoco quiero que me desatienda. Me cansa que mi madre sea una madre, que me atosigue y me meta -en sentido figurado- cucharadas de legumbres en la boca porque tienen mucho hierro. Me cansa que mi madre sea una madre, pero no quiero que lo deje de ser. Que mi madre sea una madre es algo que a Angélica Bagur de la envidia. Por eso no aguanta que yo le diga nada de la suya. Porque la suya no es una madre verdadera por mucho que se disfrace poniendo lavadoras de ropa blanca y de ropa de color. Es una socióloga. Una feminista. Una comenabos. Una tía horrorosa que lleva ponchos, gafas de culo de vaso y el pelo mal frito.
La palabra "bonito" se ha convertido en una palabra tabú. Esos calendarios tampoco son "bonitos". Sólo son "bonitas" las imágenes de gatitos pequeños, los recordatorios de la primera comunión, las flores que no son carnívoras y algunas canciones melódicas. Y poco más. Ni siquiera es "bonito" un atardecer. Tampoco se suele decir "Penny es una chica muy bonita" ni "esta ciudad es muy guapa". Aunque lo oigamos continuamente en las series de televisión. La gente ya no sabe ni hablar y es necesario cuidar mucho del vocabulario que, como dicen en mi colegio, es una carta de presentación o una tarjeta de visita. A veces deberíamos amordazarnos la boca con un esparadrapo. 75
Pocos años antes Marilyn insertó el siguiente anuncio en un periódico: "Mujer sencilla, treinta años, bien en todos los sentidos y hasta muy puesta a prueba sentimentalmente, ingresos medios de quinientos mil dólares anuales, busca señor, incluso calvo, honesto y sensible, para fundar un hogar prolífico. Escribir a Marilyn Monroe, Sutton Place, New York." No recibió ni una sola contestación.
Éste es el relato que su amiga hace del relato de Reig. La amiga del escritor comenta que, en su relato de la cita con Amparo Muñoz, Rafael quiere suscitar la curiosidad del auditorio. Y rodea sus palabras de una aura misteriosa al mismo tiempo que juega con la simpática imagen de hombre común que se aproxima al mito. 82
Como si lo hicieran a propósito, los fabricantes saben que estas muñecas están sometidas a una obsolescencia electrodoméstica precoz, determinada por su consumo de sustancias estupefacientes, somníferos, la petaquita de vozka, un pico, un estigma romántico de insatisfacción y caducidad que las convierte en objeto de deseo. También la fragilidad es una manera de encerrar la grandeza en una caja. Lo que no se entiende. Lo que provoca miedo. Una belleza excesiva. Una mujer demasiado libre. Es conveniente encerrar la tormenta en un vaso.
Empiezo a comprender la soledad: es una bola de vacío en el estómago y una búsqueda. Un espacio de investigación. El momento culminante para pegar los mocos debajo de las sillas y cotillear por los cajones prohibidos de la casa. Disfrutar de las masturbaciones que aún no se llaman así, pero que no dejan de serlo. Densas y punzantes. Y más tremebundas que Saturno comiéndose a su hijo. Dan sed.
Aunque me ofende su falta de curiosidad por mis aptitudes literarias. Tampoco he previsto que por la boca muere el pez y que la envidia multiplica por mil la inteligencia de Angelota. O quizá es que ella siempre ha sido más lista que el hambre. No es lo mismo ser tonto que evitar las confrontaciones.
Cuando tengo doce años, la culpa es la palabra que se busca por todas partes. Detrás de cada ademán y debajo de la cama. En cada tic nervioso. Después me paso la vida convenciéndome de que algunas acciones no pueden valorarse desde la culpa. DE que existen acciones que no requieren perdón. Ni lo están pidiendo. [...] Tengo que dormir pero estoy despierta incluso cuando duermo. Cada vez que me meto en la cama algo me dice que debo escuchar por detrás de las puertas. Estar pendiente por lo que pudiera pasar. Estoy muy cansada, pero no puedo dormir. 131
El desnudo se transforma en destape cuando se vacía de sentido y oportunidad, y sobre todo cuando se enfoca en primer plano la mirada del macho y el movimiento: la represión sexual, el morderse los labios y sacar los ojos de las órbitas ante la contemplación de un cuerpo de mujer, cada acción inhibida se desata, y hombrecillos feos corren detrás de mujeres imponentes palpándoles el culo en un movimiento vertiginoso y circular, como si fueran muñecos de cuerda cuya cara, en un giro diabólico, es siempre la de Benny Hill. 138
También descubro que, al mirar en primer plano, la realidad se deforma como si uno estuviese bajo el efecto de un narcótico. 141
Me dan escalofríos al pensar que ése es un detalle más para añadir al listado de similitudes entre Sonia Griñán y yo misma: la desconfianza hacia nuestra propia madre, tal vez el forzamiento del desapego. 151
Antes de casarme y de tener a mi hijo Luis, incluso después, ahora mismo, si me siento sola, ella (Daniela Astor) me invita a llamar a un hombre que se cree que soy su madre o a uno que se cree que soy su hija. A uno de esos que te dejan con la culpa enorme, con la monstruosa pérdida, de abandonarte después de decirte que no pueden vivir sin ti, Pienso que hemos debido de hacer algo horrible para que aquellos que nos aman más que a su propia vida nos aparten de su lado.
-Te quiero tanto, Sonia, que no tienes ni idea del daño que me has hecho.
Esto sucede después de que yo duerma en el cuarto de angélica Bagur. Mi padre se va porque quiere mucho a mi madre. Muchísimo. Aunque Inés Marco, la socióloga, asegura que Alfredo Hernández se ha marchado por otras razones:
-Es la primera vez que le llevas la contraria.
-Yo no he hecho nada por llevarle la contraria.
-Pero eso a él le da lo mismo. Eres una desobediente.
-Y una egoísta. 183
Sólo hay que ir cambiándole la cabeza a un torso de mujer que siempre es igual a sí mismo. Ha mutado el concepto de la hembra deseable. El gusto ya no está en la variación. La belleza es cada vez más una ortodoxia. N.P se asusta: le han contado que una mama con prótesis de silicona reverbera en la oscuridad con una extraña luz azul... N.P es un clásico. No seguiremos usurpando los pensamientos de N.P. 190
Entonces, temo que mi madre se comporte como un ama de llaves que agradece el trato que la señora le ha dispensado a una hija bastarda. Esa actitud forma parte de la naturaleza, asilvestrada y fiel, de Sonia Griñán. Es una enfermedad latente de la que a mi madre no le han permitido curarse. Sin embargo, esto no es una novela victoriana y Sonia e Inés son dos mujeres fuertes que procuran no ceñirse a las exigencias de las historias de otros. A sus guiones. Deciden envejecer sin que sus hijas se preocupen. Angélica y yo se lo agradecemos. 219
Lo que se desea y no se consigue es, tarde o temprano, pasto de la destrucción. 221
Judith cortando al cabeza de Holofernes en el lienzo de Caravaggio, una foto de Roland Barthes y otra de Foucault, la vida sexual de las hormigas y de la mosca que consume alcohol si no se aparea: según un estudio de la Universidad de California, los machos de la mosca del vinagre rechazados por sus hembras se dan al alcohol, mientras que los correspondidos sexualmente se abstienen...
Casi todas las musas del destape pasaron por los platós del cine de terror. No profanar el sueño de los muertos, con otra especialista del género, Cristina Galbó. El significado del verbo "destapar", el significado del verbo "desnudar", adquiere su dimensión hiperbólica cuando lo que sale a la luz, bajo el ropaje de la carne, son las vísceras, los meollos, el lado más obsceno de unas anatomías en las que la sensualidad se asocia al sentido del gusto, el el sexo y la gula son las dos caras de una misma moneda.
Incesto, lesbianismo, voyeurismo, dominadores y dominados, parafilias y muerte caben, pese a la censura, en el cine de terror, y más concretamente en el de fantaterror erótico, que actúa como espacio de liberación y como caja de Pandora: bajo la manta fantástica se puede hablar de todo mientas los velos se descorren. Como si en este género se acentuara la distancia entre lo vivo y lo pintado, como si las mujeres fueran siluetas de cómic, como si los colores con los que se animan las imágenes fueran mucho más desleídos que los grises, sienas y malvas apagados de la realidad.
Se mete en la máquina de picar carne. Se deja coser el agujero vaginal. Se corta el clítoris con unas tijeras de podar. En esa negación, en ese ejercicio de rebeldía que es a la vez sometimiento, es donde las mujeres se afirman como individuo después de siglos de maternidad y objetuación. Así lo cuentan los hombres.
El horror sirvió para dar cauce a lo que no se podía contar o mostrar en clave realista durante el tramo final de la dictadura, pero ¿fue, ya durante la Transición, la mejor forma de "normalizar" el sexo? La sangre, la violencia, las laceraciones, el despiece, la dominación tiránica, la oscuridad, la noche, el secreto, lo sucio, lo pecaminoso, lo prohibido ¿conformaban el imaginario que debía acompañar la liberación de los cuerpos desnudos, a una forma menos mojigata de disfrutar de los inocentes placeres de la carne?, ¿o esta manera de aproximarse a la sexualidad -morbosa, sádica- sólo fue un procedimiento para vender conectando con nuestras más bajas pasiones, con esos instintos que nos llevan a la excitación mientras leemos un cómic sádico o consumimos porno? Dejamos los interrogantes sin contestación mientras pervive una experiencia bondage del amor y la sexualidad por parte de mujeres que anhelan la opresión de las cuerdas sobre la carne. La atadura erótica y sentimental. La pulsión se resume en la imagen de Andrómeda: encadenada a la roca y a punto de ser sumergida en las aguas por la libidinosa ira del titán, la bella se somete mientras siente millones de mariposas revoloteándole dentro del estómago.
Yo, Claudio.
David Barba, 100 españoles y el sexo.
León Klimovsky. (fantaterror).
La torre de los siete jorobados.
Las vampiras o Vampiros Lesbos.
Ceremonia sangrienta.
No profanar el sueño de los muertos.
Stanley Kubrick, Killer's Kiss
Pedro Olea, No es bueno que el hombre esté solo.
Historias para no dormir.
Chicho Ibáñez Serrador, La residencia.
Bigas Lunas, Bilbao.
Lars von Trier, Anticristo.
Las garras de Lorelei.
Mariano Ozores, El liguero mágico.
Jaime Bayarri, El libro del buen amor.
Vicente Escrivá, La lozana andaluza.
Buñuel, Ese oscuro objeto del deseo.