Hablar de ‘El diario de Tiburón’, lo es de una detallada pero amena, sin pelos en la lengua a la par que diestra y sui gerenis narrativa acerca del pre, in y post confección del aclamado, genial y ya clásico film.
El autor de la obra y guionista reclamado por Spielberg para rescatar un primer guion algo fallido en visualización y puesta en imagen, Carl Gottlieb (actor y profuso escritor de shows de TV), describe con frescura, descaro y cierta socarronería, los devenires de lo que resultó ser un rodaje algo tormentoso, que se alargó en el tiempo y presupuesto debido a las inclemencias climáticas y de la zona, sus problemas técnicos, de filmación, obras, reglamentos y población local. Pero sobre todo ello, muestra el entusiasmo y determinación, pese a las dificultades, de un equipo totalmente involucrado en la causa (con un joven, con chispa y aún entusiasta Spielberg a la cabeza) que se obstinó en sacar adelante un film en el que creían firmemente; mediante el rodaje a pie de ‘cañón’, realizado con mimo y artesanía (mediante el montaje diario, la corrección y añadiduras del guion, entre otros).
Pese a ello, hay cabida para las anécdotas, los líos y algunas que otras escenitas de personal contratado, con sus más y menos. De su escrito trasluce la intensidad del grupo de rodaje, que vivieron codo a codo, sacando lo mejor, pero también lo peor en una situación casi de reclusión isleña, debido a la exigencia natural de la finalización de la película y del ambiente familiar (en un principio divertido), repleto de veladas ebrio- filosóficas, impregnadas de la esencia del rodaje diario, que acaban por colapsar mentalmente a mencionados individuos; sin excepción.
Los más exigentes y puristas en lo referente a lenguaje cinematográfico, no crean que deben pasar por alto la obra (a tenor de lo mencionado), ya que no se decepcionarán pues a través ella, Gottlieb detalla cada paso pormenorizado de pre y post producción, incluyendo descripciones sobre los oficios y tareas precisas en ello, con sus denominaciones y lo que implican.
Así que, es una obra muy recomendable, por ofrecer una visión de primera mano, fresca, engañosamente simple pero detallada, peculiar y honesta de lo que supuso la creación de la legendaria película de asesinos marinos, top uno de Blockbusters.