Una brillante promesa de la cultura vasca tiene que huir tras ayudar a dos presos políticos vascos a escapar de prisión, y desde entonces vive en el exilio, alejado de su entorno y acechado por un mar de dudas. ¿Cómo seguir escribiendo desde el epicentro de una guerra? ¿Qué esperar y cómo afrontar la vida en clandestinidad? ¿Podrá alguna vez salir de ese silencio que lo engulle y retomar la escritura que tanto anhela? En esta novela llena de elipsis, el escritor, exiliado primero, comprometido en la lucha por la liberación de su país después y encarcelado como consecuencia de ello, reflexiona en una celda de castigo sobre su condición presente y su incierto futuro, y el exilio se nos presenta como un destierro interior más que geográfico. Mikel Antza ya no está en país extraño y, como herramienta de lucha, ya no tiene que elegir entre la pluma y la espada. Esta novela escrita en prisión nos muestra que, a veces, la pulsión literaria puede ser lo suficientemente fuerte como para dejar su huella escrita.
Se pueden hacer muchísimos análisis de este libro porque toca muchos temas interesantes. A partir de una pregunta que el protagonista encuentra subrayada en un periódico pasan días, meses, años, ciudades, países, mundos. Esta historia va cambiando de momentos y de escenarios, pero siempre gira alrededor de un hombre que vive o sobrevive mirando y pensando como escritor, aunque no esté escribiendo siempre. La escritura tiene un papel importante, tiene forma de salvavidas. “En país extraño” me ha parecido una excelente obra literaria. A continuación muestro algunos fragmentos preciosos entre muchos otros que he marcado: • “La noche se agarraba a la cola del día sin atender las órdenes del sol.” • “Sabíamos que los que decían que nuestro mundo era pequeño estaran equivocados. No lo necesitábamos más grande. Nuestras fronteras eran las de nuestro país. Éramos pobres. Y felices. Ricos, por tanto.” • “No hay héroes aquí, los corazones son de cristal, clandestinos los sueños, en la cama vacía el miedo ocupa el sitio de la amante. Nuestro único pesar: la luna llena de anoche.” • “Turbulencias en el pensamiento. Torpeza de piloto. Luz en la oscuridad, se percata de que si alguna vez vuelve será de un país extraño a otro. Que tanto su presente como su futuro se han convertido en un país extraño. Y que incluso el pasado se le hará cada vez más extraño, que el recuerdo será su única patria, la qual se irá marchitando como árbol desarraigado.” • “No será la escritura un efímero propósito del ser humano endiosado que busca revivir sin cesar el pasado en el futuro?”
En un mundo de masas como el actual la indiferencia es la reina. Este libro se puede mirar desde muchas perspectivas, tal y como he comentado al inicio. Si el propósito era “desbaratar certezas” y hacer dudar al lector, en este caso Mikel Antza lo ha conseguido. Y no me ha dejado indiferente.