Mi primera lectura de novela gráfica del año, y de hace mucho. No soy muy dada a este género.
Todo sucede en un pueblo de Himalaya que confunde los cuentos populares y las leyendas con hechos que pueden ser reales. Antes de morir una joven llamada Mithila le dice a Agatha (chico), un campesino, que él será quien traiga una época de paz entre los campesinos y los ricos. Dos castas muy diferenciadas, que no se mezclan y por supuesto se odian. Y con solo una capa purpura, sin espada ni armadura, se decide a combatir contra el líder de la aldea que con poderes divinos los tiene subyugados a su poder.
En el camino se cruza con quien será su compañero de aventuras; Haraksan, de la casta superior. Y aunque al principio se odian, porque es a lo que han estado destinados siempre. Acaba surgiendo entre ellos una amistad de hermandad.
La historia tiene un curso ágil, y poco a poco te va desvelando secretos y claves para cerrar con un final asombroso. Una historia llena de elementos fantásticos, y místicos. Es una epopeya y una historia clásica que entretiene y te cuenta un poco más (con elementos de ficción) aquellas civilizaciones tan remotas.
En cuanto al dibujo, que no soy una experta, creo que los colores de las escenas evocan precisamente lo que intenta transmitir el autor.